En los últimos 23 años se ha intentado establecer
una ley que autorice la eutanasia; pero por la falta de 3 votos el proyecto
terminó archivado otra vez en esta legislatura después de otros doce intentos
en lo que va corrido del siglo. Lo mismo viene sucediendo en otros asuntos de
interés nacional, pero que los congresistas no logran reglamentar por muchas
razones: el aborto, la adopción de niños por parejas del mismo sexo, la cadena
perpetua y el matrimonio gay.
Como puede apreciarse son modificaciones
relacionadas con la moral cristiana, inaceptables para los sectores
conservadores, pero algunos de ellos son urgentes para los movimientos de
izquierda como parte de su proyecto de cambiar completamente las tradiciones
relacionadas con la religión y la familia.
Otro factor determinante de la falta de acuerdo entre
la derecha y la izquierda es la interpretación de los derechos humanos o de la
persona humana que son conceptos imaginarios o mitológicos Lo anterior
convierte los debates en el Congreso en un diálogo de sordos porque se plantean
argumentos legales, constitucionales, científicos, filosóficos e ideológicos no
traducibles unos en otros. La izquierda tiene, con las curules que le regaló
Juan Manuel Santos a las FARC, los votos suficientes para anular cualquier
proyecto de los tradicionalistas o de los demócratas y estos, muchos más para bloquear
los intentos “progresistas”.
Además, el miedo de los sectores de centro y
derecha es uno de los condicionantes de más peso al momento de votar una
reforma que escandalice a los cristianos y alborote el “obispero”. Si aceptamos
que la política colombiana se ha convertido en una guerra generacional en la
que los mayores de cuarenta somos de centro o derecha y, en cambio, entre los
jóvenes recién adoctrinados predomina la izquierda o el populismo, se comprende
mejor las dificultades de avanzar en materias tan delicadas. El miedo a perder
votos en el caso de aprobar o negar alguno de estos cambios tiene mucho peso.
Si la vida humana comienza con el lenguaje, cuando
el niño ingresa al mundo virtual o simbólico, cuando las neuronas en espejo
empiezan a actuar y el niño adquiere a los cuatro años la capacidad de elaborar
una teoría de la mente y comprender las intenciones o perspectivas de los otros,
entonces el debate sobre el aborto se complica muchísimo más. Y si la persona
humana no es lo que pensábamos, la pena de muerte y la dignidad de morir voluntariamente
adquieren otro sentido. La incultura de los congresistas impide discutir estos
aspectos.
Tenemos un Congreso que nos cuesta mucho dinero, bloqueado,
aprobando leyes intrascendentes, tan inútil como la JEP, producto de la
Constitución del 91, el Acuerdo de paz y también de la corrupción y
politización de las altas cortes. En el futuro inmediato, ningún gobierno de
derecha o izquierda podrá gobernar. Nunca un presidente nos había hecho tanto
daño como Juan Manuel Santos.
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