Yamid Amat le
preguntó a María José Pizarro, ponente e impulsora del proyecto que legalizó el
uso recreativo de la marihuana: ¿cuáles son los efectos clínicos de la
marihuana? La hija del guerrillero no los conoce y se limitó a declarar,
palabras más o menos: “hay estudios al respecto, pero no creo en ellos”. Cínica.
La marihuana produce
alteraciones cognitivas, síndrome amotivacional y, en algunos casos, moviliza o
desencadena una psicosis. “Datos recientes sugieren que el alto consumo de
marihuana se asocia con cambios anatómicos en el hipocampo y deterioro cognitivo significativo,
sobre todo si el consumo comienza en la adolescencia”.
“Varios estudios
han descrito un posible vínculo entre su consumo crónico intenso y el aumento
del riesgo de trastornos psiquiátricos como esquizofrenia, depresión, ansiedad
y abuso de otras sustancias, aunque la relación causa-efecto sigue
siendo incierta”. El síndrome amotivacional o de “todo me importa un comino” se
parece mucho a la esquizofrenia simple. Son pacientes descuidados en su aseo y
presentación personales, se aíslan, presentan afecto plano o actúan como si no
tuvieran emociones; no te miran a los ojos, su cara es inexpresiva o fría, voz
monótona y pierden el interés en las actividades cotidianas.
Autismo,
esquizofrenia, afecto plano, absoluto desprecio por la ciencia y por quien no
piense como él, amoral, deterioro cognitivo, activista político, consumidor de drogas
psicoactivas, nativo digital, con el “aseo” y la presentación personal de Iván
Cepeda, son los síntomas de la historia clínica del mamerto del siglo XXI.
La
congresista del Pacto Histórico, Susana “Boreal” Gómez, es autista, nativa
digital, consumidora diaria de marihuana, con evidente deterioro cognitivo, adolescente
y un apartamento sucio y desordenado; síndrome amotivacional, defensora del perverso
enfoque de género, no paga sus deudas y es petrista; directora de orquesta y
activista política sin formación académica. “Los marihuaneros haremos las
leyes”, exclamó uno de sus admiradores.
Hay
correlación e influencia mutua entre el consumo recreativo de la marihuana y el
ingreso temprano a los juegos virtuales y redes sociales. El texto La fábrica
de cretinos digitales, de Michel Desmurget, lo demuestra con numerosas
investigaciones científicas.
Circula mucha
información falsa sobre los supuestos efectos “positivos” de los juegos
virtuales e internet en la educación de los niños, financiada por las empresas
productoras de celulares y tabletas. La realidad es otra. “La hipersensibilidad
de los circuitos cerebrales de recompensa, que se potencia con el uso de
videojuegos de acción, está íntimamente ligada a la impulsividad comportamental
y al riesgo de padecer adicciones”.
“Los juegos
virtuales provocan una hipotrofia (bajo desarrollo) de la materia gris en zonas
del hipocampo que, según muchos estudios, está asociada al desarrollo de
patologías neuropsiquiátricas graves (Alzheimer, esquizofrenia, depresión).
Preparamos
una generación de cretinos digitales y drogadictos que prefieren una dictadura
a una democracia, no leen o no entienden lo que leen y votan por populistas
como Petro o Nicolás Maduro. La política es hoy una guerra entre nativos e
inmigrantes digitales. Una guerra generacional.
No hay comentarios:
Publicar un comentario