La entrevista que Vicky Dávila le hizo a la
vicepresidente Francia Márquez va a pasar a la historia por muchas razones. La
más significativa, en mi opinión, es que refleja perfectamente la esencia o la
fotografía de un militante de lo que llamamos “izquierda”. Quienes vieron el
análisis del lenguaje corporal de Francia, realizado por Semana, podrán
compartir mi perspectiva.
El lenguaje del cuerpo expresa nuestro
inconsciente o los dramas de nuestra infancia. Es algo así como un
psicoanálisis del Dr. Freud. Los gestos, las posiciones, los movimientos de
brazos y piernas conforman un discurso de lo no dicho o reprimido, la verdad
oculta por las palabras. Francia no es lo que dice; es lo que oculta, pero que
sus gestos gritan si sabemos interpretarlos.
Explicaba la experta consultada por la revista que
los pies cruzados hacia adentro de Francia reflejan una barrera o una posición
defensiva, sin ninguna empatía con la entrevistadora. El izquierdista siempre
considera que el no militante de su partido o quien no comparta su adhesión al
discurso del resentimiento de Petro es enemigo, fascista, mafioso y uribista.
El gesto de rabia de la vice al expresar que no
nació en “cuna de oro” y que los colombianos tenemos la obligación de pagarle
por haber nacido pobre, no tanto por ser negra, es indicador de su
resentimiento, su narcisismo y las frustraciones o falta de afecto sufridos en
los primeros años. En lugar de gritar que no fue amada en su infancia, reclama
que tiene derecho a movilizarse en un helicóptero como el más rico de los
ricos.
“Pueden llorar”. Ningún colombiano llorará porque
ella derroche dinero nuestro en sus viajes aéreos, pero su mente infantil le
impide captar que con los derechos vienen responsabilidades y obligaciones, olvido
habitual en los líderes de izquierda. El orden de las palabras muestra sus
prioridades. Repite la expresión “pobres”, luego habla de “clases” y usa menos
la expresión “racismo”. Como una niña, repite la jerga comunista en la que fue
adoctrinada ignorando que las clases ya no significan nada para la Nueva
Izquierda.
La expresión de sus gestos es elemental o “bastante
plana”. Habló de que todos los presidentes han usado los helicópteros con el
mismo abuso de ella, pero no da ejemplos. Afirma que en Cuba hay mil
colombianos pobres estudiando medicina, algo que no pueden hacer aquí. Como la
realidad social la interpreta a partir de sus frustraciones y el discurso
socialista que se adapta perfectamente a ellas, no sabe que en 1970 este
columnista inició la carrera de medicina con matrícula cero y con centenares de
compatriotas más. Sus fantasías son realidades.
Jean Paul Sartre escribió en La crítica de la
razón dialéctica que el error de Marx fue creer que el ser humano nace a los 19
años, cuando recibe el primer salario, y olvidó los importantes años de su
infancia que condicionan toda su vida. Freud sabía más de Francia Márquez y los
seguidores de Petro que Marx.