La Corte
Constitucional sigue violando nuestra Carta Política por su afán de legislar, y
lo hace con una nueva amenaza: si el Congreso no actúa, la sentencia de la
Corte se convierte en ley de la República. Me refiero a su aplicación del
enfoque de género de izquierda consagrado como constitucional por el Acuerdo de
paz con el cartel narcotraficante más grande del mundo, las guerrillas de las
FARC.
Como en el
año 2003 una ley aumentó las semanas de cotización al sistema pensional a
1.300, la Corte decidió apoyarse en el perverso enfoque y ordenó volver a la
Ley 100 de 1993 con 1000 semanas para obtener la pensión, aplicable
exclusivamente a las mujeres que coticen a Colpensiones.
Hay
argumentos de carácter jurídico, económico, científico y filosófico contra ese
fallo que, si la Corte los hubiera tenido en cuenta, seguramente no se habría
atrevido a tanto. Nuestra Carta aplica los derechos humanos a todo ciudadano
por el hecho de existir sin tomar en consideración su raza, sexo, género,
opiniones, religión o identidades.
La izquierda ignora
los avances de la biología con el propósito de hegemonizar al movimiento
feminista y enfrentarlo al Estado democrático. Eso mismo ha hecho con los
indígenas, afrodescendientes, el movimiento ecológico fundamentalista y la
Primera Línea de estudiantes y organizaciones criminales con aporte financiero
de países extranjeros.
Para explicar
esta situación, debo contar que terminé estudios de Derecho en 1986 y que un
magistrado del Tribunal Superior de Pereira me expulsó de clase porque
cuestioné el carácter obsoleto de su cátedra de Filosofía del Derecho. La
mayoría de los magistrados de nuestras cortes hicieron su carrera de abogados
en aquellos años y no creo que tengan una buena formación en este campo porque
sus decisiones se deben a la influencia del marxismo en nuestras universidades.
De hecho, en otra columna mostré cómo la Corte viene aplicando el enfoque de
género marxista desde antes de la firma del Acuerdo de paz.
En el campo
de la economía, el populismo de la Corte le hace un grave daño al sistema
pensional y aumenta el déficit enorme que ya tiene. Cité hace apenas unas
semanas el concepto del exministro Carrasquilla en el sentido de que el régimen
de prima media de Colpensiones no tiene futuro porque la población está
envejeciendo, y el número de asalariados por cada pensionado sigue disminuyendo.
Cuando en todo el mundo se suprime el régimen de prima media y se igualan las
condiciones de la pensión para hombres y mujeres, nuestra Corte impone la retrógrada
ideología mamerta.
Ese enfoque
ideológico tiene como objetivo fundamental destruir la organización familiar y
legalizar la pedofilia y el incesto, aunque en los últimos años se han realizado
muchos estudios científicos que lo refutan. Millones de hombres se percibirán como
mujeres para hacerle trampa a la ley, según la ridícula autorización de la
misma Corte en otro fallo reciente. Ayuden a las damas, pero no así.
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