martes, 19 de octubre de 2021

1984 (1)

 

Otra forma de entender la guerra geopolítica iniciada contra la Nación por las universidades, FECODE, sindicatos, guerrilla, narcos, el crimen organizado, más el marxismo latinoamericano y mundial, la obtenemos de la lectura de algunas novelas que describen perfectamente la situación actual. Me referiré a dos: 1984, de George Orwell, y La séptima función del lenguaje (2015) de Laurent Binet. En esta entrega solo me referiré a la primera.

El nombre verdadero de Orwell era Eric Blair (1903 – 1950), nacido en India cuando ese país era una colonia británica; en los años treinta se fue a vivir a Londres. La novela fue publicada en 1949. Narra la pesadilla que viviría Londres en 1984 si el marxismo hubiese tomado el poder, dado el auge que había tomado esa ideología entre los jóvenes europeos como una reacción explicable después de la derrota del nazismo en la Segunda Guerra Mundial.

La novela se ha hecho famosa por su concepto de Gran Hermano o Hermano Mayor, metáfora del totalitarismo o control absoluto de la comunidad por un régimen político dirigido por jóvenes con la ayuda de la tecnología y la manipulación total del lenguaje o de la verdad. “El Gran Hermano es la encarnación del Partido”. Es algo así como un sustituto de Dios, un mito con el que se identifican los militantes del Partido; es la ideología revolucionaria que da identidad a sus fanáticos seguidores adolescentes.

La tecnología actual está representada en la novela por las telepantallas en todos los hogares y sitios públicos para vigilar a los ciudadanos por medio de cámaras tal como lo hacen hoy los “espejos negros” (celulares, tabletas y computadores). A través de esa pantalla se adoctrina a los ciudadanos, se les dan las órdenes y se pasa música con propaganda política.

El régimen marxista de 1984 incluye los ministerios de la Verdad, del Amor, de la Abundancia y de la Paz. Los nombres son ficticios porque realmente hacen lo contrario. El Ministerio de la Verdad representa lo que hoy se llama “lo políticamente correcto” y se encarga de borrar el pasado, destruir monumentos antiguos, reeditar películas, difundir una nueva lengua o el lenguaje inclusivo y modificar con mentiras todos los libros y periódicos adaptándolos a los intereses del Partido.

El Ministerio del Amor tortura a los presos políticos hasta cuando acepten la ideología totalitaria y sean ejecutados; organiza la Liga Juvenil Antisexo por medio de la Semana del Odio y el grupo de Niños Espías. “Era casi normal que los mayores de treinta años temieran a sus propios hijos”. El ministerio de la abundancia pasa informes falsos sobre los logros económicos del sistema. El Ministerio de la Paz promueve la guerra.

Orwell era todo un profeta de nuestro tiempo que debió titular su novela “2021”, año en que su pesadilla empieza a convertirse en realidad. En la próxima entrega ampliaré esta reseña y en la siguiente me referiré a La séptima función del lenguaje.

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