“Petro le
está haciendo mucho daño a Colombia y tendrá que renunciar”. Son palabras de
Carlos Alonso Lucio, compañero de Gustavo Petro en la guerrilla del M – 19. Y
agrega: “El problema principal de Petro no es ideológico; radica en su
condición psíquica que siempre lo conduce a la destrucción de algo o de
alguien”.
La reforma
pensional hará daño a muchos miles de colombianos con salarios superiores a tres
salarios mínimos mensuales, con la coartada petrista de dedicar el dinero robado
para subsidiar a más de tres millones de colombianos mayores sin pensión. Esa
es la trampa usada por Petro para comprar los votos de los beneficiados, y sus
familiares, y para garantizar su permanencia en el poder directamente o por
interpuesta persona.
En una
columna anterior mostré el proyecto de reforma pensional del expresidente Iván
Duque, la antítesis del proyecto Petro. Mientras Duque buscaba transformar a
Colpensiones en un fondo pensional del Estado, Petro llevará a la quiebra a los
fondos privados y obligará a todo colombiano de salario alto a aportar a
Colpensiones lo correspondiente a los primeros tres millones, en tanto que el
excedente de los aportes podrá hacerlo a un fondo privado.
La razón
técnica de la reforma pensional de Duque la explicaba su ministro Carrasquilla:
el régimen de prima media de Colpensiones no tiene futuro porque se basa en la
presunción de que los trabajadores activos pagarán la mesada de los pensionados.
El número de asalariados activos por cada pensionado es cada año menor, ente
otras razones, porque el porcentaje de las personas mayores seguirán creciendo
en relación con el número de jóvenes; además, la tasa de natalidad disminuye
drásticamente en casi todo el mundo y hará crisis en el 2028.
Para explicar
el robo, dos profesores de la Universidad Nacional calcularon la pensión que
recibiría con la reforma Petro un profesor universitario o cualquier colombiano
de clase media con un salario de diez millones de pesos mensuales, en
comparación con la mesada que recibiría con el régimen actual de la Ley 100 de
1993. Son los profesores Orlando Acosta, de la Facultad de Medicina, y Héctor
Ramírez, de Ciencias Humanas. Cito a Ramírez:
“Un profesor
o un cotizante, que al final de su vida laboral tiene un promedio de diez
salarios mínimos mensuales, en el sistema actual recibiría una pensión de
aproximadamente de siete millones. En la reforma, de esos diez salarios
mínimos, los aportes de tres millones se dedican al componente de prima media
de Colpensiones, y el excedente va al componente de ahorro individual con una
rentabilidad menor. Colpensiones solo le va a garantizar una mesada de unos $
2.200.000; el componente del ahorro individual que proviene de los fondos, le
daría una mesada de $ 1.700.000, aproximadamente. Su pensión se reduciría, en
total, a unos cuatro millones de pesos”. Cita tomada de entrevista con Yamid
Amat.
El estudio
fue entregado a todos los congresistas. La reforma pensional será archivada muy
probablemente.
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