La
última versión cinematográfica del éxodo de los hebreos comienza con varias
afirmaciones, todas falsas: los hechos comienzan en el año 1300 antes de Cristo
con la batalla de Kadesh, cuando el pueblo elegido llevaba 400 años de
esclavitud en Egipto y Moisés es considerado por el faraón como su hijo. En realidad, Ramsés II (c. 1278-1212)
enfrentó a los hititas en aquella batalla hacia el año 1275, es decir, unos
tres años de tomar el trono; no hay
prueba histórica alguna sobre ese período de esclavitud, ya que la primera
referencia que se conoce al pueblo de Israel es la estela de Merenptah, escrita
para conmemorar el triunfo militar del faraón en tierras de Canaán hacia el año
1210 a. C. Unos 400 antes de Ramsés II,
entre los años 1663 y 1546 a. C., un pueblo de origen semita, los hicsos,
dominó parte del territorio egipcio, ha sido confundido con los hebreos,
adoraba al dios Baal y uno de sus reyes se llamaba Jacob. Moisés no existió.
Los
productores cinematográficos consideran que se pueden manipular los mitos
religiosos con la introducción de algunos elementos históricos o con
referencias a descubrimientos científicos que tratan de explicar los hechos
extraordinarios como las plagas de Egipto, siempre con la intención de
entretener y atraer a las mayorías de los fieles que no tienen mejor
información al respecto. Si uno de los
principales errores de todas las religiones es su tendencia a considerar los
mitos como hechos reales, el negocio del cine se fundamenta en adornar esos
mitos con otros datos para asegurar la clientela.
De
todo ello podemos concluir que todos somos autistas en alguna forma. Recordemos que el autista piensa en imágenes
y no tiene la capacidad mental de entender una metáfora o aforismo o mito si no
es literalmente. En la película de
Temple Grandin, cuando la abuela le dice que ella se levanta con la gallo, la
joven autista se la imagina cantando con el gallo sobre el techo de la vivienda
a las 5 de la mañana.
El
chiita que cree que el imán desaparecido regresará para restablecer la dinastía
de Mahoma, como el cristiano que interpreta literalmente la “resurrección” de
Jesús, confunden la metáfora con la realidad.
Esa es la razón de que los libros de la religión griega fuesen escritos
por un poeta, Homero, en tanto que las escrituras judeocristianas fueron
inspiradas por el mismo Dios. Estudios
científicos demuestran que internet aumenta nuestro autismo.
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