En 1976,
Gustavo Petro ingresó a la Universidad del Externado a estudiar Economía. Dos
años después se vinculó al Movimiento 19 de Abril o M – 19, algunos de cuyos
integrantes eran dirigentes de la ANAPO, sin formación marxista, y otros, que
sí la tenían, eran jóvenes disidentes de las FARC como Jaime Bateman, Carlos
Pizarro, Iván Marino Ospina, Vera Grabe y otros. La ANAPO era el partido de
derecha del dictador Gustavo Rojas Pinilla.
El M- 19, que
“nunca fue un movimiento marxista”, era una guerrilla urbana nacionalista que
empezó dando golpes populistas como el asalto a un carro repartidor de leche
para entregarla a comunidades pobres; el robo de la espada de Bolívar (1975), el
hurto de cinco mil armas del Cantón Norte del Ejército en Bogotá (1979), la
toma de la embajada de la República Dominicana (1980) y el asalto al Palacio de
Justicia (1985) financiado por el Cartel de Medellín.
Mientras fue
estudiante, hasta 1982, Petro no participó en los golpes del Eme. Después de la
toma de la embajada, Jaime Bateman convirtió al M-19 en una guerrilla rural en
las selvas del Caquetá. Cuando Petro vio la posibilidad de ser llamado a tomar
las armas, se enfermó con ataques de pánico, paranoia y jaquecas intensas. Su
médico le diagnosticó “la enfermedad del soldado”, conocida en el argot popular
como “culillo”.
El año
siguiente, siendo personero de Zipaquirá, hizo parte de un programa de invasión
de tierras llamado Bolívar 83, en conmemoración del natalicio de Bolívar, para
construir un barrio de familias pobres; fracasó por la intervención oportuna de
la policía. Como por Zipaquirá “no sonaban los disparos”, Petro fue expulsado
del M – 19. “Confieso que no sentí un ápice de amargura (…) Me volví dirigente
popular”. En 1984 fue concejal por la ANAPO y fue aceptado nuevamente en la
guerrilla.
Antes de
fallecer en un accidente aéreo (1983), Jaime Bateman había pedido diálogos al
presidente Belisario Betancourt. Petro estaba
detenido en La Picota cuando se dio la toma del Palacio de Justicia (1985). Su
compañera en el Eme, Katia Burgos, estaba en embarazo de Nicolás que nació en
1986. La pareja y su hijo se fueron a Girón, Santander, con el propósito de
formar un comando armado, pero también fracasó. Cuando el niño tenía dos años, lo envió con Katia
a casa de sus padres. Petro conoció entonces a su primera esposa, también guerrillera,
Mary Luz Herrán, madre de dos de sus hijos y que fue incluida en las listas al
Congreso por el Pacto Histórico en 2022. La política es un negocio de familia
En 1990, el
Eme firmó la paz con el presidente Barco, y así termina la historia de un
guerrillero que nunca fue. Luego, como estaba amenazado, el presidente Gaviria
lo envió a Lovaina con un cargo en la embajada de Bélgica. Allí hizo un curso
en Ecología de “más o menos un año” donde aprendió que “es hora de decrecer la
economía”.
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