martes, 23 de mayo de 2023

El guerrillero que nunca fue

 

En 1976, Gustavo Petro ingresó a la Universidad del Externado a estudiar Economía. Dos años después se vinculó al Movimiento 19 de Abril o M – 19, algunos de cuyos integrantes eran dirigentes de la ANAPO, sin formación marxista, y otros, que sí la tenían, eran jóvenes disidentes de las FARC como Jaime Bateman, Carlos Pizarro, Iván Marino Ospina, Vera Grabe y otros. La ANAPO era el partido de derecha del dictador Gustavo Rojas Pinilla.

El M- 19, que “nunca fue un movimiento marxista”, era una guerrilla urbana nacionalista que empezó dando golpes populistas como el asalto a un carro repartidor de leche para entregarla a comunidades pobres; el robo de la espada de Bolívar (1975), el hurto de cinco mil armas del Cantón Norte del Ejército en Bogotá (1979), la toma de la embajada de la República Dominicana (1980) y el asalto al Palacio de Justicia (1985) financiado por el Cartel de Medellín.

Mientras fue estudiante, hasta 1982, Petro no participó en los golpes del Eme. Después de la toma de la embajada, Jaime Bateman convirtió al M-19 en una guerrilla rural en las selvas del Caquetá. Cuando Petro vio la posibilidad de ser llamado a tomar las armas, se enfermó con ataques de pánico, paranoia y jaquecas intensas. Su médico le diagnosticó “la enfermedad del soldado”, conocida en el argot popular como “culillo”.

El año siguiente, siendo personero de Zipaquirá, hizo parte de un programa de invasión de tierras llamado Bolívar 83, en conmemoración del natalicio de Bolívar, para construir un barrio de familias pobres; fracasó por la intervención oportuna de la policía. Como por Zipaquirá “no sonaban los disparos”, Petro fue expulsado del M – 19. “Confieso que no sentí un ápice de amargura (…) Me volví dirigente popular”. En 1984 fue concejal por la ANAPO y fue aceptado nuevamente en la guerrilla.

Antes de fallecer en un accidente aéreo (1983), Jaime Bateman había pedido diálogos al presidente Belisario Betancourt.  Petro estaba detenido en La Picota cuando se dio la toma del Palacio de Justicia (1985). Su compañera en el Eme, Katia Burgos, estaba en embarazo de Nicolás que nació en 1986. La pareja y su hijo se fueron a Girón, Santander, con el propósito de formar un comando armado, pero también fracasó.  Cuando el niño tenía dos años, lo envió con Katia a casa de sus padres. Petro conoció entonces a su primera esposa, también guerrillera, Mary Luz Herrán, madre de dos de sus hijos y que fue incluida en las listas al Congreso por el Pacto Histórico en 2022. La política es un negocio de familia

En 1990, el Eme firmó la paz con el presidente Barco, y así termina la historia de un guerrillero que nunca fue. Luego, como estaba amenazado, el presidente Gaviria lo envió a Lovaina con un cargo en la embajada de Bélgica. Allí hizo un curso en Ecología de “más o menos un año” donde aprendió que “es hora de decrecer la economía”.

martes, 16 de mayo de 2023

La reforma laboral

 


Conocí a la actual ministra de Trabajo en 1994 cuando ella presidía el Sindicato de Educadores de Risaralda y me invitó a que dictara a sus directivos una conferencia sobre la Ley 100 que se acababa de aprobar. Es maestra, pero su profesión ha sido el activismo en el Partido Comunista.

Siendo senadora por el PDA ingresó a un cursillo de economía en el Congreso que de nada le sirvió. Se hizo famosa por un vídeo en que anhela para Colombia un dictador como Hugo Chávez, Nicolás Maduro o Fidel Castro, sueño hecho realidad en Gustavo Petro si no lo defenestran.

Su reforma laboral es un pliego de privilegios de los viejos sindicatos contenidos en el 80 por ciento del texto. Solo el 6 por ciento de la reforma acoge las recomendaciones de gremios y economistas, si es que el Gobierno no desconoce los acuerdos tal como ocurrió en la reforma al sistema de salud.

La izquierda ya no es obrera, precisamente porque los privilegios que tienen los trabajadores formales llevaron a que se aburguesaran y se olvidaran de la revolución como de los trabajadores informales, los independientes y de los desempleados. La Nueva Izquierda es identitaria, pero las clases sociales no lo son. Inaudito que Petro y Gloria Inés Ramírez lo ignoren.

En el proyecto de reforma laboral “no hay una sola disposición que reconozca las diferentes formas de empleo y de trabajo que concurren en la vida social y económica colombiana. No hay una sola palabra respecto de la condición laboral de los trabajadores independientes y autónomos o de los que optan por modelos cooperativos o asociativos”, según el profesor Carlos Adolfo Prieto Monroy.

Revivirá el pago de las horas nocturnas a partir de las 6 pm y aumentará el valor de los dominicales y festivos, aunque en Colombia son altos en relación con otros países. El incremento del precio de la nómina lo pagamos quienes compramos un servicio o una mercancía, no los empresarios; además, esas medidas generan desempleo, informalidad e inflación. Es algo tan elemental que solo los mamertos no entienden o se niegan a entender.

La Inteligencia Artificial “puede emplazar innumerables puestos de trabajo, ya que puede ahora escribir libros, dictar sentencias, analizar documentos, redactar informes y demandas, pintar, crear una canción, hacer videos, crear un podcast, atender clientes. La lista es larga”, según la información de ChatGPT. Hacia allá debe apuntar la reforma laboral.

Rebaja a 42 horas semanales la jornada de trabajo, cuando apenas empezaba a regir su disminución progresiva gracias a una ley propuesta por el expresidente Uribe, menos traumática para la economía y las empresas. Se autoriza la huelga en los servicios públicos: un paraíso para sindicatos y una tragedia para el pueblo.

Con toda razón el marxista S. Zizek escribió: “El gran problema de la izquierda es que, tras el derrumbe del “socialismo real”, carece de una visión de cómo reorganizar la sociedad”. Y Petro lo confirma en su biografía.

martes, 9 de mayo de 2023

Madre


Estanislao Zuleta dijo en su libro Introducción al psicoanálisis que una madre “científica” era mala madre. Es la madre que no le habla ni canta al niño recién nacido porque no entiende. En cambio, una buena madre tiene que ser un poco loca. Le canta y le habla todo el día, entabla conversaciones con el pequeño y ella misma se responde; delira, baila, grita y ríe como haciéndole una presentación. Su felicidad es plena cuando el niño se contorsiona, agita brazos y piernas y lanza sonidos guturales como si estuviese ansioso de expresar sus emociones y aplausos.

Ese abrazo o fusión de la madre con el niño permanecerá grabado en el inconsciente como el mundo imposible sin fisuras o sin contradicciones del reino de Dios de los cristianos o la paz total del fraude petrista.

En los primeros años de vida el crío humano es un animalito prematuro. Es tan animal como en el vientre de la madre. Hacia los cuatro años se humaniza, aprende a hablar y, como Adán y Eva, es “expulsado” del Paraíso para que no regrese a su condición animal y, como el primer hombre, descienda de los árboles y empiece a caminar erecto.

Tendrá consciencia de sí, aprenderá lo que es el otro en su identificación con la madre como si le dijera: “mamá, ese que tú ves y le has cantado, mimado y cuidado soy yo y por ti comprenderé, respetaré y amaré a los otros”. “La apropiación del otro (madre) es constitutiva de la formación y la identidad”, dice Byung-Chul Han, y agrega: “”no solo el sujeto de la apropiación, sino también el otro apropiado se transforman”.

El mundo simbólico al que ingresa el bebé con el arrullo tierno de la madre es un espacio fiable, el hogar. Es también el ingreso al tiempo, marcado por el horario de los teteros, baños y sueño, promesas de los rituales que marcarán su vida y la llenarán de sentido: el ingreso a la escuela, los sacramentos religiosos, los quince años, la universidad, el matrimonio y la ineludible muerte.

La familiaridad o apropiación de las cosas colabora al proceso identificatorio del niño consigo mismo y por eso llorará en el consultorio del médico o cuando lo lleven a conocer la casa de la abuela. La psicoanalista Elizabeth Roudinesco resume muy bien la trascendencia del encuentro del niño con la madre: “Cada ser humano desea ser amado por otro como lo ha sido por su madre. O en su defecto, como habría deseado serlo”.

Pero precisamente cuando el niño empieza a humanizarse, cuando aprende de su madre el sentido o significado humano del “otro”, le entregamos una tableta o un celular para que regrese a su condición animal, al paraíso, a la “positividad” absoluta, como la llama Byung-Chul Han. Todo lo bueno y hermoso que recibió de mamá se podrá perder por el entretenimiento, la alienación y la desaparición del otro en las redes y juegos virtuales.