Un incidente me sucedió la semana pasada en Facebook al responder los insultos en una página de la Alianza Verde en la que se protestaba por las amenazas, reales o ficticias, contra una de sus dirigentes. Señalé que el problema se iba agravar en el futuro inmediato cuando los colombianos entendieran el enfoque de género que toda la izquierda trata de imponer en el mundo. Parece que mis interlocutores no tenían la menor idea sobre mi comentario, algo comprensible si esta columna es la única que ha intentado denunciar tal enfoque en las fuentes filosóficas que ni siquiera sus críticos más importantes en Latinoamérica, Agustín Laje y Nicolás Márquez, han podido explicar en sus libros y conferencias.
En estas circunstancias se puede comprender el resultado de las últimas elecciones que permitieron a los partidos de izquierda triunfar en capitales importantes de departamento y en la capital de la República, situación que ha creado una amenaza para nuestras instituciones con motivo de la pandemia. Todo parece indicar que se aprovecharon de su campaña anticorrupción para engañar al electorado e incluir sus consignas animalistas, ambientalistas y en favor de las damas maltratadas por sus maridos sin propuestas serias para enfrentar los problemas importantes de la Nación.
Nunca contaron en la campaña los alcances de su feminismo radical que apunta a la abolición de la familia y de toda forma de heterosexualidad, a la legalización de la pedofilia y del incesto. Ese proyecto solo lo conocen sus líderes. Mi opinión es que, si sus seguidores hubieran sido informados y si pudieran analizar los complicados textos que respaldan esa barbarie, nunca votarían por la Alianza Verde o por otro partido de izquierda. En el último párrafo del discurso de posesión de Claudia López como alcaldesa de Bogotá apenas se insinúan sus verdaderas intenciones de arrebatar a los padres el derecho de educar a sus hijos, especialmente en materia sexual, para entregarlos al Estado como se hace hoy en España, se viene haciendo en Argentina desde los años noventa del siglo pasado y como lo intentó Petro en Bogotá.
El alcalde de Cali, la alcaldesa de Santa Marta y el Gobernador del Magdalena anunciaron sendos contratos para traer médicos cubanos como lo hicieron otros países cuando fueron gobernados por la izquierda. Ese plan ha sido utilizado para infiltrar espías y asesores políticos en otros países. En otra columna había denunciado el interés de la izquierda, en particular de Claudia López, de bloquear la economía del país. Los últimos eventos me dan la razón: en lugar de controlar el ingreso de los usuarios a algunas estaciones de Transmilenio, las cierra, y tiene el manejo de todas las UCI de la Capital para facilitar su peligrosa política que el Presidente Duque no autorizó.
Tenemos un grupo de mandatarios zurdos que quieren destruir nuestra democracia y lo están intentando en esta pandemia. Mi cuenta de Facebook fue bloqueada después del incidente.