martes, 18 de febrero de 2025

Experiencias cercanas a la muerte


Los mayores recordamos el libro Muchas vidas, Muchos sabios, del médico Brian L. Weiss, publicado por allá en 1989 sobre las experiencias cercanas a la muerte (ECM). Otro médico, esta vez español, repite el mismo cuento. Se trata del Dr. Manuel Sans Segarra y su libro, La superconciencia existe. Vida después de la vida, todo un best seller con quince ediciones en cuatro meses, según el reportaje de María Paulina Ortiz publicado en El Tiempo. 

Comienzo por señalar un error en el título. Para la tradición académica, “conciencia” se refiere a la conciencia moral; en cambio “consciencia” se refiere la consciencia de sí, el sujeto o el yo, el gran problema que la ciencia no ha podido explicar; pero el Dr. Sans dice haber encontrado una salida en la mecánica cuática con la que ha engañado a millones de seguidores mal informados en las redes sociales.   

Se ha vuelto una tradición la utilización de la mecánica cuántica para explicar cualquier cosa, especialmente las relacionadas con el espíritu, la religión o la condición humana, con muy buenas intenciones, claro, como dar sentido a la vida, justificar la moralidad o hacer a los seres humanos más responsables y amorosos; pero los argumentos son meras falacias.  

Hay una experiencia básica en lingüística y en semiología: es absurdo mezclar los códigos. Y eso es lo que hacen Sans Segarra y Brian Weiss. Nuestro lenguaje convencional, el de la vida diaria no se puede combinar o mezclar con la física cuática. El espacio y el tiempo no funcionan en la mecánica cuántica. En esta última tendríamos que concluir que una cosa puede estar en varios sitios o momentos distintos a la vez. 

Por eso, los científicos deben utilizar complicadas fórmulas matemáticas para explicar el mundo del electrón o de lo infinitamente pequeño. En palabras de Richard Feynman: Debido a que el comportamiento atómico es tan diferente a nuestra experiencia ordinaria, es muy difícil acostumbrarse a él, y se manifiesta peculiar y misterioso a todos, ya se trate del novato en física o del experto”. En la facultad de medicina teníamos una máxima: quien solo sabe medicina, ni siquiera medicina sabe, y eso vale para cualquier ciencia o disciplina.  

Aunque la ciencia ha explicado que las ECM son alucinaciones provocadas por la falta de irrigación sanguínea del cerebro, el Dr. Sans Segarra asegura: Hemos de aceptar la existencia de una conciencia no local o Supraconciencia –una energía de alta frecuencia no perceptible por nuestros órganos sensitivos y sensoriales que constituye nuestra auténtica identidad, nos hace únicos e irrepetibles, tiene la capacidad de colapsar la energía en materia y hostica con la energía primera universal y sus propiedades: omnipresencia, omnisciencia y omnipotencia. 

Es todo un galimatías que nos recuerda la visión budista de la consciencia universal o el panteísmo (todo es Dios) con el único propósito de mantener vivas las ideologías religiosas que hoy se encuentran en franca decadencia en todo el mundo. Somos algoritmos, no espíritus. 

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