martes, 16 de mayo de 2023

La reforma laboral

 


Conocí a la actual ministra de Trabajo en 1994 cuando ella presidía el Sindicato de Educadores de Risaralda y me invitó a que dictara a sus directivos una conferencia sobre la Ley 100 que se acababa de aprobar. Es maestra, pero su profesión ha sido el activismo en el Partido Comunista.

Siendo senadora por el PDA ingresó a un cursillo de economía en el Congreso que de nada le sirvió. Se hizo famosa por un vídeo en que anhela para Colombia un dictador como Hugo Chávez, Nicolás Maduro o Fidel Castro, sueño hecho realidad en Gustavo Petro si no lo defenestran.

Su reforma laboral es un pliego de privilegios de los viejos sindicatos contenidos en el 80 por ciento del texto. Solo el 6 por ciento de la reforma acoge las recomendaciones de gremios y economistas, si es que el Gobierno no desconoce los acuerdos tal como ocurrió en la reforma al sistema de salud.

La izquierda ya no es obrera, precisamente porque los privilegios que tienen los trabajadores formales llevaron a que se aburguesaran y se olvidaran de la revolución como de los trabajadores informales, los independientes y de los desempleados. La Nueva Izquierda es identitaria, pero las clases sociales no lo son. Inaudito que Petro y Gloria Inés Ramírez lo ignoren.

En el proyecto de reforma laboral “no hay una sola disposición que reconozca las diferentes formas de empleo y de trabajo que concurren en la vida social y económica colombiana. No hay una sola palabra respecto de la condición laboral de los trabajadores independientes y autónomos o de los que optan por modelos cooperativos o asociativos”, según el profesor Carlos Adolfo Prieto Monroy.

Revivirá el pago de las horas nocturnas a partir de las 6 pm y aumentará el valor de los dominicales y festivos, aunque en Colombia son altos en relación con otros países. El incremento del precio de la nómina lo pagamos quienes compramos un servicio o una mercancía, no los empresarios; además, esas medidas generan desempleo, informalidad e inflación. Es algo tan elemental que solo los mamertos no entienden o se niegan a entender.

La Inteligencia Artificial “puede emplazar innumerables puestos de trabajo, ya que puede ahora escribir libros, dictar sentencias, analizar documentos, redactar informes y demandas, pintar, crear una canción, hacer videos, crear un podcast, atender clientes. La lista es larga”, según la información de ChatGPT. Hacia allá debe apuntar la reforma laboral.

Rebaja a 42 horas semanales la jornada de trabajo, cuando apenas empezaba a regir su disminución progresiva gracias a una ley propuesta por el expresidente Uribe, menos traumática para la economía y las empresas. Se autoriza la huelga en los servicios públicos: un paraíso para sindicatos y una tragedia para el pueblo.

Con toda razón el marxista S. Zizek escribió: “El gran problema de la izquierda es que, tras el derrumbe del “socialismo real”, carece de una visión de cómo reorganizar la sociedad”. Y Petro lo confirma en su biografía.

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