La aspirante
a la vicepresidencia de la República tiene 42 años y hace dos “obtuvo un título
en Derecho de la Universidad Santiago del Valle”, según Wikipedia, aunque no se
especifica cuál. Pudo haber sido un diplomado en derechos humanos. Si fuera
abogada, no se expresaría como lo hace.
Nunca ha
ejercido un cargo público y ha dedicado su vida al activismo político. Como un
caso excepcional en la izquierda, dicen que ha luchado contra la minería ilegal
de guerrilleros y bandas criminales, aunque los proyectos más conocidos de su
grupo político se han orientado contra la minería legal incluido el cierre de
Ecopetrol.
Sus
propuestas políticas repiten la cartilla marxista con énfasis en un feminismo y
racismo sectarios. “Para mí, la verdadera transformación está en distribuir 2
millones de hectáreas de tierra productiva, asignadas por el Acuerdo de paz, en
(sic) las mujeres, creo que cerraría brechas y desigualdades”. No respalda sus
afirmaciones en estudios académicos porque nacen de su ignorancia y del desconocimiento
del Acuerdo.
El Acuerdo no
discrimina los géneros y da igualdad de oportunidades para todos los campesinos
de cualquier género. Francia desconoce la diferencia entre género y genitalidad
o sexualidad. Parece que no ha comprendido el enfoque de género marxista del
Acuerdo. Su feminismo es ingenuo y demagógico.
“Sin duda “este
país” necesita una nueva reforma tributaria, pero no una reforma como las que
han hecho que los que menos tienen son los que más pagan”. Así muestra su
ignorancia en el campo tributario. El mismo discurso de la izquierda
internacional que ya hemos oído en Venezuela, Ecuador, Perú, Bolivia y Chile.
La primera
vez que vimos en el escenario de la política a “esta señora” fue en una reunión
feminista en la ciudad de Honda el año pasado, cuando Ángela María Robledo se
lanzó como candidata a la presidencia de la República en representación de las
mujeres, con vicepresidencia de “esta mujer”. Era una estrategia maliciosa de
la izquierda Verde para atraer el voto femenino. Sin embargo, desde entonces
Ángela María se perdió y “esta dama” guardó silencio hipócrita y luego apareció
en las toldas de Gustavo Petro.
Para indígenas
y negros adoctrinados por la izquierda, los colombianos con genes negros,
indígenas y sefardíes sobramos en Colombia: para los indígenas genéticamente puros
como los arios, porque estas tierras son suyas; para los negros, porque tienen
una visión primitiva o tribal de la sociedad. La política es una guerra étnica
o racial y su ideología es neonazi.
Negros,
blancos e indígenas son iguales: cuando consiguen dinero o poder, se olvidan de
los miserables, como los últimos gobernadores corruptos, judicializados y
negros del Chocó. Quienes votan por “esta
señora” lo hacen por el color de su piel, sus estrógenos, su odio y resentimiento;
piensa como un miembro de la primera línea terrorista que ahora ataca iglesias.
Sería un desastre que “esta señora” llegara a ser presidente de 45 millones de
mestizos discriminados porque no son negros o mujeres.
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