viernes, 3 de noviembre de 2017

LA CULPA ES DE LOS BICHOS




No nos hemos dado cuenta aún de la tremenda revolución que se viene con los avances de la medicina, no solo por sus implicaciones en el mejoramiento de la salud o el control de los problemas de obesidad, sino también por el impacto en la economía de todo el mundo, tanto en la producción de medicamentos y alimentos como en los sistemas de crianza de los animales para el consumo humano.

En todo el mundo se adelantan investigaciones que muestran la importancia que tiene la flora bacteriana que todos llevamos en el intestino en la génesis de las enfermedades y en la obesidad, como también los sencillos sistemas para modificarla que harán obsoletos muchos de los medicamentos que hoy utilizamos.  De la dieta que usted lleve depende el tipo de bacterias que lo van a enfermar o le van a dar salud.

En términos generales, la dieta occidental, rica en azúcares, grasas dañinas y alimentos procesados, hace que nos llenemos de bacterias patógenas intestinales responsables de la epidemia de obesidad, diabetes, enfermedades crónicas y cáncer que, en oriente, con una dieta diferente, no se presenta. Hasta las enfermedades mentales como la depresión, la ansiedad, el autismo, el Párkinson o el Alzheimer o las enfermedades autoinmunes, como el Lupus, la Esclerosis Múltiple o la Artritis Reumatoide, se relacionan con lo que comemos y con las bacterias del colon.

También en términos generales, se trata de consumir menos azúcares o harinas, alimentos procesados, carnes y grasas de origen animal y dar prioridad a los vegetales, los alimentos ricos en residuos, prebióticos, probióticos preparados en casa, encurtidos o alimentos fermentados y grasas de origen vegetal.

Por fortuna ya se encuentra en nuestras librerías y en internet muchos textos que nos ilustran en este campo desde los estudios del Dr. David Perlmutter como Cerebro de pan, Alimenta tu cerebro y Más allá de tu cerebro, o La Biblia de la salud intestinal del Dr. Gerard E. Mullin o el ya clásico Anticáncer del Dr. David Servan-Schreiber. También estudios para expertos como los relacionados con la Medicina Funcional.

Un capítulo especial de estas investigaciones se relaciona con el gluten, una proteína que da ese aspecto elástico o “tirudo” del pan y que se encuentra en muchos cereales como el trigo, la cebada. La intolerancia al gluten, relativamente frecuente en el norte de Europa y Norteamérica, pero rara entre nosotros, se caracteriza por síntomas digestivos como diarreas, cólicos, gases, etc., que mejoran con una dieta si gluten.

La novedad reside en el hecho de que muchas personas con intolerancia al gluten no presentan síntomas digestivos, pero sí síntomas generales inespecíficos como malestar general, cefalea, dolores musculares y otros, mejoran con dieta sin gluten. Además, se discute la relación del gluten con la obesidad y si debe retirarse de la dieta.

Creo que la importancia del tema amerita su ampliación.

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