La Escuela Nacional para el Desaprendizaje del Machismo,
ENDEMA, acaba de conceder un título académico en esa “especialidad” a 185
personas. En la creación de esa absurda cátedra, hace cinco años, participaron
la abogada española Patricia Llombart Cussac, en representación de la Unión
Europea y quien fue acompañante de los acuerdos de paz de La Habana, en los que
se consagró el enfoque de género como norma constitucional colombiana;
Alejandra Borrero, feminista lesbiana y embajadora de buena voluntad de la
misma Unión, y Brigitte Baptiste, transgénero y rectora de la Universidad EAN.
En la página oficial del Gobierno Nacional se expone una
serie de motivaciones ideológicas, verdades a medias y mentiras para “justificar”
esa cátedra: “Teniendo en cuenta que el machismo es una creación social y
cultural, variadas experiencias internacionales demuestran que hombre y mujeres
pueden desaprender el machismo mediante procesos de desensibilización y
formación que permitan detectarlo, hacer conciencia de cómo se construye,
reflexionar críticamente sobre sus efectos, reconocer los beneficios de dejarlo
atrás e implementar acciones concretas de cambio en la vida cotidiana”. Ideología
pura obsoleta.
Como puede apreciarse, es una reproducción de las teorías de
Judith Butler, la filósofa norteamericana lesbiana y marxista, en su libro El
género en disputa, que es como la biblia de la izquierda y el soporte de la
intromisión del perverso enfoque de género en Argentina, Perú, España y
Colombia. Para destruir el capitalismo es necesario destruir la familia y su heterosexualidad.
Ese texto se publicó por primera vez en 1990, antes de que
las investigaciones genéticas, epigenéticas y cognitivas confirmaran el engaño
que tales planteamientos conllevan. A los ingenuos 185 estudiantes de esa primera
promoción los estafaron con la complicidad del Gobierno y les lavaron el
cerebro porque nunca les hablaron de ciencia. Recordemos que, por este tipo de cátedras
a la amiga de Gustavo Petro, Luciana Candahia, le cancelaran el contrato como
docente en la Universidad Javeriana.
El marxismo, como el psicoanálisis, parte del mito de la
tabla rasa, según el cual la sociedad inscribe en la mente limpia del individuo
desde el nacimiento ciertos conceptos o comportamientos, como el machismo y la
orientación sexual, sin ningún condicionante biológico. Recuerdo una de mis
columnas sobre la forma como Butler y la izquierda tratan de explicar la
determinación cultural exclusiva del género mediante las locuciones
performativas. ¡Falacias!
Ante esta ingenuidad del Gobierno y el abuso de los marxistas
cobran trascendencia las investigaciones científicas recientes sobre el mito
del yo. No Soy yo quien actúa o quien es machista. “Mi” conducta es el
resultado de mis relatos, de la cultura, siempre condicionada por mis genes y mi
cerebro. ENDEMA adoctrina. No es una institución seria. Tal como sucedió con el
expresidente Santos, este Gobierno desconoce el problema del enfoque de género,
algo comprensible pero inaceptable. Recomiendo el libro del Dr. Rodolfo Llinás sobre
el mito del yo, en su segunda edición, para ratificar lo expuesto.
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