miércoles, 5 de mayo de 2021

"Aquí hay personas... ¡No más!"

 


El núcleo básico de las manifestaciones de protesta siempre es el mismo: el magisterio y los estudiantes universitarios. La participación de los sindicatos es marginal y se reduce a los obesos líderes porque ellos representan una minoría. Las centrales obreras reúnen al 6 por ciento de los trabajadores colombianos formales; los informales, el 50 por ciento de los trabajadores, no están sindicalizados.

En la concepción neoestructuralista del marxismo, el proletariado ya no es el “sujeto” revolucionario porque sus líderes se aburguesaron. Su proyecto de la Revolución Molecular busca reunir colectivos entre los inconformes de cualquier ideología o sin ninguna: los estudiantes desadaptados que luchan por una dictadura; el movimiento feminista marxista que intenta suprimir la familia; indígenas, negritudes y migrantes pescando en río revuelto. Y qué mejor oportunidad que una pandemia y una reforma tributaria. ¿A quién le gustan los impuestos, aunque su propósito sea el más justo y noble?

Además de no representar al pueblo colombiano, las manifestantes del 28 de abril usaron la Reforma Tributaria como coartada que no existía cuando la protesta se programó. Cualquier motivo era suficiente como el centenar que se inventaron para “justificar” las marchas de noviembre de 2019. Por primera vez los revolucionarios de izquierda fingen con toda desfachatez tomar las banderas de la clase media y de los empresarios para dar la espalda a los millones de colombianos hambrientos, víctimas principales de la pandemia y beneficiarios primordiales de los dineros que se buscan recaudar con los impuestos. La mayoría de los muertos e infectados son de los estratos 1, 2 y 3, como también el grupo más grande de desempleados.

Ni siquiera tuvieron inteligencia para ocultar los hilos de los titiriteros que los dirigen y les pagan. Atacaron otra vez a RCN y, por primera vez, la revista Semana. Esta última, porque ya no es dirigida por el sobrino de quien le entregó nuestra Constitución a las FARC y porque la revista expulsó a los columnistas mamertos para asumir una orientación editorial democrática. Nunca atentarán contra sus aliados de la W Radio, El Espectador y Caracol, tan responsables de la revuelta como FECODE y Gustavo Petro. Ya sabemos quiénes son los guionistas del libreto que mueve el espectáculo. Con seguridad, los muchachos alienados en la masa no leyeron la Reforma Tributaria, no tienen la preparación académica para cuestionarla y ninguno paga impuestos.

El propósito de las marchas es la acción de los encapuchados y los mercenarios pagados por las guerrillas y Nicolás Maduro, porque son ellos quienes dan identidad al movimiento y sin ellos la protesta no significa nada. También buscan la destrucción del transporte y la economía, conforme al plan del marxismo internacional ya probado en Italia, Brasil y Chile.

Con el retiro del proyecto de Reforma Tributaria se repite el libreto chileno: la violencia será peor, pedirán la renuncia de Iván Duque y la convocatoria de una asamblea constituyente. El caos como trampolín al poder.

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