jueves, 27 de febrero de 2025

¿Qué es el padre simbólico?


Esta nota es continuación de la publicada hace tres semanas sobre los aportes del psicoanálisis en la versión de la profesora española María Calvo del libro Paternidad robada (2021). El Capítulo al que me referiré se titula ¿Qué es un padre? La desculturización de la paternidad”. Desculturizar la paternidad es suprimir el padre simbólico y reducirlo a su condición biológica o animal. Simbólico es el padre cultural o el que prepara a sus hijos para participar en la sociedad humana.  

Como la unión inicial madre-hijo es plena y su sincronización es tan perfecta que la podemos llamar incestuosa, es necesaria la presencia del padre simbólico como representación de la ley que prohíbe el incesto, condición necesaria para la familia y la sociedad, función que ni siquiera la madre puede cumplir de una manera eficaz, según los psicoanalistas.  

La profesora Calvo explica de forma negativa la función simbólica del padre: no es un “procreador”, un mero abastecedor, un “amigo” o “colega” de los hijos (su relación con los hijos no es solo lúdica) y no es una mamá-bis u otra madre. El padre simbólico no es simplemente un procreador. Debe ser un padre eficaz a nivel simbólico con una función distinta a la de la madre simbólica. Debe ser presencia, guía, cuidado, moral, iniciativa, transmisión de valores, educador, rector, referente, limitador, acompañante, preparación para enfrentar la vida y quien separa al niño de su madre para enfrentar los desafíos de la sociedad. 

Como señala Aldo Naouri: “El niño comparte un lazo biológico con la madre que no tiene con el padre, y este vínculo hace que la relación entre ambos sea mucho más fuerte. Por el contrario, el padre es solo quien su madre le dice que es (de forma inconsciente) y contará para el niño en la medida en que vea que cuenta para su madre”. La madre atribuye al padre la justa y necesaria “autoridad simbólica”. 

El padre simbólico no es un mero abastecedor del sustento del hogar. Por desgracia, en nuestra cultura hispanoamericana los padres ocupados en su trabajo se limitan a esto con frecuencia. El padre simbólico no exclusivamente un amigo o colega de sus hijos. Escribe Calvo:Intentar ser amigo de los hijos es el peor maltrato que se les puede infligir. Una de las principales misiones de todo padre es dotar de seguridad a sus hijos: capacidad resolutiva, fortaleza, constancia, guía, validación y reprobación. Un amigo no proporciona esa sensación en absoluto”. 

En resumen, “Los niños que se ha beneficiado de la presencia de un padre interesado en su vida académica, emocional y personal tienen mayores cocientes intelectuales, mejor capacidad lingüística y cognitiva; son más sociales; tienen mayor autocontrol; sufren menos dificultades de comportamiento en la adolescencia; sacan mejores notas; son más líderes; tienen el autoestima más elevada; no suelen tener problemas con drogas o alcohol; desarrollan más empatía y sentimientos de compasión hacia los demás; son más sociable y cuando se casan tienen matrimonios más estables”. 

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