En 1985 prestaba mis servicios médicos al Seguro Social en la
clínica Pío XII. En una cartilla del Ejército apareció un fotografía y reseña
de uno de los médicos compañeros de trabajo buscado por pertenecer al comando
del EPL, Ejército Popular de Liberación. Lo sorpresa fue enorme porque el Doctor
siempre ha sido un ser humano especial, comparable al bonachón de José Mujica o
a un cura de pueblo, siempre amable, sencillo, dispuesto a prestar un servicio
a quien se lo solicitara.
El año anterior, el EPL había suscrito un documento de paz
con el presidente Belisario Betancur. Como nos recuerda Enrique Santos
Calderón, en la comisión de paz participaron él mismo, John Agudelo Ríos y la
exguerrillera y escritora Laura Restrepo, entre otros. Santos no cuenta en su
libro, El país que me tocó, que ese preacuerdo fue utilizado por esa guerrilla
para reorganizarse, hacer reclutamientos y organizar nuevos frentes. El EPL se
burló del poeta de Amagá.
El EPL suscribió en 1991 un verdadero acuerdo de paz y
conformó el movimiento Esperanza, Paz y Libertad. Se desmovilizaron 2.556
combatientes. En los años siguientes, las Farc-Ep asesinaron a unos 200 exguerrilleros
del EPL con la colaboración de sus milicias urbanas, según un informe de HRW. El
genocidio realizado por las Farc se extendió a sus camaradas marxistas del MOIR,
del actual senador Robledo, entre otras razones porque no respaldaban la lucha
armada como estrategia para la toma del poder.
Sobra señalar que el acuerdo con el EPL no fue una entrega
descarada de los intereses de la Nación como sería el acuerdo con las Farc en
el 2016. Aunque Judith Butler ya había escrito su texto fundamental sobre el
enfoque de género marxista, de eso no se dijo nada; no hubo Reforma Rural para
engañar a los campesinos con una pedazo de tierra y para fortalecer a la guerrilla en las zonas
rurales que habían controlado; no se creó una inútil y costosa JEP, como
tampoco comisiones de la verdad o centros de memoria histórica para convertir la
ideología marxista en nuestra verdad y en nuestra historia; simplemente, el EPL
se acogió a las condiciones de la democracia porque el presidente César Gaviria
Trujillo no estaba buscando el botín del Nobel de Paz.
Veamos una rápida relación de lo que ocurría en por esos años
en el Mundo. El Partido Comunista Chino, después del fracaso repetido en sus
planes de desarrollo, el Gran Salto Adelante y la Revolución Cultural de Mao
Zedong, decidió imponer el capitalismo como nuevo sistema económico. Los
resultados espectaculares están a la vista. En la URSS, el joven Putin era un burócrata de
la KGB en la mal llamada República Democrática Alemana. Allí lo sorprendió la
caída del Muro de Berlín en 1989. Sería el presidente de Rusia desde el año 2.000.
Mi amigo guerrillero del ISS logró refugiarse en España.
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