martes, 29 de marzo de 2022

FRANCIA MÁRQUEZ

 

La aspirante a la vicepresidencia de la República tiene 42 años y hace dos “obtuvo un título en Derecho de la Universidad Santiago del Valle”, según Wikipedia, aunque no se especifica cuál. Pudo haber sido un diplomado en derechos humanos. Si fuera abogada, no se expresaría como lo hace.

Nunca ha ejercido un cargo público y ha dedicado su vida al activismo político. Como un caso excepcional en la izquierda, dicen que ha luchado contra la minería ilegal de guerrilleros y bandas criminales, aunque los proyectos más conocidos de su grupo político se han orientado contra la minería legal incluido el cierre de Ecopetrol.

Sus propuestas políticas repiten la cartilla marxista con énfasis en un feminismo y racismo sectarios. “Para mí, la verdadera transformación está en distribuir 2 millones de hectáreas de tierra productiva, asignadas por el Acuerdo de paz, en (sic) las mujeres, creo que cerraría brechas y desigualdades”. No respalda sus afirmaciones en estudios académicos porque nacen de su ignorancia y del desconocimiento del Acuerdo.

El Acuerdo no discrimina los géneros y da igualdad de oportunidades para todos los campesinos de cualquier género. Francia desconoce la diferencia entre género y genitalidad o sexualidad. Parece que no ha comprendido el enfoque de género marxista del Acuerdo. Su feminismo es ingenuo y demagógico.

“Sin duda “este país” necesita una nueva reforma tributaria, pero no una reforma como las que han hecho que los que menos tienen son los que más pagan”. Así muestra su ignorancia en el campo tributario. El mismo discurso de la izquierda internacional que ya hemos oído en Venezuela, Ecuador, Perú, Bolivia y Chile.

La primera vez que vimos en el escenario de la política a “esta señora” fue en una reunión feminista en la ciudad de Honda el año pasado, cuando Ángela María Robledo se lanzó como candidata a la presidencia de la República en representación de las mujeres, con vicepresidencia de “esta mujer”. Era una estrategia maliciosa de la izquierda Verde para atraer el voto femenino. Sin embargo, desde entonces Ángela María se perdió y “esta dama” guardó silencio hipócrita y luego apareció en las toldas de Gustavo Petro.

Para indígenas y negros adoctrinados por la izquierda, los colombianos con genes negros, indígenas y sefardíes sobramos en Colombia: para los indígenas genéticamente puros como los arios, porque estas tierras son suyas; para los negros, porque tienen una visión primitiva o tribal de la sociedad. La política es una guerra étnica o racial y su ideología es neonazi.

Negros, blancos e indígenas son iguales: cuando consiguen dinero o poder, se olvidan de los miserables, como los últimos gobernadores corruptos, judicializados y negros del Chocó.  Quienes votan por “esta señora” lo hacen por el color de su piel, sus estrógenos, su odio y resentimiento; piensa como un miembro de la primera línea terrorista que ahora ataca iglesias. Sería un desastre que “esta señora” llegara a ser presidente de 45 millones de mestizos discriminados porque no son negros o mujeres.

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