martes, 8 de marzo de 2022

LO NO DICHO HASTA AHORA SOBRE EL ABORTO (1)

 

Un argumento de quienes hicieron una fiesta macabra por el fallo de la Corte se basó en la libertad de la madre para abortar sin posibilidad de intervención del padre, la familia o el Estado. La libertad del sujeto, la persona, es un mito en el que se fundamentan la democracia y el capitalismo. No se puede ser demócrata y capitalista para unos asuntos y enemigo a ultranza de nuestras instituciones para otros.

La decisión de abortar no es personal; es el producto del libreto que la familia, la escuela y la influencia de los otros inscribieron en el cerebro de la madre. Eso explica que el 68 por ciento de los colombianos rechazan la despenalización porque son cristianos o tienen una moral que estructuró su mente y dio sentido a sus vidas. En cambio, la mujer movida por un esquema mental marxista, ateo, promiscuo, de enfoque de género o que creció en una familia disfuncional justifica la legalización del aborto.

La vida de los animales es un bien jurídico tutelado. Sin embargo, la vida del embrión, el feto o el pretérmino es desechable. Recordemos que la Corte no definió un límite para la terminación del embarazo en los tres casos que había establecido años atrás. Una de esas causales es el peligro grave de la vida de la madre. Entonces, una chica que quiera asesinar a su niño a las 28 semanas de gestación puede alegar que se va a suicidar si no mata al bebé, y no faltará el médico que certifique la causal como vimos en un caso público reciente.

La vida humana comienza cuando el niño aprende a hablar. En la lógica de la Corte, podría ser asesinado antes de que eso suceda. Recordemos que nuestro Código Civil establece que el niño es sujeto de derechos después de que se corta el cordón umbilical, aunque es tan “animal” en los primeros dos años de nacido como el embrión o el feto. El parto de los humanos siempre es prematuro.

La educación emocional no va ha disminuir los embarazos de niñas; la legalización del aborto los aumentará, por razones obvias. La legalización también disparará la irresponsabilidad de las mujeres y los embarazos no deseados. No es cierto que el Congreso vaya a reglamentar el adefesio construido por la Corte porque el Legislativo está bloqueado por el Acuerdo de paz, consagrado constitucional por la misma Corte con su perverso enfoque de género.

En una democracia se elige a los congresistas para que aprueben las leyes. En el caso del aborto, una sola persona, un conjuez, tomó la decisión. Podría haber sido otro, un provida. Una norma trascendental que afecta la vida de 50 millones de colombianos aprobada por azar. Inaudito, además, que la Corte haya dado facultades al Congreso para reglamentar “su” ley y haya desconocido al Ejecutivo. ¿Por qué no buscar una tercera opción entre la cárcel infame y la mentira de la libertad de la madre?

No hay comentarios:

Publicar un comentario