martes, 3 de marzo de 2020

LA ESTRATEGIA DE LA IZQUIERDA






Toda la Nación se sorprendió con el resultado de las pasadas elecciones regionales por el repunte de la izquierda en varias capitales y departamentos. En una discutible interpretación, los camaradas ya sueñan con un arrollador triunfo en las presidenciales y tal vez por eso empieza el sonajero de nuevos aspirantes y de las traiciones entre ellos mismos. Ahora, Sergio Fajardo tiene que someterse a ciertas condiciones para aspirar en nombre de la Alianza Verde.

Tres o cuatro son los cuentos chinos con los que hacen votos los amigos de Maduro. El más importante es el de su lucha contra la corrupción. Como el pueblo no sabe o no entiende que el problema es estructural, se deja engañar fácilmente. Las campañas anticorrupción solo benefician, en votos, a quienes las hacen, como dicen los japoneses. Por eso, estos se olvidaron de la pelea anticorrupción, el aumento de las penas o la publicación de las declaraciones de renta de los funcionarios públicos y se dedicaron a desarrollar el país. La corrupción política desapareció como efecto secundario del progreso.

“Estructural” significa que usted y yo, todos, estamos involucrados en los negocios sucios de los políticos. Claudia López y su esposa, Angélica lozano, denuncian a quienes se enriquecieron con la política porque, ellas, como las mayorías de los líderes de izquierda, vienen de hogares pobres, muchas veces disfuncionales, apenas empiezan y pronto recurrirán a los mismos mecanismos usados por los partidos tradicionales para llenar los bolsillos de familiares y amigos, como siempre ha pasado en todos los países subdesarrollados o como en Bogotá, con Samuel Moreno y “el Señor de las Bolsas”.

Habrá corrupción mientras el principal proveedor de empleos sea el Estado, y los pobres tengan que vender su dignidad para conseguir un empleo como aseadores, ascensoristas, maestros o conductores en cualquier entidad pública; pero la izquierda del siglo XXI y del Foro de Sao Paulo no tiene autoridad para presentarse como los “decentes”, ya que nada genera más corrupción que sus programas de centralización del poder y el bloqueo al libre juego del mercado o a la iniciativa privada.

Otro cuento engañoso es su lucha por los derechos de las mujeres. Su propósito perverso, del que nunca hablan, es el mismo que ya intentó Gustavo Petro en Bogotá y que la izquierda del PSOE y Unidas Podemos está implementando en España. Se trata de modificar los programas de educación de manera transversal con el enfoque de género para destruir la familia, legalizar la pederastia y el incesto, como la única forma que han encontrado para derrotar el capitalismo con el aval de la ONU.

Otro sofisma de los camaradas de las FARC (dedicadas hoy a destruir nuestros bosques) es su ecologismo ideológico. Defienden los animales, pero apoyan la legalización del aborto sin restricciones. Desprecian la ciencia, la única solución a la crisis ambiental, y convencen a los ingenuos de que ellos tienen la “verdad” del cambio climático.

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