martes, 16 de junio de 2020

DESINCENTIVAR LAS CORRIDAS


El Concejo de Bogotá acaba de incurrir en uno de los peores “osos” de que se tenga noticia en la historia política nacional. Impuso, sin estar autorizado por nuestra Carta, tales condiciones a la realización de las corridas de toros en la plaza de Santamaría que las convirtieron en imposibles. El presidente del Concejo se apresuró a declarar en el noticiero CM& que, como el Congreso no legislaba sobre el asunto, el Cabildo asumía esa tarea. Como para no creer. Los concejos municipales no pueden legislar; profieren simples actos administrativos que no pueden ignorar la Constitución Nacional, las leyes y los fallos de los jueces.
Creo que los concejales no entendieron el sentido del fallo de la Corte Constitucional que autorizó la fiesta brava en aquellas regiones o ciudades donde ha sido una tradición cultural. Los concejales de izquierda no quieren entenderlo porque para su relato es inaceptable cualquier gusto burgués o cualquiera otra ideología y tradición cultural que no sea de su agrado. El marxismo es incapaz de no ser totalitario; su régimen es de la verdad única. Los concejales de centro y derecha, animalistas ingenuos, tampoco entendieron a la Corte.
Eso explica que los concejales hayan asumido la estrategia de los regímenes totalitarios que no prohibían las tradiciones que no les gustaban, pero buscaban “desincentivarlas” para abolirlas. Así sucedió con los musulmanes cuando dominaban un territorio cristiano. Como no podían prohibir una religión de libro, entonces se inventaron un impuesto para ella. “Si no quieres pagar el impuesto, hazte musulmán”. Ahí residió el éxito rapidísimo de los discípulos de Mahoma en todo el mundo. 
Los comunistas “desincentivaban”, con los campos de concentración o la amenaza de muerte, la prostitución, la homosexualidad, las costumbres burguesas, las religiones y algunas tradiciones culturales inaceptables en la revolución proletaria. Eso fue la Revolución Cultural de Mao en 1966, lo que aplicó el Che Guevara en Cuba y el régimen de los jemeres rojos en Camboya. 
Por principio, los comunistas son ateos. El próximo paso del Concejo de Bogotá, orientado por ellos, puede ser “desincentivar” las tradiciones de la misa, los sacramentos, las celebraciones de Semana Santa porque para ellos son costumbres tan antiguas y bárbaras como los toros (el Papa Borgia, Alejandro VI, disfrutaba en Roma las corridas en el año 1500). 
También pueden “desincentivar” las viejas costumbres de los indígenas que chocan con la ideología de izquierda, aunque, en este caso serían más prudentes porque nuestros nativos ya están muy adoctrinados por los camaradas y saben elaborar las bombas para los paros gracias al entrenamiento que reciben de los estudiantes mamertos de las universidades públicas. En Fin, la izquierda española empezó a “desincentivar” la heterosexualidad de los niños y niñas en las guardarías porque es un costumbre primitiva y patriarcal como la fiesta brava. El enfoque de género se viene imponiendo en Argentina desde la última década del siglo pasado y ya es constitucional en Colombia.

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