El bochornoso
espectáculo de un grupo de bogotanas el 8 de marzo, con motivo del día de la
mujer, fue una continuación de las protestas de la primera línea de izquierda.
Con unos 800.000 universitarios que hay en la Capital no es difícil conformar
un grupo de tres mil chicas ideologizadas para hacer terrorismo.
El libreto de
la primera línea seguido por las energúmenas feministas, algunas encapuchadas,
funcionó a la perfección. Atacaron la sede de RCN, como lo han hecho los machos
acompañados de terroristas, narcos, organizaciones criminales y mercenarios
pagados por el ELN y otras organizaciones de la izquierda nacional e
internacional. RCN es un medio comprometido con la defensa de la democracia. Las
agresivas neonazis no atacaron esta vez la revista Semana y nunca atacarán a
sus parceros de la W Radio, Caracol y El Espectador.
De la misma
forma bloquearon el Transmilenio con el propósito de crear caos, despertar los
peores resentimientos de las comunidades pobres y mostrar la debilidad de un
régimen que juega a ser democrático y permite cualquier manifestación
anarquista contra los derechos de las mayorías. Como los varones heteronormativos
de la primera línea, las histéricas feministas, que acababan de celebrar en un
aquelarre la legalización del aborto, atacaron en las horas de la noche, favorecidas
por su cómplice, la alcaldesa que antes de posesionarse participaba en las
protestas.
Mientras veía
la destrucción de las estaciones de buses por las agresivas mujeres, pensaba en
el principio del libre desarrollo de la personalidad defendido en la
jurisprudencia colombiana por el magistrado Carlos Gaviria Díaz. Él siempre mostró
en su paso por el Polo Democrático Alternativo que era uno de los más radicales
marxistas colombianos.
Más que de
izquierda, el libre desarrollo es anarquía, tal como corresponde a la evolución
ideológica de la izquierda en los últimos años. El ser libre no es algo dado;
es madurez, deseo, responsabilidad, proyección. El desarrollo de la
personalidad no es un capricho del sujeto o de cada uno; es el resultado de la
influencia de los otros, en particular de la familia, el colegio, las
condiciones económicas en que crecemos, los amigos, etc.
Por eso, no entiendo
la razón para que la Corte siga “legislando” sin estar facultada para ello con
base en un principio anarquista o marxista. No es un principio democrático. Esto
muestra que las facultades de derecho están fallando y que ideologías extrañas
a la democracia inspiran los errores de las cortes.
La democracia
es libertad y orden. No hay libertad absoluta para cambiar de género sexual y hacerle
trampa a la ley que fija la edad de la pensión; para que la mujer gestante termine
la vida de un miembro de la especie humana que todavía no puede protestar; no hay
libertad para destruir medios de transporte y perjudicar a las comunidades más
pobres. La primera línea actúa como una horda anarquista y es la demostración del
fracaso comunista.
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