viernes, 28 de junio de 2024

Carta abierta a la Corte Constitucional

 

Muy honorables magistrados:

Quiero presentar, con todo respeto, una serie de consideraciones relacionadas con el enfoque de género al que la Honorable Corte ha dado un manejo perjudicial para todos los colombianos.

La mayor parte de los países han venido sumándose a un rechazo radical del enfoque de género, convertido en norma constitucional colombiana por obra del Acuerdo de Paz firmado por el expresidente Juan Manuel Santos y las guerrillas de las FARC-EP en diciembre de 2016.

El 20 de octubre del 2022, 34 países, incluido Estados Unidos de Norteamérica, suscribieron La Declaración de Ginebra contra el enfoque de género, aplicable a nuestra Carta Política. En el mismo sentido se han manifestado también China, Rusia, Italia, Argentina y los países escandinavos, entre otros. Colombia se mantiene al margen del resto del mundo y al lado de los países controlados por el Foro de Sao Paulo.

Por otro lado, nuestra Corte viene profiriendo fallos que aplican de manera ambigua o contradictoria el enfoque de género con un enorme daño para la economía nacional y nuestra organización familiar. Es el caso de autorizar a cualquier varón, que se perciba como mujer, de presentarse ante un notario quien tendrá la obligación de certificar su nueva condición de “género” sin ningún otro requisito, como las certificaciones médicas sobre los procedimientos quirúrgicos realizados para el caso, tratamientos hormonales y seguimientos psiquiátricos o psicológicos del interesado y su familia.

Ese varón “convertido” en mujer podrá acudir a Colpensiones o a su fondo privado a reclamar la pensión a los 57 años y con solo mil semanas de cotización sin ninguna implicación para su vida personal o familiar. Seguramente muchos varones colombianos recurrirán al amparo de la Corte para obtener ese beneficio, lo que sin ninguna duda agravará la crisis del sistema pensional cualquiera que sea el futuro de la reforma aprobada.

El Acuerdo de Paz dio una definición equivocada del enfoque de género en el Capítulo 6 titulado Implementación, Verificación y Refrendación. En el principio general para la implementación, titulado “Enfoque de género”, dice: “En el presente Acuerdo el enfoque de género significa el reconocimiento de la igualdad de derechos entre hombres y mujeres y de las circunstancias especiales de cada uno, especialmente de las mujeres (…)”

Hombres y mujeres no son géneros, son sexos. Eso está en abierta contradicción con el enfoque de género, como si los redactores del Acuerdo no solo desconocieran tal enfoque, sino también su versión posmoderna, que niega las identidades de género por ser construcciones culturales, lo que no es completamente cierto. La corte utiliza en sus fallos la versión posmoderna, en franca contradicción con nuestra Constitución, la ciencia y nuestra cultura, y que no aparece en el Acuerdo.

La Corte debe revisar el Acuerdo de Paz, al menos en lo relacionado con el enfoque de género, y corregir sus fallos anteriores relacionados, incluido el inexistente derecho al aborto. Por el bien de la familia y el de nuestras instituciones democráticas.

domingo, 16 de junio de 2024

La madre del feminicida

 

Esta nota es una respuesta a una columna escrita por Claudia Isabel Palacios Giraldo en El Tiempo de Bogotá del 6 de junio pasado, titulada el “El hombre que te mata”. Ella hizo un curso sobre género y forma parte de un panel de periodistas en Blu Radio.

Para hablar de género se necesita una información amplia sobre medicina, psicología, psicoanálisis y filosofía posmoderna que ella no tiene. También desconoce el proceso ideológico por el que ha pasado la izquierda en el último medio siglo, necesario para entender su juego sucio internacional y el dinero que se mueve en este campo. Son muchos los medios que reciben altas sumas de dinero por hacer publicidad a este proyecto que busca destruir la organización familiar y darle votos a la izquierda.

También es necesario conocer los procesos culturales actuales como las redes sociales y la forma cómo se educan los niños. La supuesta maldad “esencial” de los varones no determina los feminicidios como supone Claudia. No son las mujeres —todas santas en la torcida visión del enfoque de género— las únicas víctimas de esta tragedia que sin ninguna duda seguirá creciendo si las mismas feministas siguen entregando un celular a sus hijos desde la cuna.

Los hijos asesinados y los hombres que se suicidan también son víctimas. Por eso no podemos caer en la trampa perversa de las feministas que buscan polarizar las relaciones entre hombres y mujeres para dar paso a la teoría queer y a su negación de la diferencia de los sexos como quiere la izquierda.

Las feministas son las responsables indirectas de los feminicidios porque “el hombre que mata” lo criaron ellas. Cada individuo es un títere de las ideologías e influencias en que se formó. Somos una creación de los otros, en particular de la madre y de las redes sociales que están cambiando la especie humana para mal si no enfrentamos con seriedad y sin odios el futuro.

La crisis actual se inició con la generación Z. Los niños tuvieron la mala suerte de ser sobreprotegidos por sus padres y entregados a una pantalla que alucina, crea dependencia, bloquea su desarrollo cognitivo y emocional y destruye todo lo bueno que recibieron de sus madres. Les negaron los juegos con amigos y la experiencia del otro que se ama y se respeta. La pornografía de las redes reduce a las mujeres a “cosas” desechables. Los niños ya no maduran, no tienen tolerancia a la frustración y por eso, cuando son adultos, cualquier negación o desengaño los enloquece, matan y se suicidan. Las mediocres feministas agravan el problema con el perverso violentómetro, promocionado por Blu Radio, y con sus tergiversaciones nacidas de la ignorancia.

El ciudadano tampoco tiene la formación para analizar la columna de Claudia, un plagio del violentómetro promocionado por Blu Radio y creado en México para hacer imposible el matrimonio heterosexual, pues el perverso enfoque de género es impulsado por lesbianas como Judith Butler, de buen recibo para los violadores de menores, como los guerrilleros, y para las mujeres desconocedoras del determinante del feminicidio, ellas mismas. Sí a la familia, NO al enfoque de género. 


sábado, 8 de junio de 2024

La discutible reforma educativa

 

Es una reforma garantista. El proyecto de la Constitución Nacional de Chile, redactado por una mayoría de constituyentes izquierdistas y que fue rechazado por el 60 por ciento de los ciudadanos en 2022, “garantizaba” los derechos humanos a todos los chilenos. La palabra “garantía” aparece 49 veces en los 35 artículos de la reforma Petro. Nuestra constitución no es garantista, entre otros motivos, por los enormes costos, conflictos y millones de demandas por incumplimiento.

La reforma GARANTIZA la educación desde el preescolar hasta la universidad para todos, incluidos los delincuentes privados de la libertad, discapacitados, retardados mentales, afectados por el síndrome de Down, autismo, progeria, personas en condición de enfermedad hospitalizados o no y con cualquier otro trastorno. Imaginemos cómo hará cada municipio para abrir escuelas con profesores expertos en cada uno de esos casos pagados con nuestros impuestos, o cómo pagará millones de indemnizaciones por no haber cumplido con la garantía.

No existe el derecho a la educación como un cupo escolar, sino como aprendizaje según un estudio del Banco Mundial: “La escolarización sin aprendizaje es una injusticia y una oportunidad perdida”. Y más del 60 por ciento de los egresados de nuestras universidades no encuentran trabajo para su profesión y deben emigrar. Seguiremos subsidiando a los países ricos. Debemos formar solo los profesionales que necesitamos y podamos emplear. Algunas carreras y universidades deberían cerrarse porque con la IA no tienen futuro.

La reforma es estatista. Petro echó al director de Planeación Nacional porque no aceptó la creación de 5.000 cupos universitarios nuevos y gratuitos con el propósito de acabar con las universidades privadas.

Establece como obligatorio el enfoque de género en todo el sistema. Y como la educación empieza desde el nacimiento, según el proyecto, y continúa con los tres grados de preescolar, obligatorios para todos, el plan de Petro que fracasó en su alcaldía se aplicará en todo el país para que los niños aprendan a masturbarse y comprendan que pueden tener cualquier género (heterosexual, homosexual o transgénero) y tener relaciones sexuales consentidas con adultos. El incesto será despenalizado en la reforma a la justicia del ministro gay.

Los proyectos de la izquierda se fundamentan en dos principios: adoctrinamiento y subsidios. La reforma da facultades extraordinarias a Petro para crear un régimen especial en las Escuelas Normales Superiores (Art. 35). En México, las escuelas normales rurales, que preparan a los maestros adoctrinadores, han sido controladas por la izquierda. Por eso, Claudia Sheinbaum, es la presidente electa. Quien controla las escuelas normales tiene el poder.

El literal b del Art. 9 es un chiste: “GARANTIZA que las y los docentes sean personas con idoneidad académica”. Eso es imposible porque Fecode nunca permitirá la evaluación de los maestros, y menos ahora, con un gobierno al que está sometido a cambio de mantener sus privilegios. Por ejemplo, la UPC en salud de cada maestro es de $ 2.300.000, un millón más que la del resto de los colombianos que es de $1.444.086 (2024).

martes, 4 de junio de 2024

"Santos no leyó lo que firmó"

 

El siguiente es el párrafo del Acuerdo de paz que, Según Álvaro Leyva, excanciller de las Farc y excanciller de Gustavo Petro, faculta a este último para citar una asamblea constituyente o “un acuerdo político nacional”:

“Por lo anterior, el Gobierno de Colombia y las FARC-EP, con el ánimo de consolidar aún más las bases sobre las que edificará la paz y reconciliación nacional, una vez realizado el procedimiento de refrendación, convocará a todos los partidos, movimientos políticos y sociales, a todas las fuerzas vivas del país a concertar un gran ACUERDO POLÍTICO NACIONAL encaminado a definir las reformas y ajustes necesarios para atender los retos que la paz demanda, poniendo en marcha un nuevo marco de convivencia política y social”

Aunque la Corte Constitucional y el Congreso de la República se refirieron a que no es constitucional una asamblea constituyente fundamentada en el Acuerdo, Leyva y el exfiscal Montealegre insisten en que Petro puede hacerlo.

Cuando escribí sobre el Acuerdo de paz en 2016, señalé que se votó por una gran mayoría de colombianos sin haberlo leído y, la mayoría de los pocos que lo leyeron, habrían necesitado la asesoría de expertos en Derecho Constitucional y Economía para entenderlo. Hoy tendría que agregar que los colombianos necesitábamos, además, ser expertos en enfoque de género, teoría Queer, posmodernismo y Derecho Internacional. Las FARC “le metieron un gol al expresidente Santos” –Como dice Leyva— y al pueblo colombiano, con la complicidad del Congreso y la Corte Constitucional.

También había escrito que el expresidente Santos no tenía la menor idea de lo que estaba firmando porque aseguraba que “la ideología de género no existe”, según apareció en dos titulares de la versión virtual de la revista Semana, dirigida entonces por su sobrino, en mayo de 2016.

Por otro lado, la definición de enfoque de género del Acuerdo es completamente ambigua para engañar a los colombianos y a la Corte Constitucional, que también cayó en la trampa: “En el presente Acuerdo el enfoque de género significa el reconocimiento de la igualdad de derechos entre hombres y mujeres y las circunstancia especiales de cada uno, especialmente de las mujeres, independiente de su estado civil, ciclo vital y relación familiar y comunitaria, como sujeto de derechos y protección especial”.

Nótese que no habla de la Comunidad LGBTIQ+; hombres y mujeres no son géneros, sino sexos. Sin embargo, la Corte Constitucional sigue aplicando la versión posmoderna del enfoque de género o teoría queer que niega toda identidad porque todos somos transgéneros y, por tanto, cualquier hombre puede declararse mujer ante un notario y pensionarse con las condiciones de ellas: 57 años y mil semanas de cotización.

No solo Santos no leyó lo que firmó, sino que hasta la misma Corte y el Congreso de la República no entendieron los puntos claves del Acuerdo. Todo lo que hace la izquierda es tramposo. Los colombianos somos muy ignorantes, gracias a Fecode y al pésimo sistema educativo.