viernes, 30 de noviembre de 2018

EL GRAN OTRO




En la secundaria, un sacerdote nos enseñó que toda relación amorosa se daba entre tres personas, lo que en un contexto religioso significaba que el tercero era el mismo Dios.  Sin embargo, en una visión contemporánea ese tercero tiene ciertas características que no solo se refieren a Dios. El propósito de esta nota es profundizar de una manera sencilla lo que aparentemente es muy complicado. ¿Quién o qué es ese gran Otro?

Para quien ha sido padre, madre o abuelo es fácil entender este asunto si alguna vez ha observado con cuidado la forma como el bebé aprende a hablar o, lo que es igual, cómo ingresa al orden o al campo del lenguaje.  Imaginemos que el lenguaje, más que un medio de comunicación es una casa o una dimensión a la que ingresamos con dificultad, un mundo virtual como el internet.

Hablar es aceptar y regirnos por una serie de normas gramaticales y semánticas (relacionadas con el significado de las palabras). Corregimos al niño en la construcción de las frases y le imponemos el significado de las palabras establecido por nuestra cultura. En general, las palabras como “democracia”, “Dios”, “libertad” y cualquiera otra tiene un significado distinto en Colombia, Venezuela, Irak o la India; pero el niño debe aceptarlas sin derecho a protestar para ser aceptado en la comunidad a la que acaba de llegar. Más que una casa el lenguaje es una cárcel, como lo llamó un filósofo.

Como las palabras son representación o símbolos de las cosas, aprender a hablar es ingresar al mundo simbólico o de los signos. Esa casa o cárcel es un mundo nuevo que el niño no tenía y que los animales tampoco tienen al menos en la forma como se da entre los humanos. El hombre es un animal simbólico capaz de remplazar las cosas por símbolos o palabras; vivimos en el mundo virtual de las palabras, no en el mundo “real”.

Esa es la razón por la cual, si un bebé de menos de 9 meses es sacado del contacto humano, como puede ser en un accidente aéreo en la selva, y es criado por una manada de simios, nunca aprenderá a hablar, no ingresará al mundo simbólico, no será atraído sexualmente por un humano y será como un animalito. De estos casos, conocidos como “los niños de los lobos”, hay más de 70 casos reportados en todo el mundo.

Ahora, ese mundo simbólico, el lenguaje, esa estructura a la que ingresamos y nos domina o controla ha sido llamada el gran Otro. Y ese gran Otro puede tomar la forma de una persona imaginaria o de una cosa o de una ideología. Ese gran Otro me da identidad, da sentido a mi vida y me promete ser parte de un plan maravilloso muy superior a mí. Es Dios, para unos; la raza, la nación, el partido, el medio ambiente, el animalismo, el fútbol, etc. para otros.

lunes, 26 de noviembre de 2018

MISIONEROS Y CIENTÍFICOS



Una perspectiva para analizar la violenta pelea que se viene presentando en Colombia a través de los medios y las redes sociales podemos encontrarla en la vieja discusión en torno a la ciencia, esto es, entre razón y fe, ciencia e ideología, misioneros y científicos, ilustración y romanticismo.

El pensamiento mágico dominó el mundo occidental hasta muy entrada la edad media cuando un clérigo inglés, Robert Grosseteste, muerto en 1253, inventó o planteó claramente el método científico.  Como la iglesia tenía en Europa el monopolio de los libros o la cultura, las primeras reacciones contra la fe o el primitivismo cristiano aparecieron entre los mismos sacerdotes, motivo por la cual algunos de ellos terminaron en la hoguera.

Con la aparición de la imprenta en el siglo XV, la Reforma luterana en el XVI, los primeros grandes avances de la ciencia, la ilustración y la revolución industrial, la confrontación entre civilización y barbarie se tornó más fuerte, especialmente cuando en Inglaterra y Prusia (la Alemania actual) apareció el romanticismo como una respuesta a la revolución burguesa de la razón y de la democracia. En el mundo contemporáneo se mantiene ese pugna como un enfrentamiento entre la ciencia y las ideologías, sobre todo en países mal educados como el nuestro, pero que también se da en el primer mundo desarrollado. 

Google y las redes están llenas de basura que sin fundamento atacan los cultivos transgénicos; en las consultas sobre minería en Colombia predomina la visión romántica de la izquierda que genera desempleo y miseria pero que no toca la minería ilegal; cuando se publican cartas abiertas de intelectuales, por lo general las firman poetas, artistas o literatos sin formación científica para impulsar consignas ideológicas; en las discusiones sobre los acuerdos de paz y la corrupción son más los planteamientos fáciles sin mayor soporte en las verdades económicas y políticas de la nación; muchas de las leyes aprobadas por el Congreso misionero terminan siendo inútiles o generando más daños que beneficios porque la ciencia no es convocada en las discusiones.


viernes, 16 de noviembre de 2018

Iván Tabares Marín: LOS ESTUDIANTES CONTRA LA PAZ

Iván Tabares Marín: LOS ESTUDIANTES CONTRA LA PAZ: En un comentario sobre la reforma rural integral (RRI) de los acuerdos de paz utilicé el concepto de la suma igual a cero para ref...

LOS ESTUDIANTES CONTRA LA PAZ





En un comentario sobre la reforma rural integral (RRI) de los acuerdos de paz utilicé el concepto de la suma igual a cero para referirme a la propiedad de la tierra. Como la cantidad de tierra disponible para repartir entre los campesinos es limitada, da lo mismo que las parcelas las posea uno u otro porque llegará un momento en que ya no habrá más para repartir y, por otro lado, la escritura de la propiedad por sí misma no resolverá el problema del campesino y, mucho menos, del resto del país.

Mucha razón tenía Gustavo Petro cuando afirmaba que a las FARC no les interesaban las elecciones ni las curules en el Congreso, pero sí el poder que había logrado en el campo colombiano. Los acuerdos de paz garantizan ese poder en los próximos años, aunque el Estado no cumpla con lo prometido. Pero si intenta cumplir, de todas maneras, el problema para la seguridad económica y política de la Nación va a ser inmanejable.

Para los muy pocos colombianos que leímos los acuerdos, fueron desconcertantes el carácter constitucional de los mismos y la obligación que tienen los próximos gobiernos de incluir los acuerdos en los planes de desarrollo, léase bien, con carácter prioritario (1.2.3). Eso significa que los nueve planes nacionales para el desarrollo rural deben ser financiados antes de establecer las inversiones para educación, salud, subsidios, empleo de las mayorías colombianas urbanas. El movimiento estudiantil es un atentado contra los acuerdos de paz (el presupuesto nacional también es una suma igual a cero: una partida se le da a la U o se da a la RRI o a la justicia, etc.)

Pero lo peor no es eso. Con los acuerdos estamos dando marcha atrás en la historia y el proceso lógico del desarrollo. Para explicarlo debemos recordar el cambio social, poblacional y económico que vivieron los países del primer mundo o desarrollados en la postguerra, después de 1950 y que hizo que los campesinos o la población rural desapareciera casi en su totalidad.  La agricultura se tecnificó, se crearon numerosas universidades y la educación se convirtió en un derecho universal. Los campesinos migraron a las ciudades ingresaron a la Sorbona, aprendieron a formar barricadas y a tirar piedras en nombre de la revolución proletaria cuando se habían aburguesado.

En otras palabras, la agricultura moderna, para que sea eficiente y competitiva, implica enormes inversiones, grandes extensiones de tierra, mucha tecnología de punta y muy pocos trabajadores. Lo menos indicado que puede hacer un país para aumentar la riqueza y lograr bienestar para todos es “amarrar” al campesino a una hectárea, una vaca y una choza en lo más profundo de los llanos o las selvas amazónicas.
Pare entender de economía debo consultar a un economista; los asesores de Santos en los acuerdos fueron un abogado, un filósofo y varios politólogos

jueves, 15 de noviembre de 2018

SOCIALISMO CON ROSTRO HUMANO




Volvamos a los años sesenta del siglo pasado y tratemos de encontrar en ese tiempo los antecedentes de la situación actual de nuestra patria. Hagamos, para ello, una composición de tiempo y lugar y recordemos que en 1945 había terminado la Segunda Guerra Mundial, que Alemania nazi había sido derrotada gracias a la intervención de los Estados Unidos de Norteamérica y al ataque, por el flanco oriental, de Rusia, gobernada desde 1924 por el tenebroso Stalin.

Cuando después de la muerte de Stalin en 1954 se denunciaron sus errores y los millones de seres humanos muertos durante su dictadura, los ideólogos consideraron los escritos de Marx, los de su madurez, como supuesta causa de las fallas del sistema comunista y decidieron revisar sus escritos de juventud, más idealistas. De esa visión nació el concepto de una tercera vía o del socialismo con rostro humano, respetuoso con las libertades individuales y las metas colectivas.

El control imperial de Rusia no permitió que esas expresiones revisionistas del dogma marxista se intentaran en Europa del este y, por ello, el 21 de agosto de 1968 Checoslovaquia fue invadida por una fuerza descomunal de tanques, aviones y soldados, tal como lo hicieron en otros países comunistas que intentaban liberarse en aquellos años.

Ante el fracaso total del régimen comunistas en casi todo el mundo, con las excepciones de Cuba y Corea del Norte, la izquierda aceptó su derrota, descartó la guerra de guerrillas como mecanismo para la toma del poder y decidió modificar su ideología, participar en elecciones y tratar de adaptarse al régimen democrático y capitalista: un socialismo con rostro humano. De todos modos, en las mentes de los intelectuales revolucionarios quedaron rezagos de la vieja ideología y la intención, más o menos tácita, de volver a las mañas de Stalin o del Gran Timonel chino.

América Latina ha sido el laboratorio de ensayo del nuevo socialismo que en Venezuela se disfrazó de Bolivariano y aquí se llama “Colombia humana”. Las demandas enormes de países como China elevaron los precios de materias primas como el petróleo y el carbón, circunstancia que, unida a la falta de credibilidad de los partidos tradicionales, permitió los 15 minutos de “éxito” de Chávez, Lula da Silva y Correa, entre otros. La bonanza de las materias primas permite a los neomarxistas crear subsidios para todo, de una manera más radical a como lo hicieron Uribe Vélez y Juan Manuel Santos.

Eso significa que, en circunstancias como las actuales, un gobierno de la izquierda no tendría nada para repartir. Es decir, la posibilidad de que la izquierda tenga “éxito”, en una eventual presidencia de Petro en el 2022, depende de que a Duque le vaya bien. También tendría una buena opción la izquierda si se aplica el fracking sostenible, al que se oponen los mamertos porque Claudia López sabe más que todos los geólogos del país.

domingo, 4 de noviembre de 2018

EL OTRO



Desde muy joven me inicié en el mundo de los libros y pronto asumí como estrategia intelectual la investigación de las opiniones contrarias al texto que estaba leyendo. No puedo entender a los materialistas si no conozco las tesis de los idealistas, a Marx sin estudiar a Smith, al cristiano sin oír al hereje; no se puede entender a Dios sin tener al menos algunas opiniones del demonio. Tratar de entender al Otro fue la base de mis estudios.  Para ratificar ese método he tenido la satisfacción de encontrar grandes pensadores actuales que me han enseñado el engaño de las “diferencias”.

Para comprender esto en las actuales condiciones de Colombia los invito a pensar en la ideología de quien ha sido llamado “el anticristo” por algunos creyentes: Adolfo Hitler.  En su análisis, los partidos convencionales, distintos al comunista, les faltaba el fanatismo religioso o la fe ciega que también se encontraba en el cristianismo y en el fascismo italiano. Por eso se propuso darle este toque religioso al partido Nazi.

En nuestro caso colombiano o latinoamericano la situación es similar. Esa forma de nueva religión laica o sin Dios constituye el aspecto encantador de la izquierda para los jóvenes, la comunidad LGBTI, el movimientos feminista, campesino, ecológico y alternativo. El discurso elemental, fácil de entender, cargado de resentimiento, que siempre está señalando a los “culpables”, de aplicación inmediata y que promete un nuevo paraíso, identifica a la izquierda y a la derecha fascista o nazi con las religiones dogmáticas de la verdad única.

Los partidos tradicionales colombianos no ofrecen soluciones definitivas, carecen de fanatismo y no motivan las locas reacciones absolutistas y dogmáticas de los Verdes, Progresistas, Unión Patriótica y demás, fácilmente identificables con el heroísmo de la lucha de clases y la destrucción definitiva del Otro para lograr la paz y la libertad. Por eso, la izquierda encuentra en tales partidos tradicionales el chivo expiatorio que debe ser sacrificado en el altar del totalitarismo; “son ellos los malos, los corruptos, porque nosotros, el partido de Maduro, Evo, Stalin, Lula, Ortega y Mao, somos los limpios redentores dispuestos a dar la vida por los pobres”.

Ahora bien, lo que planteaba Hitler hace un siglo es la más moderna teoría del siglo XXI para explicar la evolución de la sociedad o los cambios políticos o religiosos. Si usted quiere ser un líder político o religioso debe inventarse un cuento convincente que copie el fanatismo de las religiones monoteístas o los partidos totalitarios. “Es la religión la que crea las civilizaciones” y no al contrario, nos dice el materialista Michel Onfray. Millares de estudiantes adolescentes lo seguirán si lo logra; harán huelga de hambre y estarán dispuestos a dar la vida por su partido o secta.

Los mismos que llevaron a Lula Da Silva al poder, acaban de dar su voto a quien más se parece a Hitler en Latinoamérica.