sábado, 23 de enero de 2016

Delirio





Cuando usted toma un taxi y el conductor le dice “Jesús te ama”, quizás pueda molestarle la soberbia o el sentimiento de superioridad contenido en esa frase.  “¿Qué se habrá creído este señor –podrá pensar usted- para creer que Dios ha puesto sus ojos en él y lo ha  convertido en portador del mensaje de salvación?” Esa sensación suya se parece mucho a la que tuvieron los romanos en el año 63 antes de Cristo cuando Pompeyo el Grande tomó Jerusalén y escuchó el discurso de los sacerdotes judíos.   

¿Qué hace que un personaje anónimo, pobre, inculto o insignificante en las convenciones de nuestra sociedad empiece de un momento a otro a presumir de inspirado, todopoderoso, genial, hijo de Dios y trate a los demás como descarriados, miserables o ciegos que todavía no han visto la luz?  Tal vez ese conductor de taxi esté loco, podría pensar usted, como los judíos hace dos mil años consideraban a los seguidores de un crucificado.

El buen hombre del taxi, que más parece un esclavo por las condiciones de su trabajo, quizá no habla sino que es hablado por otro; es como un muñeco de ventrílocuo que repite el archivo gravado por alguien en su cerebro.  No es él quien habla; es el pastor o la comunidad cristiana de su barrio quien se expresa por medio de sus labios.  Ese mensaje o paradigma que flota en su iglesia ha tomado posesión, como un espíritu maligno, del imaginario del conductor.

Por primera vez en la vida él piensa con gran emoción que es “alguien”, un sujeto, una persona.  Es ajeno a sí mismo; está alienado en una doctrina, en una palabra, en un significante, en un rol.  Se montó en un drama y está convencido de que la puesta en escena es real y que su libreto es toda la verdad que necesitaba.  Delira.  Está paranoico.

Mas su condición no es excepcional.  Todos venimos a este valle de lágrimas a representar un personaje de telenovela barata, a protagonizar un papel escrito por otros.   Este fenómeno es lo que los psicoanalistas llaman la “primacía del significante” o del libreto.  Ese significante, palabra o libreto dado nos permite ser  personas o sujetos; sin un mediocre rol no somos nada.  Por eso nos emocionamos y salimos como locos a repetir el dictado. 

Pues bien, la noticia es esta: ya no somos sujeto, yo, alma o persona.  Ahora soy solo cuerpo.



miércoles, 20 de enero de 2016

Freud o el ocaso de un ídolo



Aunque palabras como “edipo”, “inconsciente”, “superyó”, “libido” o “madre simbólica” nada o casi nada significan para la mayoría de los ciudadanos, constituyen elementos básicos de la Teoría Psicoanalítica, propuesta en los primeros cuarenta años del siglo pasado por Sigmund Freud, cuya influencia en el campo de las humanidades no tiene discusión, en particular después de su revisión y modernización, en un enfoque lingüístico o estructural, por grandes pensadores como el médico y filósofo Jacques Lacan (1901-1981) o el profesor turco Cornelio Castoriadis (1922- 1997).  En nuestro país, Estanislao Zuleta (1935-1990) fue uno de los principales divulgadores del Psicoanálisis en la versión lacaniana. 

El aporte freudiano al estudio del comportamiento humano puede simplificarse diciendo que demostró el condicionamiento cultural o emocional del mismo, más allá de los determinantes biológicos, sobre los que siempre se ha fundado la Psiquiatría o la Medicina.  Un ejemplo nos puede aclarar el asunto.  Antes del descubrimiento del Sildenafil o Viagra, se pensaba que la mayor parte de los trastornos sexuales, como la disfunción eréctil, se debían a factores psicológicos o no biológicos.  Como ese medicamento benefició a la mayoría de los hombres con ese problema, hoy se acepta que el condicionante físico y orgánico es más importante de lo que creímos, a pesar de que la respuesta al Sildenafil no significa necesariamente que la causa de la disfunción sea biológica.

El Psicoanálisis postula que hay enfermedades emocionales que se curan hablando, es decir, asociando libremente las palabras que primero se nos vienen a la cabeza en presencia de un analista sin necesidad de recurrir a medicamentos.  Durante el último siglo ese tratamiento ha funcionado para millones de pacientes en todo el mundo, como lo demuestran estadísticas y estudios científicamente controlados.  No obstante, vienen apareciendo en los últimos años investigaciones que cuestionan a Freud por haber plagiado sus teorías, mentido en los resultados de su tratamiento y proyectado en sus análisis los propios conflictos emocionales.

Si la Antropología había demostrado la universalidad del tabú del incesto, esa norma inconsciente que lleva a los machos de la especie humana a buscar para reproducirse una hembra distinta a su madre y sus hermanas, Freud quiso demostrar que en el desarrollo del crío humano ese tabú actúa a través de una estructura o complejo, padre-madre-hijo, llamado complejo de Edipo.  Ese nombre viene de la tragedia escrita por Sófocles en el siglo V antes de Cristo, en la que el pobre Edipo termina, sin saberlo, casado con su propia madre y asesinando a su padre.  Ese cuento es una metáfora, “el sueño de Freud”, como diría Lacan, pero explica, como ninguna otra  teoría, la aparición del sujeto, de la consciencia de sí, en el niño, como lo demuestran los numerosos casos de los “niños lobos”, esos niños que accidentalmente, antes de hablar, pierden el contacto con sus familia para ser criados en la selva  por una manada de animales, por lo que su proceso de humanización queda frustrado.  Tales niños no hablan, no tienen conciencia de sí y no se  tienen sexualidad como los niños humanos normales. Sin una madre o sin una persona que desempeñe esa función (madre simbólica) no hay conciencia de sí, no hay humanización del bebé.  Hace pocos años se publicó el libro del filósofo francés Michel Onfray, titulado “Freud. El Crepúsculo de un Ídolo”, con un ataque demoledor contra Freud y sus teorías.  Esperamos la respuesta de los psicoanalistas.  El debate promete ser espectacular.

El asunto de los condicionantes biológicos y/o culturales (simbólicos e imaginarios) del comportamiento humano cobra actualidad con el lanzamiento del “viagra rosa” o femenino, que apenas sí supera el efecto placebo.  ¿Un negocio más?



viernes, 15 de enero de 2016

Impuesto a las pensiones



En el intento desesperado del Gobierno Nacional por financiar el posacuerdo de La Habana, por mantener la cantidad enorme de subsidios populistas y, en general, por sostener su gasto desmedido, cuando el precio del petróleo no le permite los abusos del pasado, se proyecta una reforma tributaria que afectará las pensiones.  Esta vez no se recurrirá al referendo, como en el mandato de Álvaro Uribe Vélez, sino que se buscará el fácil mecanismo de una ley del Congreso o de la Unidad Nacional, siempre dispuesta a negociar con el Ejecutivo el futuro de los colombianos a cambio de una buena dosis de “mermelada”.

Cuando se discutía el referendo del Dr. Uribe, propuse a  través de internet un mecanismo alternativo para definir el porcentaje que cada pensionado debía pagar de impuesto.  Como solo las pensiones altas de más de dos salarios mínimos serían las afectadas, se trataba de someter a todas estas a un análisis para comparar el monto de la misma con los aportes al sistema durante toda la vida laboral.  Para una adecuada proporcionalidad entre los aportes y la mesada no  habría impuesto. En cambio, todas aquellas pensiones privilegiadas por una convención colectiva o por una ley y en las que no existiese esa justa proporcionalidad serían gravadas.

Por ejemplo, si un ciudadano había aportado al sistema sobre la base de dos salarios mínimos y en el último  año anterior al retiro obtuvo una curul en el Congreso que le permitía disfrutar de una pensión superior a los 20 millones de pesos, se le aplicaría el máximo impuesto en porcentaje.  Al contrario, quien laboró más de veinte años en el Congreso y allí obtuvo la pensión, no pagaría impuesto alguno.

Entre las personalidades que conocieron mi propuesta solo el entonces senador Antonio Navarro Wolff mostró interés y de hecho me pidió ampliación de la propuesta, a lo que accedí con gusto.  Sin embargo, me pareció que por pertenecer entonces al PDA, el senador no encontraría apoyo para una salida como esa pues los sindicatos son el soporte electoral de ese partido.  La jubilación sin el requisito de la edad, la que logran los jueces con el salario más alto del último año inflado con viáticos, las de Ecopetrol, Banco de la república, entre otros, serían también afectadas con el impuesto si no tienen la proporcionalidad señalada.

Si millones de colombianos le jugaron limpio al sistema de seguridad social, no es justo que los asimilen con quienes le hicieron trampa a la Ley o fueron privilegiados por una convención colectiva de trabajo. 

miércoles, 6 de enero de 2016

Todo está en internet




La señora del aseo de mi edificio no podía explicarse que esa caneca de la basura estuviese llena de libros “casi nuevos”.  El celador que pasaba por allí trató de tranquilizarla: “lo que pasa, María, es que los libros ya no valen nada”.  Y agregó con el mejor tono ceremonioso de que fue capaz: “todo está en internet”.  El hombre, que muy probablemente no había leído un solo libro en su vida, resumía a su manera uno de los mitos que, con muchos otros, empieza a ser  desvirtuado por serias investigaciones en todo el mundo.

Google, un engaño continuo.  El exrector de la Universidad Nacional, Moisés Wasserman,  denunció hace pocos meses las falsas informaciones que se repiten en las páginas de Google.  Si algún fanático de la religión ecológica, por ejemplo, publica alguna mentira contra los cultivos transgénicos, es rápidamente repetido por algunos de sus colegas para llenar muchas páginas.  Hay fanáticos veganos, animalistas, musulmanes, cristianos, ambientalistas, alternativos, comunistas y de otras sectas dispuestos a repetir en Google las falacias que mejor se acomoden a su credo.

Las redes no son tan grandes.  Otra investigación mostró que los amigos de Facebook y otras redes sociales son grupos de la misma localidad o municipio y, a veces, hasta del mismo barrio, partido político o secta religiosa que no hacen más que repetirse su propias mentiras o convicciones: un diálogo de yo conmigo.  Si alguien no piensa como yo, lo bloqueo.

“Con internet y los usos tecnológicos de la información, los inteligentes se vuelven más inteligentes; los de baja inteligencia, los menos cultos, se tornan más tontos”, según un estudio comentado por Umberto Eco y que generó gran escándalo.  Esa es una conclusión muy lógica que se repite con la televisión, la radio o cualquier otro medio.  Internet es como una gran ciudad con bibliotecas, cines pornográficos, iglesias, sedes de Estado Islámico, páginas de las FARC, etc., y usted escoge a cuál ingresa.  Los incultos, por lo general, no van a las bibliotecas…

Mas la cultura no está en internet; está en nuestro cerebro.  Según la opinión generalizada, no tiene sentido conservar un libro físico si cualquier información o dato que yo necesito, lo encuentro en segundos.  Sin embargo, es la información que yo poseo o la estructura mental que he logrado con el estudio lo que me permite distinguir las fuentes o hacer el análisis de lo que leo o miro.  


lunes, 4 de enero de 2016

Todos somos autistas




La última versión cinematográfica del éxodo de los hebreos comienza con varias afirmaciones, todas falsas: los hechos comienzan en el año 1300 antes de Cristo con la batalla de Kadesh, cuando el pueblo elegido llevaba 400 años de esclavitud en Egipto y Moisés es considerado por el faraón como su hijo.  En realidad, Ramsés II (c. 1278-1212) enfrentó a los hititas en aquella batalla hacia el año 1275, es decir, unos tres años de tomar el trono; no  hay prueba histórica alguna sobre ese período de esclavitud, ya que la primera referencia que se conoce al pueblo de Israel es la estela de Merenptah, escrita para conmemorar el triunfo militar del faraón en tierras de Canaán hacia el año 1210 a. C.   Unos 400 antes de Ramsés II, entre los años 1663 y 1546 a. C., un pueblo de origen semita, los hicsos, dominó parte del territorio egipcio, ha sido confundido con los hebreos, adoraba al dios Baal y uno de sus reyes se llamaba Jacob.  Moisés no existió.

Los productores cinematográficos consideran que se pueden manipular los mitos religiosos con la introducción de algunos elementos históricos o con referencias a descubrimientos científicos que tratan de explicar los hechos extraordinarios como las plagas de Egipto, siempre con la intención de entretener y atraer a las mayorías de los fieles que no tienen mejor información al respecto.  Si uno de los principales errores de todas las religiones es su tendencia a considerar los mitos como hechos reales, el negocio del cine se fundamenta en adornar esos mitos con otros datos para asegurar la clientela.

De todo ello podemos concluir que todos somos autistas en alguna forma.  Recordemos que el autista piensa en imágenes y no tiene la capacidad mental de entender una metáfora o aforismo o mito si no es literalmente.  En la película de Temple Grandin, cuando la abuela le dice que ella se levanta con la gallo, la joven autista se la imagina cantando con el gallo sobre el techo de la vivienda a las 5 de la mañana.


El chiita que cree que el imán desaparecido regresará para restablecer la dinastía de Mahoma, como el cristiano que interpreta literalmente la “resurrección” de Jesús, confunden la metáfora con la realidad.  Esa es la razón de que los libros de la religión griega fuesen escritos por un poeta, Homero, en tanto que las escrituras judeocristianas fueron inspiradas por el mismo Dios.  Estudios científicos demuestran que internet aumenta nuestro autismo.

domingo, 3 de enero de 2016

¿Qué es el alma?





Cuando era apenas un adolescente leí algunos de los Diálogos de Platón y me sorprendió  que las teorías allí propuestas sobre el alma fueran similares a las  enseñadas en las aulas escolares y que todo el mundo las aceptara como verdaderas.  Me parecía inconcebible que después de 24 siglos de progresos científicos no tuviéramos una mejor explicación del comportamiento humano que la mitología  tomada por el filósofo de las religiones mistéricas de ese entonces. Con el tiempo aprendí que en la otra religión griega, la homérica, la que aparece en la Ilíada y en la Odisea -la de Zeus, Hades y Atenea- no existía esa visión del alma como un elemento espiritual que reencarna, que es responsable ante los dioses y se separa del cuerpo en el momento de la muerte.

Mi sorpresa fue mayor cuando me di cuenta de que tal concepto del alma no existía tampoco en la versión inicial de la religión judía, es decir, en la primera parte de nuestra Biblia, en el período comprendido entre el tiempo de los patriarcas y el exilio babilónico, entre aproximadamente el año 2000 y el  586 antes de cristo.  Nuestros antepasados en materia religiosa no se imaginaban que después de esta vida existiera otra; para ellos solo interesaba un pedazo de tierra para vivir que, según las fantasías propuestas por los sacerdotes, Yahvé les había prometido.  Para ellos, como para el pensamiento reflejado en  los textos de Homero, después de la muerte, todos, buenos y malos, íbamos un mundo subterráneo pero sin juicio previo. 

En la religión egipcia apareció el concepto de la  vida después de la muerte pero inicialmente solo para los faraones y los nobles; el pueblo no tenía esa opción.  Los griegos también fueron clasistas y se imaginaron los campos elíseos como el lugar que esperaba a los héroes después de la muerte.  Pero fue en Persia, el Irán actual, donde se divulgó vez una doctrina muy parecida a la cristiana, en la segunda mitad del siglo VI antes de Cristo, atribuida a Zaratustra o Zoroastro, y de la que probablemente los judíos copiaron  algunas ideas.  Como se recordará, por esos tiempos la mayor parte del pueblo hebreo se había quedado en esos territorios sometido al poder persa, pues apenas unos pocos decidieron regresar a  reconstruir Jerusalén.

Para complicar más este cuento, con el cristianismo nació el movimiento gnóstico que proponía tres elementos constitutivos del hombre: el alma, el espíritu y el cuerpo.  Esa misma trilogía aparece en las cartas de Pablo. De todas maneras el Cristianismo tomó de otras culturas el concepto de alma explicado por Platón para montar su cuento de la maldad esencial del hombre  que requiere de Dios y de un sacrificio máximo para salvarnos, aunque algunos seguidores de Cristo no aceptan esa versión, como tampoco los judíos.  Y para acomodar el mito a la tradición homérica del antiguo Hades, el mundo de las sombras o infierno anterior, rezamos en el Credo que Cristo “bajó a los infiernos”, a esos que “existían” antes, como quien dice a contarles que como él ya había resucitado, todos los muertos iban a ser trasladados.  Suena gracioso.

Recordemos, para terminar, que la ciencia tiene su versión que tendemos a olvidar porque nos desorganiza todo el engranaje y nos puede angustiar.  No existe el alma.  El comportamiento humano se explica por el funcionamiento del cerebro definido por factores genéticos y culturales; mas no hay sujeto; el yo es una ficción de la mente o del lenguaje.  La responsabilidad es la metafísica de  los verdugos.