martes, 30 de junio de 2020

LA ESTRATEGIA DE LOS VERDES


Un incidente me sucedió la semana pasada en Facebook al responder los insultos en una página de la Alianza Verde en la que se protestaba por las amenazas, reales o ficticias, contra una de sus dirigentes. Señalé que el problema se iba agravar en el futuro inmediato cuando los colombianos entendieran el enfoque de género que toda la izquierda trata de imponer en el mundo. Parece que mis interlocutores no tenían la menor idea sobre mi comentario, algo comprensible si esta columna es la única que ha intentado denunciar tal enfoque en las fuentes filosóficas que ni siquiera sus críticos más importantes en Latinoamérica, Agustín Laje y Nicolás Márquez, han podido explicar en sus libros y conferencias.
En estas circunstancias se puede comprender el resultado de las últimas elecciones que permitieron a los partidos de izquierda triunfar en capitales importantes de departamento y en la capital de la República, situación que ha creado una amenaza para nuestras instituciones con motivo de la pandemia.  Todo parece indicar que se aprovecharon de su campaña anticorrupción para engañar al electorado e incluir sus consignas animalistas, ambientalistas y en favor de las damas maltratadas por sus maridos sin propuestas serias para enfrentar los problemas importantes de la Nación.
Nunca contaron en la campaña los alcances de su feminismo radical que apunta a la abolición de la familia y de toda forma de heterosexualidad, a la legalización de la pedofilia y del incesto. Ese proyecto solo lo conocen sus líderes. Mi opinión es que, si sus seguidores hubieran sido informados y si pudieran analizar los complicados textos que respaldan esa barbarie, nunca votarían por la Alianza Verde o por otro partido de izquierda. En el último párrafo del discurso de posesión de Claudia López como alcaldesa de Bogotá apenas se insinúan sus verdaderas intenciones de arrebatar a los padres el derecho de educar a sus hijos, especialmente en materia sexual, para entregarlos al Estado como se hace hoy en España, se viene haciendo en Argentina desde los años noventa del siglo pasado y como lo intentó Petro en Bogotá. 
El alcalde de Cali, la alcaldesa de Santa Marta y el Gobernador del Magdalena anunciaron sendos contratos para traer médicos cubanos como lo hicieron otros países cuando fueron gobernados por la izquierda. Ese plan ha sido utilizado para infiltrar espías y asesores políticos en otros países. En otra columna había denunciado el interés de la izquierda, en particular de Claudia López, de bloquear la economía del país. Los últimos eventos me dan la razón: en lugar de controlar el ingreso de los usuarios a algunas estaciones de Transmilenio, las cierra, y tiene el manejo de todas las UCI de la Capital para facilitar su peligrosa política que el Presidente Duque no autorizó.
Tenemos un grupo de mandatarios zurdos que quieren destruir nuestra democracia y lo están intentando en esta pandemia. Mi cuenta de Facebook fue bloqueada después del incidente.

viernes, 26 de junio de 2020

EL MONJE Y LOS FILÓSOFOS





Dado el auge que el budismo ha tenido entre algunos jóvenes occidentales, presentaré una síntesis de su doctrina y lo relacionaré con algunas filosofías actuales de este lado del Planeta.

Para ello es necesario recordar que el budismo surgió en el noreste de la India en el siglo VI a. C. como una reacción al hinduismo, la religión de las castas que los arios habían traído del norte. Sin embargo, las prácticas del Buda para llegar a la iluminación no tuvieron éxito en la India, pero sí en El Tíbet, Sri Lanka y otros pueblos de oriente. 

Para el budismo, el sufrimiento surge del deseo no satisfecho del yo imaginario que creemos ser porque las rutas ordinarias de la existencia –el poder, las riquezas, los placeres de los sentidos, etc.—no pueden procurar una satisfacción o felicidad permanente. Todos los factores mentales negativos como el apego, el odio, los celos y la falta de discernimiento surgen de un yo que no es más que una simple etiqueta pegada al intelecto sobre la unión temporal de diversos elementos interdependientes.

El budismo se considera una disciplina contemplativa elaborada por ermitaños seguidores de Siddhartha Gautama, conocido como el Buda, quien logró la iluminación, es decir, superar el samsara o la cadena de reencarnaciones. Estas reencarnaciones no son de una entidad o de un sujeto o yo que, como ya anoté, no existe, sino un “oleaje de consciencia” o “un continuo de una corriente de consciencia” que se perpetúa sin que haya una entidad fija y autónoma que la recorra”.

Para un marxista contemporáneo, el budismo convierte un problema social y económico en místico o trascendental, como hacen todas las religiones. Sus campañas de solidaridad no resuelven los verdaderos determinantes de la pobreza y el sufrimiento; su solución es para una minoría de monjes privilegiados y vagos que han convertido su actividad en un negocio o su forma de vida.

Un filósofo neoestructuralista comparte la convicción del que el yo o sujeto no existe, pero análisis es muy distinto. La consciencia es solo pensamiento y no ese flujo metafísico. El budismo defiende el mito del fantasma en la máquina, que la ciencia occidental y el posmodernismo rechazan. La consciencia surge en el humano cuando aprende hablar, pero no es una “realidad” diferente a la materia o al cerebro: es solo una realidad virtual, un lenguaje, en el que ser humano es un algoritmo.

El pensamiento pragmático de los países anglosajones tiene también buenas críticas para el budismo. Las verdades últimas o la plenitud de la vida son principios mitológicos imposibles de demostrar porque escapan a las posibilidades de nuestro conocimiento. Por tanto, la sociedad en que vivimos tiene unos problemas qué resolver a través del consenso de los interesados para lograr justicia social y felicidad, y a casi nadie le importa no ser un sujeto 

martes, 23 de junio de 2020

HACIENDO VOTOS CON LA MUERTE



Una cadena de radio, reconocida por su forma de hacer oposición al gobierno y favorecer las consignas de la izquierda, tal vez porque no le dan suficiente publicidad oficial o porque sus accionistas colombianos o extranjeros tienen un interés particular, organizó una encerrona a un funcionario estatal para cuestionar la denuncia del Ministro de Salud sobre el manejo inmoral o ilegal que algunas clínicas particulares estaban dando a sus unidades de cuidados intensivos, UCI.

Para quienes hemos trabajado en salud, la denuncia del ministro es un poco tardía porque esa irregularidad es antigua, aunque algunos sindicatos o agremiaciones del sector se rompan las vestiduras en público y reclamen, con el cinismo de que son capaces, las pruebas del ministro ya que “está poniendo en la picota pública la dignidad de un gremio honorable”.

En los Estados Unidos de Norteamérica es una violación al Código de Ética Médica la hospitalización de un paciente particular en la misma clínica de la cual el profesional es accionista, dadas las arbitrariedades y fraudes a que eran sometidos los usuarios: exámenes innecesarios, temporadas de hospitalización inútiles, interconsultas superfluas, etc. En cambio, en Colombia los médicos hospitalizan en la clínica de su propiedad. 

En el sector público pasaba algo parecido. Cuando un grupo de especialistas pereiranos formaban un cartel para imponer sus tarifas al Seguro Social, este no tenía otra alternativa que enviar a los pacientes al Hospital San Jorge porque no podía aceptar los altísimos honorarios de los galenos. Sucedieron casos como este:  el Hospital devolvía un mes después el paciente con una cuenta de cobro enorme por una   hospitalización innecesaria, con la anotación de que la cirugía no pudo realizarse por falta de insumos. Una empresa oficial defraudaba a la otra. Nunca se investigaba, nadie era sancionado y los carteles de especialistas seguían jugando con la muerte. 

Controlar el abuso en la utilización de las camas en las UCI es fácil porque el sistema de salud cuenta con muy buenos auditores que pueden realizar esa labor, aun en el sector privado, para que no se presente una congestión ficticia que Claudia López y su copartidarios desean para encerrar a la comunidad y bloquear la economía.

La alcaldesa tiene en sus manos la mitad de la pandemia y la mitad de la economía del país. Su objetivo es el mismo de toda la izquierda con las marchas y bloqueos en que ella participó y que ya reinició FECODE con su autorización a pesar del riesgo.  Para la izquierda es mejor que no haya camas UCI disponibles, porque eso le daría la oportunidad de hacer daño y obtener muchos votos. La izquierda no quiere que a Colombia le vaya bien en un gobierno que no es suyo.

La mayoría de los médicos son honestos, pero nuestro Código de Ética Médica les permite algunas conductas abiertamente injustas e inmorales que deben reglamentarse. 




jueves, 18 de junio de 2020

LOS CONCEPTOS BÁSICOS



Nuestro sistema educativo se puede evaluar desde diversas perspectivas: por el resultado de los exámenes internacionales, el número de libros por año que en promedio lee cada colombiano, el porcentaje de jóvenes que terminan la universidad, etc. Otra forma de hacerlo es la cultura general o los conceptos básicos que debe tener toda persona y que se reflejan en las redes sociales.

El caso reciente del joven policía, que se negó a ejecutar un desalojo ordenado por un juez de la República, desnudó el fracaso de nuestra educación básica en democracia o civismo si miramos los comentarios que aparecieron en las redes. La moral no tiene prelación sobre las leyes del Estado, excepto en aquellos casos en que la misma ley reconoce la objeción de conciencia. 

En este mismo campo, hay otro aspecto que la mayoría de los colombianos ignoramos y que es la base de muchas peleas tontas entre uribistas e izquierdistas. Me refiero a la responsabilidad objetiva que está proscrita o prohibida en nuestro Código Penal. Ejemplo: si invito a un amigo a dar un paseo en el carro, somos atropellados por una tractomula en un pare y él muere; los familiares de mi amigo no pueden acusarme de homicidio con este argumento: si no lo hubiese invitado a salir, no habría muerto.

Petro no es responsable de todas las atrocidades del M-19. Asimismo, Uribe no es responsable de todos los falsos positivos que sucedieron durante su mandato y los muchos otros ocurrido desde los años ochenta del siglo pasado y que fueron denunciados desde ese tiempo. No es responsable de las falencias del sistema de salud porque fue ponente del proyecto; tampoco, de los crímenes cometidos por los paramilitares que lo apoyaron espontáneamente sin solicitud suya. Eso es responsabilidad objetiva, la falacia tras el panfleto de El Matarife.

En filosofía, la materia en que estamos más atrasados por el adoctrinamiento a que hemos estado sometidos en los últimos sesenta años, la situación da grima. Esta columna ha estado dedicada a aportar un poco en ese campo desde el año pasado para tratar de aproximar a nuestra comunidad en dos conceptos básicos que nos ponen en el siglo XXI y nos permiten superar toda esa basura que nos enseñaron en el colegio.

Me refiero a la inexistencia del sujeto como entidad, esencia o realidad y a su definición como un algoritmo, concepto que también hace parte de las ciencias neurológicas o cognitivas. El otro concepto es el carácter engañoso de nuestros relatos religiosos y políticos. En el primer caso, el de las religiones, no hay problema porque todos sabemos que la fe o los mitos son la base de nuestras creencias; pero en el caso de las ideologías políticas, incluidas nuestra democracia capitalista y el marxismo, aquel principio es de marca mayor y, entenderlo, sería la solución a tanta corriente inútil que botamos, aunque los mamertos aleguen que Marx hizo ciencia.


martes, 16 de junio de 2020

DESINCENTIVAR LAS CORRIDAS


El Concejo de Bogotá acaba de incurrir en uno de los peores “osos” de que se tenga noticia en la historia política nacional. Impuso, sin estar autorizado por nuestra Carta, tales condiciones a la realización de las corridas de toros en la plaza de Santamaría que las convirtieron en imposibles. El presidente del Concejo se apresuró a declarar en el noticiero CM& que, como el Congreso no legislaba sobre el asunto, el Cabildo asumía esa tarea. Como para no creer. Los concejos municipales no pueden legislar; profieren simples actos administrativos que no pueden ignorar la Constitución Nacional, las leyes y los fallos de los jueces.
Creo que los concejales no entendieron el sentido del fallo de la Corte Constitucional que autorizó la fiesta brava en aquellas regiones o ciudades donde ha sido una tradición cultural. Los concejales de izquierda no quieren entenderlo porque para su relato es inaceptable cualquier gusto burgués o cualquiera otra ideología y tradición cultural que no sea de su agrado. El marxismo es incapaz de no ser totalitario; su régimen es de la verdad única. Los concejales de centro y derecha, animalistas ingenuos, tampoco entendieron a la Corte.
Eso explica que los concejales hayan asumido la estrategia de los regímenes totalitarios que no prohibían las tradiciones que no les gustaban, pero buscaban “desincentivarlas” para abolirlas. Así sucedió con los musulmanes cuando dominaban un territorio cristiano. Como no podían prohibir una religión de libro, entonces se inventaron un impuesto para ella. “Si no quieres pagar el impuesto, hazte musulmán”. Ahí residió el éxito rapidísimo de los discípulos de Mahoma en todo el mundo. 
Los comunistas “desincentivaban”, con los campos de concentración o la amenaza de muerte, la prostitución, la homosexualidad, las costumbres burguesas, las religiones y algunas tradiciones culturales inaceptables en la revolución proletaria. Eso fue la Revolución Cultural de Mao en 1966, lo que aplicó el Che Guevara en Cuba y el régimen de los jemeres rojos en Camboya. 
Por principio, los comunistas son ateos. El próximo paso del Concejo de Bogotá, orientado por ellos, puede ser “desincentivar” las tradiciones de la misa, los sacramentos, las celebraciones de Semana Santa porque para ellos son costumbres tan antiguas y bárbaras como los toros (el Papa Borgia, Alejandro VI, disfrutaba en Roma las corridas en el año 1500). 
También pueden “desincentivar” las viejas costumbres de los indígenas que chocan con la ideología de izquierda, aunque, en este caso serían más prudentes porque nuestros nativos ya están muy adoctrinados por los camaradas y saben elaborar las bombas para los paros gracias al entrenamiento que reciben de los estudiantes mamertos de las universidades públicas. En Fin, la izquierda española empezó a “desincentivar” la heterosexualidad de los niños y niñas en las guardarías porque es un costumbre primitiva y patriarcal como la fiesta brava. El enfoque de género se viene imponiendo en Argentina desde la última década del siglo pasado y ya es constitucional en Colombia.

domingo, 14 de junio de 2020

ASÍ SE ADOCTRINA EN LOS COLEGIOS




Para una investigación que estoy realizando adquirí dos textos guías para la enseñanza de la filosofía. Uno se titula Filosofía para mentes inquietas, y el otro, Filosofía para profan@s, subtitulado Una guía para profesores y estudiantes, de Damián Pachón Soto.  El primero es tan mediocre y anticuado que no merece comentario; el segundo, aunque igual de cuestionable, amerita una discusión por la forma maliciosa como está elaborado. Es de ediciones “Desde abajo” que solo produce textos marxistas.

Esa guía tiene como propósito adoctrinar a los jóvenes en la ideología comunista que el autor llama “latinoamericana”, aunque no hace más que repetir los viejos cuentos de Marx adornados con los aportes de un pensador argentino, Enrique Dussel.  Como coartada pone en consideración los pensamientos de diversos filósofos en forma fragmentada, con citas fuera de contexto y que convierten todo el texto en ininteligible e inútil. Aunque el manual se refiere con frecuencia a Michel Foucault, Heidegger y Nietzsche, entre otros, el infortunado lector se queda sin entender nada.

Si bien el autor es presentado como Doctor en filosofía de la Universidad Santo Tomás y profesor de la Universidad Industrial de Santander, hace unos planteamientos que no se esperarían de un estudiante de pregrado. Por ejemplo, defiende el historicismo que es esa creencia en un fin de la historia y en el camino que debe recorrer la humanidad para lograrlo; sostiene que “la filosofía fija el horizonte a la ciencia” y que “la ciencia no tiene nada que decir sobre los problemas fundamentales de la vida en sociedad”. Horror.

Sintomáticas de la soberbia y los delirios del autor son las “correcciones” que dice hacer a Martín Heidegger, uno de los más grandes e influyentes pensadores del siglo XX; la crítica general de Heidegger al hombre o da-sein, “el ser-ahí”, la acomoda Pachón a su discurso anticapitalista o de lucha de clases. Exactamente lo mismo hace en el capítulo dedicado a la microfísica del poder de Foucault para ratificar su esquema mamerto.

También presenta la filosofía del Vitalismo Cósmico, del colombiano Darío Botero Uribe, como un complemento a su esquema mental: la ecología ideológica y un nuevo humanismo que nos recuerdan los programas políticos de los Verdes y la Colombia Humana de “ el señor de la bolsa”

Este problema del adoctrinamiento de nuestros hijos es viejo y está íntimamente relacionado con la discusión que se viene dando en todo el mundo sobre la utilidad de las humanidades. Con la ignorancia de muchos maestros y los manuales burdos que se usan, cualquiera pensaría que es mejor que esas materias no se dicten. El señor Pachón Soto adoctrina a sus alumnos, satisface a FECODE y se gana unos cuantos pesos. ¿El editorial “Desde abajo” no será propiedad de las FARC?

Es similar al adoctrinamiento marxista que hace un programa de la emisora Cultural RAC, llamado La Buhardilla, con los impuestos que pagamos los pereiranos.

EL POLICÍA INGENUO



Un joven miembro de la fuerza pública se negó a cumplir la orden judicial de un desalojo porque le pareció injusta e inmediatamente se convirtió en héroe nacional en las redes sociales. Este evento, como sucede con muchos otros, es un indicador del fracaso de nuestro sistema educativo y de la ignorancia de la mayoría de los colombianos en temas elementales de cultura general. Es también un indicador de la falta de criterio de la mayoría de los ciudadanos en el momento de depositar su voto en unas elecciones, razón por la cual el futuro de nuestra patria es muy desalentador. Pronto seremos otra Venezuela si no hacemos algo al respecto.

El programa de civismo, cultura ciudadana, democracia, o como se quiera llamar, cumple su cometido si el alumno entiende claramente los principios básicos de nuestras instituciones y la estructura de un estado democrático; pero parece que los maestros prefieren que los jóvenes hagan una síntesis del seriado El Matarife y elaboren una cartelera sobre los asesinatos cometidos por el Presidente Duque al abrir “prematuramente” la economía en esta pandemia, tal como propone la alcaldesa de Bogotá. La escuela adoctrina, no enseña.

En el caso del policía ingenuo, la responsabilidad también es de la entidad que lo envió a cumplir una función para la que no estaba capacitado, aunque resulta difícil para cualquier colombiano entender que el criterio que mueve a los jueces no es la moral o el humanismo fofo que nos enseñaron las madres y los pastores cristianos. Además, las órdenes de las autoridades se apelan, según el procedimiento establecido, pero no se incumplen porque “yo no estoy de acuerdo”.

Aunque no le dedico mucho tiempo a las redes sociales, me asusta la cantidad de tonterías que, inclusive personas consideradas cultas y ecuánimes, publican todos los días. Se ignoran las funciones y limitaciones establecidas en la Constitución para los cargos públicos. Se piensa que las leyes son un capricho del presidente y les aplican el criterio bárbaro de la responsabilidad objetiva, según el cual, todo lo que pase durante su mandato es responsabilidad suya. El ponente de una ley en el Congreso debe responder en el futuro por sus efectos o por las modificaciones que se le hagan en el debate o en su aplicación. Pero como la izquierda nunca presenta proyecto alguno para mejor nuestra sociedad, nunca son responsables de nada.

La mayoría de los participantes en las redes solo reflejan en las opiniones su ignorancia o su patología emocional; pero unos grupos, en permanente crecimiento, actúan de mala fe, reciben dinero por sus mentiras o hacen parte de un partido político dedicado a difundir información falsa para desacreditar al gobierno o para promover las banderas y consignas de su movimiento.  Ya no tengo espacio para hablar de las teorías de la conspiración.

Si bien algunas pocas personas aprovechan las redes en forma positiva, el balance general es negativo.