jueves, 30 de junio de 2016

EL "CULIPRONTO" Y LOS FALSOS POSITIVOS



El presidente Santos se refirió a sí mismo, en medio de risas, como un “culipronto” con el propósito de pedir la comprensión de los colombianos por haber hecho un anuncio precoz e imprudente con eventuales efectos dañinos para todos; pero parece que no se trata de un lapsus o “metida de pata” ocasional, sino que él es así, sobre todo en los últimos meses cuando se juega su prestigio y el del proceso de paz.

Recordemos, por ejemplo, cuando el Presidente dijo que 280 mil hectáreas, equivalentes a más del doble de la superficie del área metropolitana de Medellín,  que estaban en poder de la guerrilla, serían entregadas a campesinos pobres.  Inmediatamente las redes sociales corrieron a aplaudir semejante derroche de populismo  e ignoraron  una investigación periodística publicada en verdadabierta.com en la que se mostraba  que “la mitad de esas tierras no pueden utilizarse pues se trata de parques naturales, zonas de reserva campesina y centro poblados”.

Asimismo, el pasado 23 de septiembre la paz ya había llegado en las cuentas alegres del Presidente, de los enmermelados, de los contratistas del Estado, de los mamertos y de las señoras bien que no dejan de llorar cuando escuchan los noticieros de Caracol después de las telenovelas.  La semana pasada regresó la paz, y el efecto emotivo de la estrategia del espectáculo se logró en los abrazos y las lágrimas de quienes daban gracias al cielo, maldecían a Uribe y hasta pensaban que “Iván Márquez” no era tan feo.   Cuando se firme el acuerdo final, el “culipronto” regresará a prometer otra vez la paz, mientras el ELN, las milicias de la FARC y las bandas criminales no pararán de reír.

Mas el colmo de las imprudencias de nuestro Presidente llegó esta semana en Tolemaida cuando les prometió a los militares presos que podrían quedar libres con la justicia transicional.  Hasta la Fiscalía, convertida en una tenebrosa oficina más de la Presidencia desde los tiempos del peligroso exmilitante de la Unión Patriótica y de la Springer, “examina la suspensión de los procesos contra uniformados vinculados a investigaciones como los falsos positivos”.   Se va a comprar impunidad con impunidad en nombre de la paz, así como los guerrilleros se creen autorizados a todo tipo de bajezas por actuar en nombre del “pueblo”; como los yihadistas asesinan niños en nombre de Alá y como las cruzadas cristianas alababan a Dios masacrando judíos, herejes y musulmanes.  Ah… ¡qué dicha … la paz!


Esta vez se les fueron las luces a nuestro obsesivo Presidente porque desde 1987 la ONG de los jesuitas, el CINEP, al servicio del socialismo, denunció como un fenómeno tradicional y de vieja data los falsos positivos de nuestro “glorioso” ejército nacional.  Se acaba de destapar otra vez la Caja de Pandora.  Los colombianos dudaremos de aplaudir emocionados al Presidente cuando se demuestre que en el gobierno de Uribe hubo menos falsos positivos que en muchos de los gobiernos anteriores.  Y “Timochenko” mantendrá su risa cínica…

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