martes, 27 de abril de 2021

Terminología engañosa

 


Viene haciendo carrera una estrategia muy usada por los maestros de colegios y universidades para “descrestar” con palabras tomadas de la filosofía contemporánea y cuyo significado escapa al común de los colombianos. Más grave aún es que generalmente esas expresiones no respetan el sentido original, no son explicadas y solo disfrazan un discurso que generalmente no soporta un análisis serio. Me refiero a palabras como “deconstruir”, “transversal”, “narrativa”, “Hablar desde” (lo público, los institucional, lo privado, lo pedagógico, etc.), “con perspectiva de” (género, cultural, biológica), “estructural”, etc.

Encontré ese discurso en un informe publicado por El Tiempo en la edición del 25 de abril bajo el título “Derechos menstruales integrales: ver más allá de los productos”. El informe se centra en una entrevista con la activista Isis Tijano sobre un libro que acaba de lanzar. Presentaré en forma sencilla una crítica a esas locuciones.

La palabreja “deconstrucción” fue muy utilizada por el filósofo Jacques Derrida. Se refieren a denunciar los elementos metafísicos, mitológicos o imaginarios que soportan la estructura mental de una época para dejarla sin valor. Así, deconstruir la ideología medieval consiste en mostrar que se basa en Dios, creación mitológica. Ahora cualquier crítica fácil se llama “deconstrucción”.

Otro término del que se abusa es “narrativa”. Es sinónimo de estructura, relato o episteme. Recuerdo la frase de Harari: “todos los relatos religiosos o políticos son engañosos”. La “narrativa” es un mundo virtual en el que vivo y me da identidad. De allí la expresión de M. Onfray: “El sujeto se define en relación con la institución que lo hace posible”. Así, soy cristiano porque la iglesia me dio esa identidad; soy marxista porque creo en esa ideología. Para el pensamiento posmoderno no existe el sujeto y solo es mi identificación con una episteme.  Sin embargo, el término “narrativa” se usa como calificativo despectivo de un cuento que alguien se inventó.

El enfoque de género debe se usarse de manera “transversal” para aplicar el Acuerdo de paz y para interpretarlo, según lo pactado por el expresidente Santos contra la voluntad mayoritaria de los colombianos. En los programas de educación en los países donde también se ha legalizado el enfoque de género se ordena que debe aplicarse en todas las materias. En esos ejemplos se puede vislumbrar el abuso de la peligrosa expresión “transversal”, francamente dictatorial o totalitaria. En el caso de la propuesta de Isis Tijano, la educación sobre la menstruación debe ser transversal en todas las materias y en todos los cursos desde cuarto de primaria: historia, filosofía, ciencia, mitología y derechos de la menstruación.

Cito a la señora Tijano: “necesitamos una agenda independiente para la educación menstrual porque es diferente a la sexual y a la reproductiva”. Tres materias distintas desde cuarto elemental. Porque la realidad es distinta “desde” lo menstrual, lo sexual o desde lo reproductivo. Y le faltó “desde” el género. 

Las feministas con sus abusos ideológicos y sus discursos engañosos. ¡Qué horror!

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