miércoles, 28 de diciembre de 2016

YO ACUSO





En una de mis notas anteriores señalé que los falsos positivos hacen parte de la historia de nuestro “glorioso” Ejército nacional y que hace más de 30 años fueron denunciados por la ONG de los jesuitas conocida como el CINEP, Centro de Investigación de Educación Popular. Lo peor de esta tragedia es que entre los oficiales de la institución era conocido y tolerado ese procedimiento bárbaro para obtener medallas o vacaciones especiales, pero nunca lo denunciaron.  Los falsos positivos se publicaron durante el gobierno del presidente Uribe Vélez y desde entonces comenzaron a investigarse.  También había comentado que los acuerdos de paz se habían convertido en un canje de impunidades entre el Ejército y las FARC, según las declaraciones públicas del General Mora, negociador por el Gobierno.

Organizaciones de derechos humanos han denunciado que uno de los defectos más graves de los acuerdos de paz con las FARC es la descarada impunidad para los delitos atroces, asunto determinante en el rechazo mayoritario de los colombianos de esos acuerdos en el plebiscito del 2 de octubre.  Por eso, en una de las propuestas de los representantes del No, en particular del Centro Democrático, se buscaba corregir ese error, aunque las asociaciones de militares no la aceptaron por razones obvias.

Sin embargo, la propuesta fue acogida por la guerrilla en el sainete de dialogo para modificar los acuerdos después del plebiscito.  “Tan solo unas horas antes de que el nuevo acuerdo de paz se firmara y se enviara al Congreso para su refrendación, Santos decidió –unilateralmente- borrar una de las mejoras más importantes del texto. Eliminó un párrafo nuevo que ya había sido aprobado por las FARC, y con ello restableció lo que, en la práctica, es nada menos que una garantía de impunidad para los mandos del ejército.  Este beneficio de impunidad es tan flagrante que ni siquiera los comandantes de la guerrilla estuvieron dispuestos a aceptarlo para ellos mismos”.  (La cita es de un escrito de Vivanco y Wikinson, publicado por El Espectador del domingo 18 de diciembre del 2016 en la sección “columnista invitado”.  La negrilla no es del original)

Como consecuencia de la decisión unilateral del Presidente tanto los comandantes de las guerrillas como los oficiales del Ejército no responderán ante la JEP, Jurisdicción Especial para la Paz, por los delitos cometidos por guerrilleros rasos y soldados, respectivamente.  Los oficiales del Ejército, autores y cómplices de los falsos positivos, no serán juzgados, como lo había anotado el General Mora.

Son muchas las consecuencias que se pueden deducir de este episodio en la historia de la infamia colombiana.  Piénsese, por ejemplo, en la forma como se negociaron las modificaciones propuestas por los representantes del No.  Todo parece indicar que no hubo discusión y que simplemente se le presentaron a las FARC para que ellos decidieran arbitrariamente su aceptación o rechazo, cuando la puja debió de ser de tal condición que los diálogos podrían llegar a suspenderse si las guerrillas no cedían en un punto importante planteado por los ganadores del plebiscito.

No hay comentarios:

Publicar un comentario