martes, 13 de julio de 2021

La maestra no enseña


“La maestra no enseña; da órdenes, manda”. “El lenguaje no está hecho para que se crea en él, sino para obedecer y hacer que se obedezca”. Cuando una maestra pone como tarea una investigación sobre los falsos positivos y la acompaña de un cuestionario acomodado para que los niños deban concluir que el expresidente Uribe es responsable, no está enseñando, está obligando a creer en su ideología marxista. Si quisiera enseñar, debería incluir las diversas opiniones o análisis, sin el prejuicio de un cuestionario malicioso, para que los niños decidan o discutan si Uribe es culpable o no.

La madre no enseña; da órdenes, manda. Cuando la madre nos enseña las primeras palabras y con ellas nos introduce en la religión cristiana, está haciendo exactamente lo mismo que los maestros adoctrinadores marxistas de colegios y universidades: nos está obligando a aceptar que Jesús es el redentor y que nos llevará al cielo. Si la mamá quisiera enseñar religión, nos presentaría las diversas opciones, incluido el ateísmo, para que en la madurez decidamos libremente. El sacerdote y el pastor no enseñan, dan órdenes. Cuando hablamos, todos damos órdenes.

Cuando W Radio propone hashtag o etiqueta, después de un comentario malicioso desorientador similar al cuestionario de la maestra, no está informando, está mandando. Porque sabe que millones de colombianos creen que la emisora entiende sus frustraciones y las proyecta contra el Gobierno o en favor de la izquierda y los bloqueos asesinos. Eso da audiencia o “primera tendencia” y mucho dinero. Además, ese medio es propiedad de la cadena Caracol, incondicional repetidora de las “enseñanzas” u órdenes del expresidente Santos y la izquierda sobre el Acuerdo de paz, con fanáticos marxistas como Aurelio Suárez.

Ahora, ¿de dónde surge la facultad o el poder de la maestra, en una sociedad cualquiera (democrática, nazi, comunista, cristiana, atea o musulmana) para “enseñar” o dar órdenes? Surge de la estructura mental, de la cultura de cada sociedad, aunque la maestra la traicione y, en lugar de preparar a los estudiantes en democracia, los instruya para destruirla con la primera línea. Es “la microfísica del poder” de que habla Michel Foucault.

Los pedagogos de izquierda afirman que la maestra ejerce la “libertad de cátedra”. Falso. La maestra no es libre para transmitir su ideología, sino que está determinada por ella, como la madre, el periodista y el sacerdote. La persona humana no es una entidad o ser; es una creación mental. La relación ya no es de clases o de personas, porque la burguesía y los capitalistas también están sometidos al orden simbólico o al lenguaje. Esta es la razón por la cual la izquierda busca crear una nueva lengua a base de mentiras y noticias falsas.

Las citas del comienzo de esta nota son del libro Mil mesetas, de Gilles Deleuze y Félix Guattari, creadores de la revolución molecular. Es otra forma de pensar, posmoderna, necesaria para entender el caos actual.

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