martes, 13 de abril de 2021

El Congreso bloqueado

 

 

En los últimos 23 años se ha intentado establecer una ley que autorice la eutanasia; pero por la falta de 3 votos el proyecto terminó archivado otra vez en esta legislatura después de otros doce intentos en lo que va corrido del siglo. Lo mismo viene sucediendo en otros asuntos de interés nacional, pero que los congresistas no logran reglamentar por muchas razones: el aborto, la adopción de niños por parejas del mismo sexo, la cadena perpetua y el matrimonio gay.

 

Como puede apreciarse son modificaciones relacionadas con la moral cristiana, inaceptables para los sectores conservadores, pero algunos de ellos son urgentes para los movimientos de izquierda como parte de su proyecto de cambiar completamente las tradiciones relacionadas con la religión y la familia.

 

Otro factor determinante de la falta de acuerdo entre la derecha y la izquierda es la interpretación de los derechos humanos o de la persona humana que son conceptos imaginarios o mitológicos Lo anterior convierte los debates en el Congreso en un diálogo de sordos porque se plantean argumentos legales, constitucionales, científicos, filosóficos e ideológicos no traducibles unos en otros. La izquierda tiene, con las curules que le regaló Juan Manuel Santos a las FARC, los votos suficientes para anular cualquier proyecto de los tradicionalistas o de los demócratas y estos, muchos más para bloquear los intentos “progresistas”.

 

Además, el miedo de los sectores de centro y derecha es uno de los condicionantes de más peso al momento de votar una reforma que escandalice a los cristianos y alborote el “obispero”. Si aceptamos que la política colombiana se ha convertido en una guerra generacional en la que los mayores de cuarenta somos de centro o derecha y, en cambio, entre los jóvenes recién adoctrinados predomina la izquierda o el populismo, se comprende mejor las dificultades de avanzar en materias tan delicadas. El miedo a perder votos en el caso de aprobar o negar alguno de estos cambios tiene mucho peso.  

 

Si la vida humana comienza con el lenguaje, cuando el niño ingresa al mundo virtual o simbólico, cuando las neuronas en espejo empiezan a actuar y el niño adquiere a los cuatro años la capacidad de elaborar una teoría de la mente y comprender las intenciones o perspectivas de los otros, entonces el debate sobre el aborto se complica muchísimo más. Y si la persona humana no es lo que pensábamos, la pena de muerte y la dignidad de morir voluntariamente adquieren otro sentido. La incultura de los congresistas impide discutir estos aspectos.

 

Tenemos un Congreso que nos cuesta mucho dinero, bloqueado, aprobando leyes intrascendentes, tan inútil como la JEP, producto de la Constitución del 91, el Acuerdo de paz y también de la corrupción y politización de las altas cortes. En el futuro inmediato, ningún gobierno de derecha o izquierda podrá gobernar. Nunca un presidente nos había hecho tanto daño como Juan Manuel Santos.

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