Una cadena de radio, reconocida por su forma de hacer oposición al gobierno y favorecer las consignas de la izquierda, tal vez porque no le dan suficiente publicidad oficial o porque sus accionistas colombianos o extranjeros tienen un interés particular, organizó una encerrona a un funcionario estatal para cuestionar la denuncia del Ministro de Salud sobre el manejo inmoral o ilegal que algunas clínicas particulares estaban dando a sus unidades de cuidados intensivos, UCI.
Para quienes hemos trabajado en salud, la denuncia del ministro es un poco tardía porque esa irregularidad es antigua, aunque algunos sindicatos o agremiaciones del sector se rompan las vestiduras en público y reclamen, con el cinismo de que son capaces, las pruebas del ministro ya que “está poniendo en la picota pública la dignidad de un gremio honorable”.
En los Estados Unidos de Norteamérica es una violación al Código de Ética Médica la hospitalización de un paciente particular en la misma clínica de la cual el profesional es accionista, dadas las arbitrariedades y fraudes a que eran sometidos los usuarios: exámenes innecesarios, temporadas de hospitalización inútiles, interconsultas superfluas, etc. En cambio, en Colombia los médicos hospitalizan en la clínica de su propiedad.
En el sector público pasaba algo parecido. Cuando un grupo de especialistas pereiranos formaban un cartel para imponer sus tarifas al Seguro Social, este no tenía otra alternativa que enviar a los pacientes al Hospital San Jorge porque no podía aceptar los altísimos honorarios de los galenos. Sucedieron casos como este: el Hospital devolvía un mes después el paciente con una cuenta de cobro enorme por una hospitalización innecesaria, con la anotación de que la cirugía no pudo realizarse por falta de insumos. Una empresa oficial defraudaba a la otra. Nunca se investigaba, nadie era sancionado y los carteles de especialistas seguían jugando con la muerte.
Controlar el abuso en la utilización de las camas en las UCI es fácil porque el sistema de salud cuenta con muy buenos auditores que pueden realizar esa labor, aun en el sector privado, para que no se presente una congestión ficticia que Claudia López y su copartidarios desean para encerrar a la comunidad y bloquear la economía.
La alcaldesa tiene en sus manos la mitad de la pandemia y la mitad de la economía del país. Su objetivo es el mismo de toda la izquierda con las marchas y bloqueos en que ella participó y que ya reinició FECODE con su autorización a pesar del riesgo. Para la izquierda es mejor que no haya camas UCI disponibles, porque eso le daría la oportunidad de hacer daño y obtener muchos votos. La izquierda no quiere que a Colombia le vaya bien en un gobierno que no es suyo.
La mayoría de los médicos son honestos, pero nuestro Código de Ética Médica les permite algunas conductas abiertamente injustas e inmorales que deben reglamentarse.
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