viernes, 29 de septiembre de 2017

EL CIRCO RUSO



Octubre viene cargado de efemérides. El 31 de este mes conmemoramos los 500 años de una de las revoluciones más importantes de occidente como fue la Reforma protestante, a pesar de que algunos intelectuales intenten resaltar los errores de Martín Lutero para ocultar la verdadera trascendencia de su osadía, tal como lo hace la revista Arcadia de octubre.

Con la revolución bolchevique de octubre de 1917, Lenin tomó el poder en Rusia al final de una guerra civil.  Contrariando todos los pronósticos de Carlos Marx, según los cuales el socialismo marcaba el fin de la historia después del fracaso del capitalismo, los revolucionarios rusos intentaron el cambio en una economía campesina o feudal, en un país sin proletariado o con pocas las fábricas.  Fue algo parecido y tan aberrante como el intento de las FARC, con la colaboración del presidente Santos, de iniciar la revolución colombiana en el campo, en territorios de minería ilegal, minifundio, narcotráfico y las “bacrim”.

Octubre es también el mes de la Gran Depresión, iniciada el 29 de octubre de 1929, el día en que las acciones en la Bolsa de Nueva York perdieron el 12 % de su valor y todos corrieron a vender movidos por el pánico. Esa tragedia económica que afectó a todo el mundo se convirtió para los comunistas y para los ingenuos intelectuales, que de economía nada entienden, en la prueba reina del carácter científico del marxismo. Era el fin del capitalismo y la confirmación de las profecías de Marx. Hasta un grupo de colombianos despistados, encabezados por María Cano, fundaron el partido Comunista el año siguiente.

Los rusos montaron un escenario engañoso para presentar un sainete de desarrollo y justicia social al que invitaban a todos aquellos intelectuales y artistas que habían expresado su inconformidad con la cultura burguesa o capitalista. Eminentes surrealistas como el camarada André Breton o escritores como George Bernard Shaw cayeron en la trampa y regresaron a occidente a contar las maravillas que habían visto.

Una comedia similar montaron los chinos de Mao Zedong en la segunda mitad del siglo XX. Una comisión oficial del gobierno francés fue engañada y plasmó su “oso” en un informe que se tituló “Cuando China despierte el mundo temblará”.  Hace tres o cuatro lustros el expresidente Samper expresó sus simpatías por la izquierda en un artículo de prensa en el que hacía mención de ese texto. Muchos colombianos también fueron engañados y organizaron el MOIR, el movimiento del senador Robledo.

Cuenta la leyenda que el conde Potiomkin, favorito de la emperatriz Catalina la Grande, había querido impresionar a su amada construyendo una serie de poblados fantasmas hechos solo de fachadas. Ese cuento “parecía describir un rasgo de la cultura rusa: la combinación de una incompetencia absoluta con el don de mantener las apariencias”.
Mi libro recomendado es Fractura, de Philipp Blom, Anagrama, 2016.

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