Es muy
difícil saber si entre nuestros familiares y allegados hay algún sicópata por
las habilidades histriónicas de estos personajes, con las que logra engañar a
propios y extraños a tal extremo que encuentran defensores a ultranza cuando
alguien cuestiona su salud mental. Como
los bipolares y los esquizofrénicos, el sicópata no tiene autocrítica y por
ello nunca consultará al psiquiatra como debiera y, menos, cuando su familia lo
respalda.
Aunque se
habla de que el 1 por ciento de la población es sicópata, parece que la
enfermedad aumenta y, más, si incluimos cuadros mentales parecidos como el
narcisismo y el borderline o estados
límites entre lo normal y los patológico que presentan muchos síntomas comunes.
Cuando hablo con amigos y conocidos sobre este asunto y explico los síntomas o
signos que definen a sicópata, con frecuencia ellos aseguran que conocen dos o
tres casos no diagnosticados.
Volvamos al
sicópata o antisocial y miremos el testimonio de una víctima de uno de ellos, recogido
por el psiquiatra Carlos E. Climent en su libro La locura lúcida, de editorial
Panamericana (2014): “¿Por qué no lo(a) dejo si soy completamente infeliz en
esta relación? Si estoy seguro(a) de que
nada va a cambiar… Si lo único que hace es fingir un cambio cuando me ve
dispuesto(a) a dejarlo(a). Si aquel día que se descontroló, sacó a relucir un
monstruo que yo no conocía y hasta me hizo reclamos absolutamente absurdos y
mezquinos. Si todos los que me quieren
de verdad coinciden en que yo me merezco algo mejor…”
El sicópata
es incapaz de amor, aunque es todo un artista para fingirlo, a tal punto que
puede parecer demasiado meloso; no tiene ningún respeto por las normas y está
dispuesto a todo para lograr sus objetivos.
Siempre culpabiliza a su víctima o a un tercero como una forma de
racionalizar o legitimar su conducta, tal como lo acaban de hacer los
terroristas de las FARC, en cuyas filas hay varios enfermos mentales. Muchos de
estos pacientes fueron maltratados durante su infancia, por lo que se
desprecian a ellos mismos, nunca podrán tener una relación madura con otra
persona y su objetivo puede ser el dinero, nunca el afecto del otro.
Según el Dr.
Climent, un antisocial o sicópata se diagnostica cuando tiene tres de las
siguientes características: Insensible a las necesidades de los demás; actitud
evidente y persistente de irresponsabilidad y desinterés en las normas
sociales, reglas y obligaciones; incapacidad de mantener relaciones duraderas,
si bien tiene gran facilidad para iniciarlas; muy baja tolerancia a la
frustración y una gran facilidad de reaccionar de manera agresiva o incluso
violenta; incapacidad para experimentar culpa o aprender de la experiencia,
especialmente del castigo; gran facilidad para culpar a los demás o para
ofrecer explicaciones (racionalizaciones) por el comportamiento que le ocasiona
problemas en la sociedad.
No hay comentarios:
Publicar un comentario