Uno de los
efectos “positivos” de la actual guerra geopolítica y terrorista es el destape
de personalidades francamente patológicas que, como expresó en Twitter la periodista
Andrea Nieto, “deben someterse a una evaluación psiquiátrica”. Aunque solo se
refería a Claudia López, su sugerencia puede aplicarse a su rival en la próxima
campaña electoral, Gustavo Petro. En tiempos de crisis aflora lo peor de
nosotros.
El psiquiatra
de la Universidad de Harvard, Carlos E. Climent, en su libro La locura Lúcida
(2014), señala entre los criterios internacionales para el diagnóstico de un
antisocial: Incapacidad para experimentar culpa y gran facilidad para culpar a
los demás. Desde cuando Claudia López llegó a la alcaldía, no ha hecho otra
cosa. También Gustavo Petro ha torcido la realidad para inventar culpables y
exonerarse él mismo, a los terroristas y a su peligroso aliado Gustavo Bolívar.
Mientras Petro
acusa al Uribismo y al Gobierno nacional de la violencia en las calles,
bloqueos e incendios de una clínica renal en Medellín o del Palacio de Justicia
de Tuluá, Claudia acusa a la Colombia Humana y al Centro Democrático. Para
ambos, las actividades de “los pelaos del corazón” o de “los pacíficos
estudiantes” son perfectamente justificables y necesarias. Petro aseguró en la
W Radio que en 15 días se solucionaría el paro si el presidente Duque negocia
con los estudiantes ansiosos de lograr un cupo en la universidad. No obstante, todos
sabemos que hay muchos otros delincuentes involucrados en esta guerra indefinida
y que no les interesa un acuerdo.
Cuando el 30
de junio Félix de Bedout interrogó a Petro sobre el incendio de la clínica
renal, con cinismo eludió la pregunta y atacó a los medios por parcializados pues
no denuncian los 81 jóvenes asesinados (21 muertes tienen relación con las
protestas y la mayoría no son estudiantes) por el Estado. Ese mismo día, Yamid
Amat le pidió la opinión a Claudia sobre “tanta violencia”; también eludió la
pregunta y se refirió a los subsidios de tres millones de pesos para los
votantes, perdón, para los jóvenes pobres emprendedores.
Otros
criterios psiquiátricos para definir el diagnóstico de psicópata: “Actitud evidente
y persistente de irresponsabilidad y desinterés en las normas sociales, reglas
y obligaciones; muy baja tolerancia a la frustración y una gran facilidad de
reaccionar de manera agresiva o incluso violenta; insensible a las necesidades
de los demás”. Tres de los signos anotados son suficientes para identificar un
antisocial.
Otra
característica de los antisociales es su capacidad histriónica o habilidad para
representar diversos papeles. La facilidad de Claudia para llorar en público o aparecer
con sus disfraces de kokoriko, con una capa de superheroína o de muy devota
para recibir la minga, no la muestran mejor que Petro con esa voz ceremoniosa y
pausada para pontificar sobre ridículas soluciones a los problemas económicos
como la emisión de dinero. Los psicópatas son confabuladores, seductores y sus
víctimas preferidas son los ingenuos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario