sábado, 22 de febrero de 2020

GÉNERO EN DISPUTA



Señor Director de La Patria:

No salgo de mi asombro después de leer el artículo de su columnista Darío Arenas Villegas, El género en disputa, título tomado del texto escrito por la filósofa norteamericana Judith Butler y publicado en 1990. Más allá de su crítica a un grupo cristiano que protesta por el nombramiento de Matilda González en la Secretaría de la Mujer –asunto que no discuto—me llaman la atención las inexactitudes del columnista que me llevan a pensar que no leyó el libro o no lo entendió.

Su planteamiento sobre el género sexual natural en animales y humanos que no corresponde con los genitales externos está en clara contradicción que la propuesta de Butler y el enfoque de género que se consagró en el Acuerdo de paz con las FARC y ahora hacen parte de nuestra Constitución Nacional. Para Judith, el género es una asignación cultural sin relación alguna con la naturaleza humana, es decir, con la biología, la genética, las ciencias cognitivas o con la epigenética.

También es discutible la afirmación de Arenas Villegas en el sentido de que el punto nodal de este debate es la lucha por el reconocimiento, como se desprende del texto de Butler y de toda la literatura que circula en todo el mundo sobre la perspectiva de género. La lucha por el reconocimiento es democrática desde cuando F. Hegel escribió La fenomenología del espíritu, y en eso hemos avanzado mucho, tanto que existen claras y serias oposiciones al intento cristiano por deslegitimar esa lucha.

El punto nodal del debate es otro y está expresado en el grito de guerra de Judith Butler en el Prefacio de su libro de 1999: “Sigo albergando la esperanza de que las minorías sexuales formen una coalición que trascienda las categorías simples de la identidad, que rechace el estigma de la bisexualidad, que combata y suprima la violencia impuesta por las normas corporales restrictivas”. Como bien lo señalan Agustín Laje y Nicolás Márquez en El libro negro de la nueva izquierda, casi todas las ideólogas del enfoque de género son lesbianas marxistas que tienen como meta destruir toda forma de heterosexualidad, imponer un solo género, el transgénero, destruir la familia convencional o patriarcal y despenalizar el incesto y la pedofilia.

En este contexto se comprende muy bien el conflicto que hay en España por la imposición del gobierno de izquierda del enfoque de género en forma transversal en todas las instituciones educativas, porque “los hijos no son propiedad de los padres”. La comunidad de Murcia y los partidos de centro y derecha se oponen a la reforma mediante un pin parental que es una autorización de los padres para que sus hijas puedan participar en esa nueva educación sexual.

Después de estudiar durante varios años el enfoque de género, me parece comprensible que no se entienda por amigos y enemigos pues es otra forma de analizar la condición humana.

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