lunes, 4 de enero de 2016

Todos somos autistas




La última versión cinematográfica del éxodo de los hebreos comienza con varias afirmaciones, todas falsas: los hechos comienzan en el año 1300 antes de Cristo con la batalla de Kadesh, cuando el pueblo elegido llevaba 400 años de esclavitud en Egipto y Moisés es considerado por el faraón como su hijo.  En realidad, Ramsés II (c. 1278-1212) enfrentó a los hititas en aquella batalla hacia el año 1275, es decir, unos tres años de tomar el trono; no  hay prueba histórica alguna sobre ese período de esclavitud, ya que la primera referencia que se conoce al pueblo de Israel es la estela de Merenptah, escrita para conmemorar el triunfo militar del faraón en tierras de Canaán hacia el año 1210 a. C.   Unos 400 antes de Ramsés II, entre los años 1663 y 1546 a. C., un pueblo de origen semita, los hicsos, dominó parte del territorio egipcio, ha sido confundido con los hebreos, adoraba al dios Baal y uno de sus reyes se llamaba Jacob.  Moisés no existió.

Los productores cinematográficos consideran que se pueden manipular los mitos religiosos con la introducción de algunos elementos históricos o con referencias a descubrimientos científicos que tratan de explicar los hechos extraordinarios como las plagas de Egipto, siempre con la intención de entretener y atraer a las mayorías de los fieles que no tienen mejor información al respecto.  Si uno de los principales errores de todas las religiones es su tendencia a considerar los mitos como hechos reales, el negocio del cine se fundamenta en adornar esos mitos con otros datos para asegurar la clientela.

De todo ello podemos concluir que todos somos autistas en alguna forma.  Recordemos que el autista piensa en imágenes y no tiene la capacidad mental de entender una metáfora o aforismo o mito si no es literalmente.  En la película de Temple Grandin, cuando la abuela le dice que ella se levanta con la gallo, la joven autista se la imagina cantando con el gallo sobre el techo de la vivienda a las 5 de la mañana.


El chiita que cree que el imán desaparecido regresará para restablecer la dinastía de Mahoma, como el cristiano que interpreta literalmente la “resurrección” de Jesús, confunden la metáfora con la realidad.  Esa es la razón de que los libros de la religión griega fuesen escritos por un poeta, Homero, en tanto que las escrituras judeocristianas fueron inspiradas por el mismo Dios.  Estudios científicos demuestran que internet aumenta nuestro autismo.

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