Para el mes
de diciembre se anuncia el diálogo entre el sacerdote jesuita Gerardo Remolina
y el biólogo ateo Richard Dawkins sobre la existencia de Dios en tres ciudades
colombianas, Bogotá, Medellín y Cartagena, con motivo de la celebración de los
80 años de la Facultad de Teología de la Universidad Javeriana.
Quienes nos
interesamos por el tema –muy pocos colombianos, probablemente- esperamos
escuchar buenos aportes dados los vientos de renovación que soplan en la
iglesia católica por el pontificado de Francisco. Ya el clero empezó a lanzar los primeros
avances de lo que nos tiene preparado el Vaticano, como la nueva doctrina que
niega la resurrección de Jesús o le da nuevas interpretaciones.
Seguramente Roma se ha dado cuenta de que sus
añejas posiciones ya no aguantan más en la era del internet y de que, si quiere
hacer una verdadera contribución a la paz mundial, tiene que tener la
suficiente humildad para entender y aceptar la Reforma luterana ocurrida hace
ya 500 años. También tiene que pedir perdón por su descarado antisemitismo de
veinte siglos, determinante importante, sin duda, del Holocausto y, además,
facilitar los encuentros efectivos con otras religiones, lo que no logrará si
no está dispuesta a cambiar o a suprimir los anacrónicos dogmas.
Los dogmas
fundamentales del cristianismo son anexos filosóficos o de la cultura pagana
del siglo I a las bellas enseñanzas de Jesús, como la filiación divina de
Jesús, la resurrección, el pecado original y el juicio universal. Es difícil entender para un agnóstico que se
sigan publicando textos tan abiertamente antisemitas como los evangelios u
otros tan racistas y antifeministas como los contenidos en la Biblia y, lo que
es más grave, que a eso se llame “palabra de Dios”
Lo que no
puede ocurrir en el encuentro del padre Remolina y el científico ateo es el
diálogo de sordos a que siempre hemos asistido, pues mientras uno plantea que
la fe es un salto al vacío, el otro propone argumentos científicos relacionados
con el Big-Bang, la evolución de las especies y la teoría del caos, entre otros.
El clero sabe que es un hecho científico
la inexistencia del sujeto o alma responsable ante Dios por “sus” pecados;
pero, sobre todo, conoce las investigaciones modernas han mostrado el carácter
mitológico o no histórico de la Biblia y las condiciones poco piadosas en que
nacieron las religiones.
La mayoría de
los colombianos todavía se imaginan a Dios como una persona muy parecida a
nosotros y a la cual se puede manipular o con quien se puede negociar, tal como
se revela en las redes sociales. Ese cristianismo infantil o mediocre, lleno de
magia y supersticiones, es mantenido por el Vaticano, en franco contraste con
el ateísmo mayoritario de Europa, representado por el genial Richard Dawkins. Hacia ese ateísmo avanza el mundo entero;
pero parece que Roma prefiere ignorarlo.