miércoles, 1 de noviembre de 2017

UN NUEVO PARADIGMA MÉDICO




La ciencia médica sufre en los últimos años un cambio trascendental determinado por el descubrimiento de lo que pudiéramos llamar un nuevo órgano y sus implicaciones en nuestra salud.  Me refiero a la flora bacteriana de todo nuestro cuerpo, en particular a la que reside en nuestro aparato digestivo, que nos ha permitido entender mejor nuestras enfermedades y el fracaso reiterado en nuestros intentos por rebajar de peso.

Tenemos diez veces más microorganismos en nuestro colon que células en todo el cuerpo, pero hasta ahora no habíamos entendido su importancia en la explicación de muchas enfermedades como las posibilidades enormes que nos ofrece para tener una mejor calidad de vida sin estar sometidos a la barbarie de la EPS.

Sabíamos, sí, que el proceso básico de muchas enfermedades es la inflamación, pero apenas ahora empezamos a comprender la manera como los alimentos y las bacterias intestinales intervienen en él.  Muchas enfermedades crónicas, el infarto del miocardio, los accidentes cerebrovasculares, la diabetes mellitus, las enfermedades de la vejez como el Alzheimer y hasta el cáncer son mejor explicados y podemos prevenirlos fácilmente.

En el intestino grueso o colon se encuentran la mayoría de estas bacterias, unas dañinas y otras benéficas, pero si predominan las primeras, si invaden el intestino delgado o si alteran la barrera que les impide entrar a la circulación general o sangre, van a agravar la inflamación en todo el cuerpo y nos van a enfermar.

La llamada comida chatarra o procesada por la industria no solo es dañina por la grasa y las sustancias tóxicas que contiene, sino también porque favorece el crecimiento de las bacterias perjudiciales del intestino. Asimismo, la carne y la leche o sus derivados nos afectan por los antibióticos, hormonas y otras sustancias usadas para alimentar los animales de los que proceden.

Los alimentos pueden modificar la composición de la microbiota o flora de tal manera que podemos expulsar las bacterias dañinas y favorecer el crecimiento de las saludables.  Entendemos mejor que nunca aquello de que somos lo que comemos; que la dieta occidental es la causa principal de nuestras enfermedades; que veganos y vegetarianos, quienes aprendieron a comer de las tradiciones orientales, tienen mucho para enseñarnos; de que dieta, ejercicio, más una vida sin estrés con mucho amor, nos permitirán vivir sanos muchos años.

Aunque aún no hay acuerdo entre todos los investigadores y profesionales de la salud en esta materia, los lineamientos generales de este nuevo paradigma o modelo sanitario ya está muy definidos: debemos restringir el consumo de carbohidratos, sobre todo los refinados incluida la fructosa o azúcar de las frutas; perderles el miedo a las grasas, especialmente a aquellas llamadas de origen vegetal como el aceite de oliva, el aguacate, las nueces, el chocolate, entre otras; las vegetales deben ser la base de nuestra alimentación; el consumo de carne, muy restringido.

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