miércoles, 3 de febrero de 2016

Nuevo tratamiento para el autismo




Películas como Temple Grandin y Mi nombre es Khan nos han familiarizado con el autismo, un trastorno del desarrollo cerebral que generalmente comienza en los dos primeros años de vida, se definió hace apenas hace unos setenta años, se ha aumentado su frecuencia de manera alarmante, es cuatro o cinco veces más frecuente en los varones que en las niñas y tiene tres características clásicas: dificultad para la interacción social, problemas de comunicación verbal y no verbal, y comportamientos repetitivos.

Contra toda la falsa información que circula en internet, ya la ciencia nos ha mostrado que las vacunas no son causa del autismo y se mantiene la hipótesis que involucra factores genéticos y ambientales.  La sorpresa en este campo fue dada por el Dr. Richard Sandler en el año 2000 en un estudio que correlacionó el crecimiento excesivo de bacterias intestinales potencialmente patógenas y el autismo. 

Ese dato lo acabo de leer en el nuevo libro del neurólogo y nutricionista David Perlmutter, Alimenta tu cerebro.  En esta misma columna de La Tarde reseñé su texto Cerebro de Pan que también fue número uno entre los libros más vendidos del New York Times.  El nuevo libro se subtitula “el sorprendente poder de la flora intestinal para sanar y proteger tu cerebro”.  Se trate de un nuevo paradigma médico que ya habíamos empezado a conocer con el libro de la Dra. Giulia Enders, La digestión es la cuestión.

Algunas bacterias intestinales producen sustancias tóxicas, como el ácido propiónico, que penetran a la circulación general y alteran el cerebro.  Si el autismo está relacionado con la flora bacteriana intestinal, el tratamiento consiste en reemplazarla con probióticos o darle al paciente antibióticos específicos, aunque la causa misma de esa alteración en las cepas  bacterianas pudo haber sido producida por los antibióticos dados al niño para tratar una infección cualquiera.  En algunos casos de niños autistas se utiliza en Estados Unidos de Norteamérica el trasplante de microbiota fecal (FMT, por sus siglas en inglés), es decir, la aplicación al paciente de enemas de materia fecal de una persona sana, con excelentes resultados, como el caso de un pacientico del  Dr. Perlmutter. 

El autor del libro que comento es muy prudente en sus conclusiones y solo quiere mostrar un nuevo campo de investigación que ofrece la medicina para el autismo y otras enfermedades neurológicas como la esclerosis múltiple.  Es una esperanza. 

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