sábado, 6 de noviembre de 2021

Pedofilia

 

La columnista de El Espectador Vanessa Rosales escribió una violenta columna, titulada Iglesia violadora, que merece varias respuestas o al menos un análisis en una perspectiva distinta a la suya.

Dice la feminista: “La derecha visible del país reclama con insistencia febril por las violaciones perpetradas por grupos guerrilleros. Y, sin embargo, cuando se trata de la Iglesia Católica, el mismo criterio no suele aplicar. Y la pregunta, para mí, sigue siendo similar: ¿Por qué se sigue valorando con autoridad moral una institución que ha violado niños de manera sistemática (sic)? ¿Qué consideraciones tienen, de verdad, las personan que aun sabiendo esto bautizan a sus pequeños en la misma Iglesia?” 

Se trata de un ataque a la iglesia mayoritaria de los colombianos para hacerle daño y no solo a los obispos y sacerdotes involucrados en ese delito. Sería como cuestionar el apoyo de la izquierda a las guerrillas sin ninguna consideración con sus numerosos delitos contra los niños: violaciones (esas sí sistemáticas), secuestros, asesinatos o ejecuciones por faltas nimias. O como atribuirles a los mamertos los genocidios de Stalin, Mao Zedong, Pol Pot o Maduro.

El relato marxista sustituye a Dios para sus seguidores y llena de “sentido” sus vidas. ¿Por qué permiten que sus hijos sigan siendo adoctrinados por esa ideología que legitima tantos crímenes de lesa humanidad? ¿Por qué siguen valorando la autoridad moral y política de los guerrilleros y de los líderes de la izquierda que comparten la misma ideología?

La agresiva columna oculta su origen que no es otro que el feminismo radical de izquierda o el enfoque de género sustentado en los primeros textos de Marx y Engels y que ha tomado nuevo ímpetu gracias a la utilización abusiva y falaz de los avances filosóficos del último siglo, desde Simone de Beauvoir hasta Judith Butler y Paul Beatriz Preciado, pero que desconocen los avances de la ciencia en este siglo. El Acuerdo Farc-Santos incluyó el enfoque de género en nuestra Constitución Nacional.

Si los colombianos, cristianos o no, rechazamos cualquier delito contra los niños, con más contundencia rechazamos los intentos de la izquierda por legalizar la pedofilia y el incesto (relaciones sexuales entre familiares). Prueba de ello son la mayoría de los textos con enfoque de género de las feministas, generalmente lesbianas y transgéneros marxistas.

Esta columna denunció hace varios años la solicitud de los principales filósofos franceses marxistas a la Asamblea para que legalizara la pedofilia en 1977. Cito a Michel Onfray: “Todos los firmantes desean que se despenalicen las relaciones sexuales supuestamente consentidas entre adultos y menores de quince años: Althusser, Barthes, Chátelet, Deleuze, Derrida, Dolto, Foucault, Guattari, Lyotard, Sartre” y otros. Slavoj Zizek, marxista, hace la misma denuncia en su libro El Coraje de la desesperanza.

“El famoso discurso de la ideología de género es el contradiscurso más dañino que ha tenido el país en los avances sobre educación sexual”. Son palabras de Luis Bermúdez, Premio Compartir al Maestro 2017.

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