Otra forma de
entender la guerra geopolítica iniciada contra la Nación por las universidades,
FECODE, sindicatos, guerrilla, narcos, el crimen organizado, más el marxismo
latinoamericano y mundial, la obtenemos de la lectura de algunas novelas que
describen perfectamente la situación actual. Me referiré a dos: 1984, de George
Orwell, y La séptima función del lenguaje (2015) de Laurent Binet. En esta
entrega solo me referiré a la primera.
El nombre
verdadero de Orwell era Eric Blair (1903 – 1950), nacido en India cuando ese
país era una colonia británica; en los años treinta se fue a vivir a Londres.
La novela fue publicada en 1949. Narra la pesadilla que viviría Londres en 1984
si el marxismo hubiese tomado el poder, dado el auge que había tomado esa
ideología entre los jóvenes europeos como una reacción explicable después de la
derrota del nazismo en la Segunda Guerra Mundial.
La novela se
ha hecho famosa por su concepto de Gran Hermano o Hermano Mayor, metáfora del
totalitarismo o control absoluto de la comunidad por un régimen político dirigido
por jóvenes con la ayuda de la tecnología y la manipulación total del lenguaje
o de la verdad. “El Gran Hermano es la encarnación del Partido”. Es algo así
como un sustituto de Dios, un mito con el que se identifican los militantes del
Partido; es la ideología revolucionaria que da identidad a sus fanáticos seguidores
adolescentes.
La tecnología
actual está representada en la novela por las telepantallas en todos los hogares
y sitios públicos para vigilar a los ciudadanos por medio de cámaras tal como
lo hacen hoy los “espejos negros” (celulares, tabletas y computadores). A
través de esa pantalla se adoctrina a los ciudadanos, se les dan las órdenes y
se pasa música con propaganda política.
El régimen
marxista de 1984 incluye los ministerios de la Verdad, del Amor, de la
Abundancia y de la Paz. Los nombres son ficticios porque realmente hacen lo contrario.
El Ministerio de la Verdad representa lo que hoy se llama “lo políticamente
correcto” y se encarga de borrar el pasado, destruir monumentos antiguos,
reeditar películas, difundir una nueva lengua o el lenguaje inclusivo y
modificar con mentiras todos los libros y periódicos adaptándolos a los
intereses del Partido.
El Ministerio
del Amor tortura a los presos políticos hasta cuando acepten la ideología
totalitaria y sean ejecutados; organiza la Liga Juvenil Antisexo por medio de
la Semana del Odio y el grupo de Niños Espías. “Era casi normal que los mayores
de treinta años temieran a sus propios hijos”. El ministerio de la abundancia
pasa informes falsos sobre los logros económicos del sistema. El Ministerio de
la Paz promueve la guerra.
Orwell era
todo un profeta de nuestro tiempo que debió titular su novela “2021”, año en
que su pesadilla empieza a convertirse en realidad. En la próxima entrega
ampliaré esta reseña y en la siguiente me referiré a La séptima función del
lenguaje.
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