martes, 5 de octubre de 2021

La pedagogía marxista de Freire

 

Julián de Zubiría Samper hizo un homenaje en su columna de El Espectador a las teorías “educativas” de Paulo Freire, mostrando la forma como logró engañar la UNESCO y a muchos países, pero ocultando el aspecto negativo de su labor al servicio del totalitarismo de derecha e izquierda. Como hoy tenemos mejores análisis de lo que significa el poder y la forma como es utilizado por el marxismo, cuestiono esa columna y los planteamientos repetidos de Zubiría.

Leí el texto de Freire, Pedagogía del oprimido, cuando era muy joven y me pareció un exabrupto inspirado en la mala fe. Recuerdo que cambia la forma infantil de enseñar a leer con frases como “el enano bebe vino en la bota” por otras llenas de contenidos políticos: “el patrón explota y roba al obrero”.  Países de izquierda como Corea del Norte, Cuba y Venezuela emplean esa pedagogía. En los países latinoamericanos se sigue utilizando como forma de adoctrinamiento marxista en colegios, escuelas normales y universidades. 

Recuerda de Zubiría los principios de la pedagogía de Freire y comienza con una crítica a lo que llamó la educación “bancaria, que deposita informaciones para formar individuos sumisos”; postula “una escuela pensada para que cada sujeto escribiera sus palabras y construyera sus proyectos”.

Es evidente que toda pedagogía es “bancaria” y busca crear niños sumisos al régimen de cada sociedad. Además, no hay un sujeto, un fantasma en la máquina cerebral, con palabras propias con que el niño construye “su” verdad o ideología. El cerebro no secreta pensamientos autónomos; siempre hay alguien que ordena o manda al educando para que se someta o acepte una ideología (madre, maestro, periodista, sacerdote, etc.) y eso hace la pedagogía del oprimido, tal como la educación burguesa, marxista, cristiana, musulmana o cualquiera otra.

El segundo principio de Freire es otra falacia: “No existe una educación neutra”. Obvio. Y agrega: “al educar tenemos que definir ¿qué tipo de individuo queremos formar?”. Pregunto: ¿quién define ese tipo de individuo?, o mejor, ¿qué lo define? ¿FECODE, la asociación de profesores maoístas de la universidad o el Foro de Sao Paulo? Freire y de Zubiría personalizan el poder de educar; pero no es una persona o una clase social, sino la estructura mental o la cultura de cada sociedad la que da poder a los maestros para que eduquen en esa misma estructura democrática, por ejemplo. Los maestros mamertos crean la ficción de que su adoctrinamiento marxista es libertad de cátedra. Eso hicieron los nazis con la Unión de Estudiantes Alemanes, Mao Zedong con la Revolución Cultural de 1966 y hace hoy la izquierda con la Revolución Molecular.

Tercero: “Freire creía en la utopía y la esperanza de un mundo mejor”. Obvio, todos creemos en eso. Y es lo que piensa cualquier maestro ideologizado en cualquier fundamentalismo. “Cuarto: toda educación debe garantizar el diálogo”. Otra vez la falacia del sujeto o el fantasma en el niño con ideas propias.

No hay comentarios:

Publicar un comentario