lunes, 15 de julio de 2024

Giorgia Meloni (2)

 

Para que el repunte de la derecha en Italia nos traiga algunas enseñanzas en materia política, debo repetir que, si usted es católico, de izquierda o de derecha, no lo es por una elección suya, sino porque lo obligaron, porque nunca le presentaron otras opciones su familia, sus maestros o el grupo social en que creció. Además, usted nunca elige, son las ideologías o doctrinas las que condicionan su cerebro y sus ideas.

Venía contando que la crisis política italiana de los años noventa del siglo pasado, producida por la corrupción de la Democracia Cristiana, el partido dominante desde 1948, le dio la oportunidad a la derecha del Movimiento Social Italiano de Giorgia Meloni de llegar al poder, entonces con el nombre de Alianza Nacional. Había desaparecido completamente el tabú o la prohibición de pactar con los herederos del fascismo de Benito Mussolini, pero el Partido Comunista Italiano no había logrado superar el fracaso marxista.

En 2017, se reunió el movimiento de Meloni, Hermanos de Italia, en Trieste, para definir sus fundamentos ideológicos, cuyos ejes son: Identidad, tradición, soberanía, rechazo a la inmigración y defensa de la familia tradicional. A esos principios se agregan: un giro presidencialista, crítica a la Unión Europea (no un italexi, similar al brexit de la Gran Bretaña), defensa de una Europa de las naciones y de los pueblos construidos sobre la soberanía nacional, y la identidad cristiana.

Las “tesis de Trieste” incluyeron el rechazo a: el multiculturalismo, lo políticamente correcto, la tendencia a la autoculpabilización y el rechazo a la retórica de la alteridad (o la diferencia). El rechazo al multiculturalismo o a las amenazas externas como la globalización y la islamización de Europa es un principio incluido en los programas de gobierno de la derecha francesa y austríaca.

El rechazo a lo políticamente correcto se refiere a la ideología de izquierda nacida en las universidades de Estados Unidos por influencias de la izquierda posmoderna francesa y que inspiro los movimientos “me too” (yo también) de las feministas con enfoque de género; “Black Lives Matter” (La vida de los negros importa) de los negros norteamericanos; el reciente movimiento universitario antisemita y defensor de Hamás, los terroristas musulmanes, y el movimiento “El violador eres tú”.

El rechazo de la derecha italiana a la tendencia a la autoculpabilización es evidente en nuestro medio. Estamos tan afectados por la ideología de la Nueva Izquierda que nos sentimos culpables por el esclavismo de la Edad Media y de comienzos de la modernidad; de la colonización española y del incremento de los feminicidios determinado por la influencia de las redes sociales y de las madres que les entregan un celular a sus hijos desde la cuna.

El rechazo de la derecha italiana de Giorgia Meloni a la retórica de la alteridad merece una discusión amplia en otra columna porque es la teoría posmoderna de la “diferencia” en abierta contradicción con el concepto del “otro” de nuestra cultura moderna explicada por psicoanálisis.

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