Aunque hace apenas unos dos años el profesor
Moisés Wasserman afirmaba que no existía el trigo transgénico, en los últimos
años la modificación genética de los cereales, según la medicina funcional, es
el villano que nos está matando. El gluten, proteína de esos cereales, altera
la permeabilidad intestinal y permite que entren al organismo sustancias
tóxicas que producen una inflamación crónica y, en consecuencia, muchas
enfermedades alérgicas, cardiovasculares, autoinmunes, mentales y cáncer.
La caseína, proteína de la leche, produce en el
intestino el mismo daño que el gluten del pan. No es la grasa de la leche la
que nos produce el infarto, sino la caseína y el gluten por la reacción
inflamatoria generalizada que provocan. Otros alimentos tóxicos son los
carbohidratos en exceso porque aumentan la producción de insulina, nos
engordan, generan inflamación, diabetes, Alzheimer y otras patologías.
Esta es la lista de alimentos que usted no debe
consumir, según el Dr. Carlos Jaramillo en su libro El milagro metabólico: nada
de azúcar, lácteos, embutidos industriales, enlatados, jugos de frutas, maní,
comida procesada, alcohol, cereales de caja, productos de panadería y
pastelería, pastas y carne de cerdo (tiene histamina); salsas industriales,
aceites vegetales, alimentos hidrogenados o margarinas. La lactosa se compone
de dos tipos de azúcares; el fabricante las separa y por eso la leche
deslactosada es dulce y no se debe consumir.
Frutos y vegetales contaminados con insecticidas y
químicos: fresas, espinacas, manzanas, uvas, duraznos, cerezas, peras, tomates,
apio, papas, pimientos marrones; la terbutil hidroquinona, derivado del
petróleo usado en margarinas, cereales de caja y chocolates; preservantes como
los nitritos y nitratos; los alimentos con sabor artificial; el color caramelo
de algunas gaseosas produce o induce cáncer; frutales y vegetales transgénicos;
los batidos milagrosos, como los terminados en life; los suplementos de
gimnasio; las carnes importadas; mejor la sal del Himalaya que la corriente.
¿Entonces qué comemos? El libro tiene su respuesta,
pero muchos de los alimentos propuestos son muy caros: el aceite de coco ($
68.000), la leche de coco ($ 56.000, por 6 cajas de 946 ml.), precio igual al
de la leche de almendras sin azúcar; la sal rosada del Himalaya ($ 22.000 por
400 g.) y quesos importados, entre otros.
Para remplazar muchos vegetales contaminados
propone el consumo de los orgánicos. La crítica del Dr. Jaramillo a los
alimentos genéticamente modificados incluye el maíz. Entre las carnes, solo
salva la de reses alimentadas con pasto, y rechaza las importadas de vacunos
alimentados con transgénicos. El mercurio en los peces, con los transgénicos
más las hormonas y otros tóxicos aplicados a pollos y vacunos, nos dejarán sin
carne en pocos años.
La Revolución Verde de cereales genéticamente
modificados resolvió el problema del hambre en países como la India, México y
muchos otros; hoy, esos mismos cereales no están llevando a la muerte. Las
autoridades sanitarias y el Congreso de la República tienen la palabra.
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