viernes, 16 de noviembre de 2018

LOS ESTUDIANTES CONTRA LA PAZ





En un comentario sobre la reforma rural integral (RRI) de los acuerdos de paz utilicé el concepto de la suma igual a cero para referirme a la propiedad de la tierra. Como la cantidad de tierra disponible para repartir entre los campesinos es limitada, da lo mismo que las parcelas las posea uno u otro porque llegará un momento en que ya no habrá más para repartir y, por otro lado, la escritura de la propiedad por sí misma no resolverá el problema del campesino y, mucho menos, del resto del país.

Mucha razón tenía Gustavo Petro cuando afirmaba que a las FARC no les interesaban las elecciones ni las curules en el Congreso, pero sí el poder que había logrado en el campo colombiano. Los acuerdos de paz garantizan ese poder en los próximos años, aunque el Estado no cumpla con lo prometido. Pero si intenta cumplir, de todas maneras, el problema para la seguridad económica y política de la Nación va a ser inmanejable.

Para los muy pocos colombianos que leímos los acuerdos, fueron desconcertantes el carácter constitucional de los mismos y la obligación que tienen los próximos gobiernos de incluir los acuerdos en los planes de desarrollo, léase bien, con carácter prioritario (1.2.3). Eso significa que los nueve planes nacionales para el desarrollo rural deben ser financiados antes de establecer las inversiones para educación, salud, subsidios, empleo de las mayorías colombianas urbanas. El movimiento estudiantil es un atentado contra los acuerdos de paz (el presupuesto nacional también es una suma igual a cero: una partida se le da a la U o se da a la RRI o a la justicia, etc.)

Pero lo peor no es eso. Con los acuerdos estamos dando marcha atrás en la historia y el proceso lógico del desarrollo. Para explicarlo debemos recordar el cambio social, poblacional y económico que vivieron los países del primer mundo o desarrollados en la postguerra, después de 1950 y que hizo que los campesinos o la población rural desapareciera casi en su totalidad.  La agricultura se tecnificó, se crearon numerosas universidades y la educación se convirtió en un derecho universal. Los campesinos migraron a las ciudades ingresaron a la Sorbona, aprendieron a formar barricadas y a tirar piedras en nombre de la revolución proletaria cuando se habían aburguesado.

En otras palabras, la agricultura moderna, para que sea eficiente y competitiva, implica enormes inversiones, grandes extensiones de tierra, mucha tecnología de punta y muy pocos trabajadores. Lo menos indicado que puede hacer un país para aumentar la riqueza y lograr bienestar para todos es “amarrar” al campesino a una hectárea, una vaca y una choza en lo más profundo de los llanos o las selvas amazónicas.
Pare entender de economía debo consultar a un economista; los asesores de Santos en los acuerdos fueron un abogado, un filósofo y varios politólogos

1 comentario:

  1. Buenos días señor Iván.

    Estoy buscando un correo electrónico al que pueda contactarlo, podría facilitarme alguno?

    Puede escribirme a mi correo: ruben.ramirez.diaz@gmail.com

    Muchas gracias.

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