Asistimos a una
campaña electoral de noticias falsas; con Ingrid y Rodolfo, sin partido y sin
congresistas, convencidos de que van a acabar la corrupción con la ayuda de
Dios; un Acuerdo de paz cuyos ganadores fueron los guerrilleros,
narcotraficantes, la izquierda y el Nobel; los espejos de Chile, Venezuela, Argentina,
Cuba, Perú, Nicaragua y Ucrania mostrando nuestro posible futuro, y con una banda
de delincuentes, La Primera Línea, “los pelados del corazón” de Claudia, Jorge
Iván y Gustavo Bolívar, que solo pararán el terrorismo y los asesinatos de
policías cuando la izquierda asuma el
poder, como en Chile.
El problema
no es de ideologías, corrupción o formas de gobierno. Es, en último término, un
asunto de avivatos obsesionados con 35 millones de pesos mensuales. Analice usted
la lista de aspirantes al Congreso de cualquier partido y encontrará
deportistas, influenciadores, actores, actrices, mediocres periodistas, exguerrilleros,
profesores universitarios mal remunerados y un sinnúmero de “aparecidos” sin
preparación académica que solo ofrecen a los electores su amor y dedicación a los
perros, al medio ambiente, la paz, la familia y los derechos humanos.
De pronto
encontrará un abogado especializado en Harvard, como Gabriel Cifuentes, quien
estuvo en los últimos meses madurando su candidatura —como se hace con los aguacates—
a punta de periódico, con unos pobres artículos publicados en El Tiempo. Es
mejor ganar 35 millones escuchando los graciosos conceptos económicos de Petro o
las clases de moral de alias Tornillo que litigando. Otro abogado, Inti
Asprilla (hijo de Guillermo, guerrillero del M-19) se presenta como salvador
del Planeta, aunque Wikipedia asegura que su biografía “parece estar escrita a
modo de publicidad”, con un pasado clandestino y en su único cargo conocido
gana 35 paquetes por gritar su programa político: “Uribe paraco…”
Sigo con la
lista Verde: Antonio Sanguino. Sociólogo,
título que no le ha servido para nada porque fue guerrillero urbano del ELN —aunque
eso no lo cuentan— y luego se dedicó a recibir el sueldo del Congreso por sus
servicios a la guerrilla. Nelson Alarcón gastó su vida en nada, es decir, en
permiso sindical permanente de FECODE y, últimamente, impulsa la Primera Línea
para ir al Congreso a “derrotar al uribismo”. Angélica Lozano, abogada, siempre
ha vivido del Estado, que tanto odia, como alcaldesa local de Chapinero,
concejal de Bogotá y congresista. Su esposa está tan angustiada porque se pueden
quedar sin la mesada, que decidió arrodillarse ante Petro pues ya no está en
lista el exguerrillero Mockus para arrastrar los candidatos Verdes al Congreso
y se van a “mirandear” (quemar).
Néstor
Humberto Martínez denunció la farsa de la lista de aspirantes por el Pacto
Histórico y concluyó: “La cereza nepotista en la lista para el Senado del Pacto
es Mary Luz Herrán, exesposa de Petro y madre de dos de sus hijos”. Otros 35
millones mensuales para la familia porque con los mamertos todas las “bolsas”
quedan en casa. No vote por guerrilleros ni por la Primera Línea.
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