En pocos años, las
panaderías, pastelerías, fábricas de gaseosas y alimentos procesados desaparecerán
porque sus productos no tendrán demanda. Asimismo, los cultivadores de papa,
yuca, arracacha y otros alimentos ricos almidones o carbohidratos tendrán que
dedicarse a otras labores porque nadie va a querer sus productos ni regalados.
Hace pocos años hice una reseña sobre el libro Cerebro de pan, del médico inglés David Perlmutter, en el que se denunciaba el error en que incurrieron las autoridades mundiales de salud, de acuerdo con los conocimientos de la época, al recomendar los carbohidratos como principal fuente de calorías y vetar todas las grasas como determinantes de la obesidad y muchas enfermedades, en especial de los infartos cardíacos y las trombosis cerebrales.
Esa dieta nos llevó a un aumento inusitado de la obesidad, la diabetes y muchas enfermedades mentales, en particular del Alzheimer, conocida como la Diabetes tipo 3 por su relación con la insulina, los carbohidratos y el gluten. El gluten es la proteína del pan que le da ese carácter elástico o “tirudo” que tanto nos gusta. Un cerebro de pan o de gluten es un cerebro enfermo.
Hasta la pandemia ha contribuido a reconocer el problema de base en todas esas enfermedades crónicas. Tal problema es la inflamación que se produce en todo nuestro organismo por ese tipo de dieta, además de otros tóxicos que se encuentran en el medio ambiente y los cosméticos o elementos de aseo que nos aplicamos todos los días, para no hablar de licores y los hábitos de vida como el sedentarismo.
Un médico norteamericano lanzó hace pocas semanas una teoría que condiciona a la dieta la respuesta que el organismo presenta a la COVID-19. Si usted come sano, sin carbohidratos y sin gluten, el virus no podrá hacerle mucho daño a su organismo poco inflamado; pero si su dieta lo ha llevado a la inflamación y a enfermedades crónicas como las anotadas, la obesidad, las autoinmunes, el cáncer o las mentales (depresión, Alzheimer, Párkinson, demencia, etc.), el virus lo llevará a una UCI o a la muerte.
Para corroborar el Cerebro de pan, ha llegado un médico colombiano, discípulo de Perlmutter, el Dr. Carlos Jaramillo, con varios libros, entre ellos El milagro metabólico, todo un éxito; además puede seguirlo en Instagram y en YouTube.
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