Entre los
estudiosos del FSP encontré al venezolano Alejandro Peña Esclusa, autor del
pequeño texto que se lee en dos tardes, La guerra Cultural del FSP, publicado
en 2021. Aunque no comparto algunos elementos de su análisis, me parece que la
sencillez es su gran mérito.
Según él,
diez son las estrategias del proyecto de izquierda: 1) No cree en la
democracia, pero la utiliza hipócritamente para llegar al poder y destruirla. Lo
que Ernesto Laclau llama “una radicalización de la democracia” es un engaño.
Nicaragua, Venezuela, Cuba y Argentina lo demuestran
2) Busca una
nueva Constitución que sirva a sus fines dictatoriales. En Chile, esa nueva
Constitución Nacional fue rechazada por un 60 por ciento de la población; en
Perú, la Primera Línea exige una nueva.
3) Tan pronto
asumen el poder, intentan el control inmediato de tres sectores: las Fuerzas
Armadas, el organismo electoral y los partidos de oposición. El control del sistema
electoral ya lo tenía el Pacto Histórico desde las pasadas elecciones y por eso
Petro es presidente.
4) Acaban con
las empresas y la economía para que el sector privado no tenga recursos para financiar
la oposición y que los ciudadanos sigan en la pobreza, porque, como dice Petro,
si ascienden a la clase media, no votan por él. 5) Anulan la libertad de
expresión. “En Cuba, Nicaragua y Venezuela prácticamente no quedan medios
independientes”. 6) Toman el control del Congreso y la Rama Jurisdiccional. El
control de Petro sobre esta última es parcial.
7) Se asocian
con Cuba. Agentes del G2 cubano llegan en masa como médicos, asesores y
entrenadores deportivos, “aunque en realidad vienen en funciones de monitoreo,
espionaje y represión”. 8) “Establecen acuerdos perjudiciales para la nación
con potencias como Rusia, China e Irán, para así contrarrestar la influencia
geopolítica de los gobiernos democráticos de Estados Unidos y Europa.
9) Establecen
alianzas con movimientos terroristas como Hezbollah, la FARC y el ELN. “EL FSP
es un conglomerado criminal internacional”. 10. Promueven de manera abierta y
deliberada una guerra cultural a través de colegios, universidades, redes
sociales y el ministerio de Cultura.
Peña Esclusa
tiene la misma falencia de otros influenciadores: no conoce o no comprende las
teorías de Ernesto Laclau y por eso su análisis se queda corto; pero resume muy
bien las organizaciones hegemonizadas por la izquierda en todo el Continente:
Teología de la liberación de parte del clero, indigenismo, movimiento ecológico,
narcotráfico y el enfoque de género para concluir en el pacifismo o la “paz
total”.
Peña Esclusa
simplifica el problema político generado por el FSP como un ataque al
cristianismo. En realidad, la izquierda manipula la doctrina del “pueblo
elegido” y de la paz total en el cielo, llamada “la sociedad sin clases” por Carlos
Marx. Petro promete el cielo aquí y ahora. Muchos ingenuos creen que eso es
posible y no se atreven a cuestionarlo porque la izquierda es un culto de
fanáticos.
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