miércoles, 4 de octubre de 2017

ES LA SEMÁNTICA, ESTÚPIDO




Cuando se publicó “el mejor acuerdo posible con las FARC”, pensamos que eran necesarios al menos un abogado, un economista, un politólogo y un sociólogo, entre otros expertos, para poder alcanzar un criterio serio en el momento de votar el plebiscito; pero nos olvidamos de incluir a un lingüista, especializado en la ciencia de la semántica o del significado de las palabras, para no ser engañados.

Si no tengo la suficiente formación para entender palabras como “estructura”, “integral” o “garantía” y lo que implican para el país en el contexto de la Reforma Rural Integral, es muy posible que me haya equivocado en el momento de votar el plebiscito, aunque esto no signifique mucho porque de todas maneras el Sí fue impuesto a las malas por el Congreso obeso con el respaldo de una Corte politiquera y corrupta.

Partamos del hecho de que los acuerdos se elaboraron con conceptos ideológicos sin soportes técnicos o económicos que los hicieran viables.  En particular, la RRI es el programa del nuevo partido de los guerrilleros, convertido en nuestra nueva Constitución Nacional para facilitarles la toma del poder, ya que ningún campesino o campesina va a ser tan pendejo como para negar el voto a un proyecto que le garantiza todo tipo de subsidios del Estado en el futuro sin ninguna limitación.

En el capítulo de la RRI se usa al menos siete veces el término “estructural” o “desarrollo estructural”, definido de manera errónea como “transformación de la realidad rural con equidad, igualdad y democracia”.  La estructura es otra cosa: es un todo, una organización, un conjunto cuyos componentes se implican mutuamente.  No es estructural un programa elaborado para beneficiar a menos del 30 por ciento de los colombianos y que se olvida de las mayorías urbanas, como también de los tratados comerciales suscritos por Colombia y las leyes del mercado.

Para que la economía rural sea competitiva, se requieren enormes inversiones y modernas tecnologías que el Estado no es capaz de subsidiar.  Por eso, la RRI será un fracaso tal como lo pronosticó James A. Robinson, el profesor de Harvard. Ese proyecto solo es aceptable en un país como Venezuela, en el que las tierras han sido expropiadas, las grandes inversiones privadas salieron del país y se contaba con enormes recursos de la bonanza petrolera; pero eso no es estructural, es una dictadura.

“Integral”, concepto imaginario que significa totalidad u holístico y es repetido hasta 3 veces en un mismo párrafo y más de diez en la RRI.  Lo único total o absoluto es la mirada de Dios o la ideología de las dictaduras. Los mortales y la ciencia vemos aspectos o interpretaciones. Lo que no esté en los acuerdos será agregado gracias a esa palabreja. Otro término peligroso y repetido es “garantía”, con el que Santos compromete los próximos gobiernos, nuestra economía y las instituciones. Es la semántica, estúpido.

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