martes, 23 de febrero de 2021

LA GUERRA POR LA CLIENTELA

 

A diferencia de Margarita Rosa de Francisco y de los militantes de la izquierda, pienso que los bancos prestan un buen servicio cuando tienen instituciones que los vigilan o controlan y el ciudadano sabe utilizarlos según sus posibilidades. Como el Polo, la Colombia Humana o la Alianza Verde, los bancos tienen su clientela, con una diferencia: estos no engañan a la suya con mentiras, exageraciones o falsas promesas ni aprovechan la alcaldía de Bogotá, o cualquiera otra, para enriquecer a sus familiares con multimillonarios contratos que pagamos los ciudadanos.

La guerra por las clientelas se presenta en todas las actividades humanas que venden un servicio. Uno de los campos en que esta guerra no se ha definido después de varios siglos es el de la medicina y, en particular, en el campo de los trastornos mentales, en el que todas las semanas entran nuevos competidores a través de las redes sociales y el internet. La partida moderna en esa carrera se dio cuando agonizaba el siglo XIX con dos personajes: Sigmund Freud y Emil Kraepelin.

Kraepelin fue el fundador de la psiquiatría científica y en 1891 empezó a enseñar en la universidad de Heidelberg, Alemania. En esos años, otro médico, Sigmund Freud, empezó en Viena sus investigaciones con el propósito de ganarse la misma clientela de los psiquiatras utilizando la terapia de la palabra. Todos sabemos que cuando nos “desahogamos” o contamos a un amigo nuestros problemas, sentimos como un “fresquito” o un alivio.

Pues bien, en 1924 comenzaron los problemas para el psicoanálisis porque uno de sus analistas, Theodor Reik, fue demandado en Austria por no tener título en medicina para ofrecer una cura no aprobada por la Ley. Aunque el “Iván Cepeda” de la época le consiguió unos testigos falsos al acusado y salió libre, el Dr. Freud se enfureció e inició una campaña con el propósito de robarles también a las religiones el mayor número posible de clientes.

Freud escribió entonces uno de sus libros más mediocres, según la psicoanalista Elisabeth Roudinesco, titulado El porvenir de una ilusión, para criticar la religión, de la que siempre se había declarado su peor enemigo. La religión es una neurosis como la obsesión y “el diablo es un sustituto del padre”. Con su juego de metáforas o su manía interpretativa, Freud intentó también quedarse con la clientela de los místicos o de los negociantes de la meditación.

Aunque casi nadie ha oído hablar del Dr. Kraepelin, la psiquiatría científica le ganó la partida a la empresa lucrativa de Freud y apenas en los últimos años sus seguidores empiezan a aceptar que se equivocaron al negar el valor de las ciencias naturales. Por su parte, las ciencias cognitivas han empezado a darle valor a lo rescatable de la teoría del inconsciente. Ese giro hacia la ciencia no lo darán Margarita Rosa y sus amigos progres porque saldrían del mercado de las “bolsas”.

martes, 16 de febrero de 2021

EL AUTODIDACTA

 


Algunas disciplinas y ciencias no necesitan un maestro o un programa académico para comprenderlas; otras, en cambio, lo requieren por su complejidad, por las diferentes corrientes que la conforman, pero sobre todo por la importancia que pueden llegar a tomar en nuestro proyecto de vida. Me refiero concretamente a la filosofía por mi experiencia en las redes sociales y por los males que la filosofía puede causar en una persona sin ninguna preparación.

En los grupos de filosofía es muy común comentarios como este: “Como apenas me voy a iniciar, ¿qué textos introductorios me recomiendan?”. Entonces veinte o treinta “expertos” le proponen uno o varios libros. Mi respuesta siempre es la misma: primero debes tener un maestro que te guíe o un curso formal en cualquier universidad para que no pierdas tiempo, asimiles mejor y la experiencia sea productiva.

Para respaldar mi recomendación recuerdo la experiencia negativa de uno de los autodidactas colombianos más famoso, el profesor Estanislao Zuleta, fallecido a los 55 años en febrero de 1990. Como en ninguna parte se relata la causa de su muerte, cualquiera podría suponer que se suicidó, porque eso es lo que probablemente harían otros después de dedicar toda la vida a dos ideologías fracasadas como el marxismo y el psicoanálisis freudiano. Un profesor joven, que muere precisamente el año siguiente a la caída del Muro de Berlín y cuando el psicoanálisis entraba en una crisis profunda de la que muy difícilmente se levantará, tendría que estar muy deprimido.

Si el genio de Estanislao se hubiese formado en una universidad europea, seguramente nos habría dado a los colombianos la satisfacción de contar con el pensador original que nunca hemos tenido y que nos hubiera sacado del provincialismo en que todavía nos encontramos. Si Argentina, Chile y Brasil han tenido como profesores invitados en sus universidades a grandes pensadores de nuestro tiempo, ¿por qué no vienen a Colombia o, si lo hacen, pasan desapercibidos con una conferencia?

El aporte de Estanislao fue muy pobre tanto en psicoanálisis como en marxismo. En ambas disciplinas no se actualizó. Su Introducción al psicoanálisis, por ejemplo, no alcanzó a asimilar la riqueza de los aportes de Jacques Lacan. En el marxismo tampoco logró la actualización de pensadores como el argentino Ernesto Laclau, el marxista predilecto de Cristina Kirchner. Si un estudioso tan inteligente como Zuleta se quedó corto en su aventura personal, podemos imaginar el desastre que en un joven inexperto puede producir la lectura de cualquier texto marxista o de psicoanálisis anticuado.

Uno de los mejores ideólogos de la guerrilla y de la subversión fue un discípulo de Estanislao, Alfredo Molano Bravo. Hacía parte de ese grupo de izquierdistas con que las Farc y el expresidente Santos conformaron la Comisión de la Verdad para modificar nuestra verdad y presentarla en modo revolucionario. Después de su muerte, su hijo tomó su puesto como columnista.

martes, 9 de febrero de 2021

ENDEMA, otro embeleco marxista

 


La Escuela Nacional para el Desaprendizaje del Machismo, ENDEMA, acaba de conceder un título académico en esa “especialidad” a 185 personas. En la creación de esa absurda cátedra, hace cinco años, participaron la abogada española Patricia Llombart Cussac, en representación de la Unión Europea y quien fue acompañante de los acuerdos de paz de La Habana, en los que se consagró el enfoque de género como norma constitucional colombiana; Alejandra Borrero, feminista lesbiana y embajadora de buena voluntad de la misma Unión, y Brigitte Baptiste, transgénero y rectora de la Universidad EAN.

En la página oficial del Gobierno Nacional se expone una serie de motivaciones ideológicas, verdades a medias y mentiras para “justificar” esa cátedra: “Teniendo en cuenta que el machismo es una creación social y cultural, variadas experiencias internacionales demuestran que hombre y mujeres pueden desaprender el machismo mediante procesos de desensibilización y formación que permitan detectarlo, hacer conciencia de cómo se construye, reflexionar críticamente sobre sus efectos, reconocer los beneficios de dejarlo atrás e implementar acciones concretas de cambio en la vida cotidiana”. Ideología pura obsoleta.

Como puede apreciarse, es una reproducción de las teorías de Judith Butler, la filósofa norteamericana lesbiana y marxista, en su libro El género en disputa, que es como la biblia de la izquierda y el soporte de la intromisión del perverso enfoque de género en Argentina, Perú, España y Colombia. Para destruir el capitalismo es necesario destruir la familia y su heterosexualidad.

Ese texto se publicó por primera vez en 1990, antes de que las investigaciones genéticas, epigenéticas y cognitivas confirmaran el engaño que tales planteamientos conllevan. A los ingenuos 185 estudiantes de esa primera promoción los estafaron con la complicidad del Gobierno y les lavaron el cerebro porque nunca les hablaron de ciencia. Recordemos que, por este tipo de cátedras a la amiga de Gustavo Petro, Luciana Candahia, le cancelaran el contrato como docente en la Universidad Javeriana.

El marxismo, como el psicoanálisis, parte del mito de la tabla rasa, según el cual la sociedad inscribe en la mente limpia del individuo desde el nacimiento ciertos conceptos o comportamientos, como el machismo y la orientación sexual, sin ningún condicionante biológico. Recuerdo una de mis columnas sobre la forma como Butler y la izquierda tratan de explicar la determinación cultural exclusiva del género mediante las locuciones performativas. ¡Falacias!

Ante esta ingenuidad del Gobierno y el abuso de los marxistas cobran trascendencia las investigaciones científicas recientes sobre el mito del yo. No Soy yo quien actúa o quien es machista. “Mi” conducta es el resultado de mis relatos, de la cultura, siempre condicionada por mis genes y mi cerebro. ENDEMA adoctrina. No es una institución seria. Tal como sucedió con el expresidente Santos, este Gobierno desconoce el problema del enfoque de género, algo comprensible pero inaceptable. Recomiendo el libro del Dr. Rodolfo Llinás sobre el mito del yo, en su segunda edición, para ratificar lo expuesto.

martes, 2 de febrero de 2021

¿Angélica contra Claudia?


Un documento excepcional para comprender un poco ese bodrio de la política nacional es la entrevista que la revista Semana realizó en su última entrega a la senadora por la Alianza Verde (AV), Angélica Lozano. Es una declaración de principios perfectamente compatibles con la decencia y la democracia que está en evidente oposición a lo que ha sido hasta ahora la actitud de toda la izquierda, de su Partido y, en especial, del comportamiento agresivo y sectario de su señora, la alcaldesa.

Comienza diciendo que van a vacunarse contra los extremos, como si su partido y otros de izquierda invitados a un pacto contra Uribe militaran en el centro. Luego, cuando se le pregunta por el calificativo que le dio a Gustavo Petro de ser “una mala persona”, dice que lo apoyaron por “convicción de país” (sic) en la segunda vuelta, pero le reprocha por opinar que los gobiernos de los Verdes son “lo peor”. ¿Cómo puede haber tantas contradicciones en una declaración tan breve?

“Le puedo decir que la AV nunca ha ejercido una oposición destructiva y obstructora”, asegura Angélica, cuando la izquierda toda no ha hecho otra cosa contra los proyectos y programas del Gobierno: con sesgos ideológicos rechazan el uso del Glifosato para la erradicación de cultivos ilícitos; rechazan sin argumentos científicos el fracking; en el Congreso piden la cabeza de un ministro cada mes.  Respaldan a ultranza la barbarie del Acuerdo de paz sin aceptar la modificación de la JEP inútil o del perverso enfoque de género que la mitad de los colombianos rechazamos en el plebiscito.

Buscan legalizar aborto y la pedofilia, conforme a los parámetros fijados por el marxismo internacional y como vienen haciendo Unidas Podemos en España o el peronismo en Argentina; su objetivo último es destruir la organización familiar e imponer la ideología de la comunidad LGBTI+, como se insinuó en el discurso de posesión de la alcaldesa y se ratificó en la defensa de las cartillas de la Parody y la ONU en el Congreso. ¿Eso es el “centro”?

Luego afirma contra toda evidencia: “La mayoría de las ciudadanías quiere vacunarse contra los extremismos”. ¡Qué tal! Después de polarizar al país aprovechando su capacidad para sembrar terror y mentir, de culpar al Gobierno y al Centro Democrático de todos los males del país, pero, sobre todo, de contar con el control de universidades y colegios públicos en su campaña de adoctrinamiento político de tal forma que más del 80 por ciento de nuestros jóvenes prefieren una dictadura a una democracia, ¿a qué juegan los Verdes? ¿Por qué cambian su discurso y se disfrazan de demócratas?

Finalmente, dice que su partido busca el diálogo con TODOS los actores. Cuestiona el narcisismo de sus 40 precandidatos. Ángela María Robledo y Sergio Fajardo son buenos candidatos, pero los descarta. La estrategia ya no es la lucha contra la corrupción; es aparecer como moderados de centro para engañar otra vez.