martes, 28 de marzo de 2023

Lenguaje corporal

 

 

La entrevista que Vicky Dávila le hizo a la vicepresidente Francia Márquez va a pasar a la historia por muchas razones. La más significativa, en mi opinión, es que refleja perfectamente la esencia o la fotografía de un militante de lo que llamamos “izquierda”. Quienes vieron el análisis del lenguaje corporal de Francia, realizado por Semana, podrán compartir mi perspectiva.

 

El lenguaje del cuerpo expresa nuestro inconsciente o los dramas de nuestra infancia. Es algo así como un psicoanálisis del Dr. Freud. Los gestos, las posiciones, los movimientos de brazos y piernas conforman un discurso de lo no dicho o reprimido, la verdad oculta por las palabras. Francia no es lo que dice; es lo que oculta, pero que sus gestos gritan si sabemos interpretarlos.

 

Explicaba la experta consultada por la revista que los pies cruzados hacia adentro de Francia reflejan una barrera o una posición defensiva, sin ninguna empatía con la entrevistadora. El izquierdista siempre considera que el no militante de su partido o quien no comparta su adhesión al discurso del resentimiento de Petro es enemigo, fascista, mafioso y uribista.

 

El gesto de rabia de la vice al expresar que no nació en “cuna de oro” y que los colombianos tenemos la obligación de pagarle por haber nacido pobre, no tanto por ser negra, es indicador de su resentimiento, su narcisismo y las frustraciones o falta de afecto sufridos en los primeros años. En lugar de gritar que no fue amada en su infancia, reclama que tiene derecho a movilizarse en un helicóptero como el más rico de los ricos.

 

“Pueden llorar”. Ningún colombiano llorará porque ella derroche dinero nuestro en sus viajes aéreos, pero su mente infantil le impide captar que con los derechos vienen responsabilidades y obligaciones, olvido habitual en los líderes de izquierda. El orden de las palabras muestra sus prioridades. Repite la expresión “pobres”, luego habla de “clases” y usa menos la expresión “racismo”. Como una niña, repite la jerga comunista en la que fue adoctrinada ignorando que las clases ya no significan nada para la Nueva Izquierda.

 

La expresión de sus gestos es elemental o “bastante plana”. Habló de que todos los presidentes han usado los helicópteros con el mismo abuso de ella, pero no da ejemplos. Afirma que en Cuba hay mil colombianos pobres estudiando medicina, algo que no pueden hacer aquí. Como la realidad social la interpreta a partir de sus frustraciones y el discurso socialista que se adapta perfectamente a ellas, no sabe que en 1970 este columnista inició la carrera de medicina con matrícula cero y con centenares de compatriotas más. Sus fantasías son realidades.

 

Jean Paul Sartre escribió en La crítica de la razón dialéctica que el error de Marx fue creer que el ser humano nace a los 19 años, cuando recibe el primer salario, y olvidó los importantes años de su infancia que condicionan toda su vida. Freud sabía más de Francia Márquez y los seguidores de Petro que Marx.

martes, 21 de marzo de 2023

El padre simbólico

 

Cuando empecé a estudiar psicoanálisis en la versión moderna y lingüística del médico Jacques Lacan (1901 – 1981) comprendí que el padre real no cuenta para el desarrollo emocional y moral del hijo, sino el padre simbólico, aunque generalmente coinciden.

El padre simbólico es quien cumple su función, no necesariamente el padre real o quien concibió al hijo. En nuestra tradición el padre simbólico representa la norma, la disciplina o la orientación moral del hijo; en cambio, la madre simbólica, que generalmente coincide con la real o biológica, tiene otras funciones, como la iniciación del crío en la sexualidad, el amor y el descubrimiento del “otro”. Muchas veces los libretos del padre y la madre se cruzan o complementan.

Por el hecho de que lo importante es la función o el rol del padre, poco importa quién lo cumple. Puede ser la misma madre, el padrastro, el abuelo o cualquier otra persona. A su vez, la función de la madre puede cumplirla el mismo padre u otra persona.

Todo lo dicho en esta nota es una ampliación de uno de los asuntos a que he estado dedicado en los últimos cuatro años: nuestra “realidad” es simbólica, conformada por palabras o significantes y significados, por metáforas y metonimias. En nuestro mundo no cuenta mucho lo real; cuenta la relación con los otros o esa dimensión imaginaria que estructura nuestra mente. Y aunque resulta muy difícil entender que el yo o sujeto no existe, el padre y la madre como funciones simbólicas o roles nos ayudan a entenderlo mejor.

Esta perspectiva nos sirve no solo para comprender la crisis por la que pasa la familia de Gustavo Petro ante las presuntas irregularidades en que ha incurrido su hijo Nicolás, sino también para que miremos nuestras relaciones familiares en este enfoque contemporáneo.

Varios centenares de miles de colombianos (padres y madres) se han ausentado de sus familias para buscar mejores posibilidades económicas en el extranjero. Además, los divorcios o separaciones de parejas vienen aumentando. Las implicaciones de estas circunstancias en los niños pequeños se pueden entender mejor para no caer en la vieja lógica de buscar culpables o señalar al padre o a la madre como responsables de los errores de los hijos.

Felipe Zuleta dijo en su columna de prensa que Gustavo Petro mintió —algo usual en él— cuando afirmó que no crió a su hijo por estar en la clandestinidad. Quie haya leído el libro de Petro, Una vida, muchas vidas, sabe que Zuleta tiene razón. Nicolás nació en 1986, y el M-19 firmó la paz en 1990. Su madre también era guerrillera.

No importa, para Nicolás, que su padre lo haya olvidado. Lo importante es quién fue la metáfora del nombre del padre o el padre sustituto, aunque no debemos olvidar que la genética y la influencia de otras personas también condicionan la conducta del muchacho. La mayor parte de lo que enseñamos a los hijos se trasmite de forma inconsciente.

martes, 14 de marzo de 2023

Palabras, solo palabras

 

La semántica es la rama de la lingüística que estudia el significado de las palabras. La ideología de los partidos de izquierda se puede resumir así: todos los problemas sociales tienen una solución semántica.

“Si logramos que una serie de actividades de la sociedad colombiana que hasta ahora se consideran crímenes, no se consideren crímenes”, ya no lo serán. Si borramos la palabra, su realidad desaparece, como dijo Petro para que todo el mundo se burlara de Colombia. Ignora el dictador la razón democrática de los delitos definidos por el Congreso.

La paz total también es semántica. Si inventamos una palabreja para aplicarla a las disidencias de las Farc o a quienes no se acogieron al Acuerdo Farc-Santos, lograremos perdonar todos sus crímenes y premiarlos con algunas curules en el Congreso para que voten las facultades extraordinarias del dictador.

El Acuerdo de paz es verborrea. Todos los delitos de los guerrilleros son “conexos” con el delito político (reclutar, violar y asesinar a una menor de edad son actos revolucionarios); Colombia y las Farc son “naciones en guerra” y por eso estamos legitimados para aplicar las normas del Derecho Internacional. Ahora, para la JEP, las Farc no son un “Estado” en guerra contra el nuestro, sino “víctimas” del Estado.

Para sacar de la cárcel a los criminales a cambio de que sigan aportando dólares a la campaña y obligando a los campesinos a votar por el Pacto Histórico, se han inventado varias palabras ante el desconcierto de los colombianos y la complaciente actitud de las altas cortes: “gestores, facilitadores y garantes de paz ”, “las guerrillas son organizaciones políticas”, “entrampado”, “víctimas del ESMAD”, “derecho a la protesta de los terroristas de la Primera Línea”, “cerco humanitario” a policías con degollamiento incluido”.

Como Dios dijo “Hágase la luz”, el dictador proclama “hágase la paz total como por arte de magia”. A propósito de magia, Moisés Wasserman nos enseñó en su columna de prensa la etimología de la palabra “abracadabra” en hebreo: “decir es hacer”. Los lectores recordarán mi insistencia en lo que se ha llamado “la función performativa del lenguaje”, definida exactamente como la magia o la expresión “abracadabra”.

Petro y los mamertos son magos convencidos de que las palabras crean realidad —lo cual es cierto en algunas circunstancias— pero en su caso es un un engaño para los ingenuos fanáticos de su culto en las redes sociales, desorientados por delincuentes como el cónsul Sebastián Guanumen y la congresista Isabel Cristina Zuleta o por sus millares de bodegas bien remuneradas por narcos, Venezuela, Rusia e Irán. La Fiscalía y las cortes ni se enteran.

Con mentiras repetidas hasta el cansancio han logrado convencer a millones de ingenuos de que ellos son pacíficos, progresistas y decentes, y que la mitad de los colombianos (la clase media, soporte de la democracia) somos enemigos de la paz, nazis, neoliberales, oligarcas, mafiosos y paracos. Palabras, solo palabras.  La dictadura semántica o el abuso de la función performativa del lenguaje.

martes, 7 de marzo de 2023

Efectos de la marihuana

 

Yamid Amat le preguntó a María José Pizarro, ponente e impulsora del proyecto que legalizó el uso recreativo de la marihuana: ¿cuáles son los efectos clínicos de la marihuana? La hija del guerrillero no los conoce y se limitó a declarar, palabras más o menos: “hay estudios al respecto, pero no creo en ellos”. Cínica.

La marihuana produce alteraciones cognitivas, síndrome amotivacional y, en algunos casos, moviliza o desencadena una psicosis. “Datos recientes sugieren que el alto consumo de marihuana se asocia con cambios anatómicos en el hipocampo y deterioro cognitivo significativo, sobre todo si el consumo comienza en la adolescencia”.

“Varios estudios han descrito un posible vínculo entre su consumo crónico intenso y el aumento del riesgo de trastornos psiquiátricos como esquizofrenia, depresión, ansiedad y abuso de otras sustancias, aunque la relación causa-efecto sigue siendo incierta”. El síndrome amotivacional o de “todo me importa un comino” se parece mucho a la esquizofrenia simple. Son pacientes descuidados en su aseo y presentación personales, se aíslan, presentan afecto plano o actúan como si no tuvieran emociones; no te miran a los ojos, su cara es inexpresiva o fría, voz monótona y pierden el interés en las actividades cotidianas.

Autismo, esquizofrenia, afecto plano, absoluto desprecio por la ciencia y por quien no piense como él, amoral, deterioro cognitivo, activista político, consumidor de drogas psicoactivas, nativo digital, con el “aseo” y la presentación personal de Iván Cepeda, son los síntomas de la historia clínica del mamerto del siglo XXI.

La congresista del Pacto Histórico, Susana “Boreal” Gómez, es autista, nativa digital, consumidora diaria de marihuana, con evidente deterioro cognitivo, adolescente y un apartamento sucio y desordenado; síndrome amotivacional, defensora del perverso enfoque de género, no paga sus deudas y es petrista; directora de orquesta y activista política sin formación académica. “Los marihuaneros haremos las leyes”, exclamó uno de sus admiradores.

Hay correlación e influencia mutua entre el consumo recreativo de la marihuana y el ingreso temprano a los juegos virtuales y redes sociales. El texto La fábrica de cretinos digitales, de Michel Desmurget, lo demuestra con numerosas investigaciones científicas.

Circula mucha información falsa sobre los supuestos efectos “positivos” de los juegos virtuales e internet en la educación de los niños, financiada por las empresas productoras de celulares y tabletas. La realidad es otra. “La hipersensibilidad de los circuitos cerebrales de recompensa, que se potencia con el uso de videojuegos de acción, está íntimamente ligada a la impulsividad comportamental y al riesgo de padecer adicciones”.

“Los juegos virtuales provocan una hipotrofia (bajo desarrollo) de la materia gris en zonas del hipocampo que, según muchos estudios, está asociada al desarrollo de patologías neuropsiquiátricas graves (Alzheimer, esquizofrenia, depresión).

Preparamos una generación de cretinos digitales y drogadictos que prefieren una dictadura a una democracia, no leen o no entienden lo que leen y votan por populistas como Petro o Nicolás Maduro. La política es hoy una guerra entre nativos e inmigrantes digitales. Una guerra generacional.