sábado, 4 de julio de 2020

MARÍA LUCIANA CANDAHIA


En un artículo que titulé La profesora de la Javeriana, hice una referencia marginal al caso de la doctora en filosofía, la argentina Luciana Candahia, que había sido despedida de su cátedra, sin justa causa y mediante el pago de la indemnización de ley. Ella presentó una acción de tutela que fue aceptada y fallada a su favor con un regaño para que la Universidad “en adelante se abstenga de realizar conductas y promover protocolos estándares que prevengan la discriminación en razón de (sic) género u opiniones políticas”.
En mi columna comenté la posible ignorancia del juez porque, además de desconocer el fondo del debate, su fallo era obviamente improcedente, tal como lo decidió el juez de la segunda instancia: no se demostró ningún derecho fundamental afectado por la decisión de la Universidad. 
Hay tantas aristas en este caso que la mayoría se quedarán por fuera de esta nota: el apoyo incondicional de la muy izquierdosa revista Arcadia, de la casa editorial Semana, a la profesora marxista que busca acabar con la familia y la heterosexualidad; el apoyo de cien intelectuales encabezados por la reina de la cultura Queer y principal ideóloga de la ideología que intenta despenalizar la pedofilia y el incesto, la norteamericana Judith Butler; el apoyo de la Colombia Humana y el desprecio de la profesora hacia Álvaro Uribe Vélez, cuya foto adorna una entrevista, publicada el 22 de mayo del 2019 por el Partido Comunista Colombiano con este titular: Colombia tiene la dictadura más sangrienta e hipócrita (en ese mes Iván Duque ya era Presidente).
Es muy curioso que El Espectador, uno de los medios que recibió una enorme cantidad de dinero en contratos de publicidad durante el frívolo mandato del Nobel de Paz y que hizo un amplio despliegue con la tutela que reintegraba a la doctora marxista y amiga de Gustavo Petro, no haya dicho mucho sobre el fallo de segunda instancia. Más bien se dedicó por aquellos días a publicar los ensayos de Damián Pachón Soto, cuyo doctorado en filosofía de la Universidad de Santo Tomás, con tesis laureada, esta columna había cuestionado el año pasado a raíz de un panfleto de su autoría que publicó un editorial marxista para educación secundaria y que se distribuye sin ningún control oficial, tal vez porque Julián de Zubiría dice que eso es libertad de cátedra, el mismo alegato de Luciana.
Para los amigos que llegan por primera vez a esta columna es bueno recordar que Gustavo Petro inició un programa piloto en colegios Oficiales de Bogotá para introducir el enfoque de género, el mismo que el Acuerdo de paz volvió mandato constitucional y hoy es ley en la España con gobierno de izquierda; ese mismo enfoque de género se viene aplicando, con muy pobres resultados, desde los años noventa del siglo pasado por orden del peronismo en la Argentina de Candahia. Ese enfoque busca abolir todos los géneros sexuales. 

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