miércoles, 9 de septiembre de 2020

LOS SONDEOS DE OPINIÓN


En una encuesta publicada hace pocos días se preguntó la opinión de los colombianos sobre el manejo que el Gobierno le ha dado a la pandemia. Al margen de la respuesta, preguntas como esa se parecen a los numerales que todos los días algunas cadenas radiales ponen a consideración de sus oyentes, porque revelan las torcidas intenciones de quienes los hacen. Aunque traten de disimularlos, sus objetivos son claramente sectarios y políticos para estimular la polarización de los colombianos y, por lo general, para desacreditar al Gobierno nacional.
En cuanto a la encuesta o sondeo, la pregunta misma sobre el manejo de la pandemia genera muchas inquietudes debido a las numerosas variables que implica y al nivel de formación académica que se requiere para responder. ¿Se preguntó al encuestado si tenía algún título universitario en epidemiología o economía? Si no fue así, que es lo más probable, ese tipo de sondeos están llenos de mala fe y deberían ser reglamentados por el Estado porque de seguir así, el próximo encuentro en nuestra guerra ideológica será con armas.
¿Se indagó al encuestado sobre el tipo de información que recibe? ¿Ha leído algún libro sobre el tema, qué noticiero ve habitualmente o solo se informa por las redes o por lo que comentan sus amigos y familiares? ¿Cuántos grados cursó en el colegio, fue a la universidad o tiene un título académico? Si no se tienen en cuenta estas variables culturales como el nivel económico o la militancia política de los encuestados, el estudio no tiene ningún valor y, más bien, busca objetivos políticos turbios y crear caos. 
No es lo mismo el manejo de la pandemia en todo el país. Muchos municipios tienen como referente las órdenes y orientaciones del presidente de la República; pero las principales ciudades, como Bogotá, Medellín, Cali y Santa Marta, entre otras, tienen gobernantes que buscan imponer su propia ideología de izquierda antes que los criterios de los expertos que asesoran a Duque.
El caso de Bogotá es el más dramático porque la alcaldesa busca contrariar al presidente en todo e imponer sus ideas, aunque hagan daño a la economía. De hecho, el desempleo aumentó el 26 por ciento en la Capital, seis puntos por encima al promedio nacional. Por tanto, la pregunta es tendenciosa porque busca responsabilizar al partido de gobierno cuando en realidad las ciudades con más casos de la Covid-19 tienen alcaldes de izquierda. La cuarentena es usada como arma política para crear caos, generar desempleo y quebrar pequeñas empresas.
Las malas intenciones encubiertas en los numerales propuestos a la opinión publica cada mañana en alguna cadena radial, con una respuesta implícita o sugerida con total desfachatez, así como las semanales encuestas de opinión en las que tienen más aprobación en la comunidad los guerrilleros terroristas que un expresidente, ratifican que estamos perdiendo la lucha por la democracia. Los medios y las encuestadoras no son inocentes.

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